Pestañeo, haciéndome la fuerte mientras me repito que: “No debo caer en la tentación” Tomo una bocanada de aire, encarándolo. ─¿Qué haces aquí? Nikolay no está muerto ─pregunta con imponencia, sin importarle que hay una mujer aferrada a su brazo como una sanguijuela. ─Ella no vino sola y estamos celebrando su cumpleaños ─menciona, de repente, Manolo, colocándose a mi costado. Axel, suelta una carcajada sardónica. ─¿Tú cumpleaños? ─Inquiere, Axel, sorprendido. Asiento, sin más. ─Aléjate de Eva ─advierte, Manolo, al ver que Axel, se acerca más a mí. Los ojos intensos y chocolatosos de Axel, se posan furiosos en los de Manolo. ─Agradece que no te pegué un tiro, además, eres inferior a mí…¿Tu jefe te soltó la correa? ─Axel, basta ─pido, antes de que comience una guerra. Los ojos de

