Pestañeo las lágrimas, ante la voz de Manolo, que llama mi atención, sacándome del trance. ─Eva ¿Me escuchas? ─Inquiere, trago con dificultad, sorbiendo la mucosidad por mi nariz. ─Necesito irme ─digo. ─Vamos, te llevaré para que descanses… ─¡No! Necesito irme de Italia, tengo que estar con mi hermano ─espeto, negando con la cabeza. Megan, se levanta del trono, apoyando sus manos sobre el escritorio, para encararme con sus ojos oscuros. ─Si te vas, no contaras con que Nikolay no te pueda hacer más daño, o te secuestre, como lo que desea desde hace casi un año ─expresa, asiento y Manolo, quiere hacerme entrar en razón, sujetando mi mano, se la quito, frunciendo mis labios. ─Me las arreglaré, pero, no duraré un mes más aquí, mientras mi hermano está en peligro y solo ─declaro, M

