— Aquí tienes. — coloca un vaso con agua frente a mi.
— Gracias.
Estamos en la cocina, después de encontrarnos en el pasillo ambos caminamos juntos hasta aquí, se podria decir que fui yo quien se pegó a él cuando menciono que venía hacia aquí.
Había pasado horas deseando un poco de agua y cuando por fin la obtuve no pude contener y bebi todo de un solo trago.
—Hay algo que no puedo entender. — Comenta desde el otro lado de la encimera.
Tomo el vaso vacío y camino hasta el fregadero para lavarlo.
— ¿Que cosa? — Pregunto distraída mientras lavo el vaso de cristal.
— ¿Como es posible que siendo novios no compartan la misma habitación?
Por un momento, un milisegundo me quedé paralizada por su pregunta, entendí a lo que se refería cuando me vio salir de la habitación.
— Hay algo que se llama valores ¿captas? es la casa de sus papás, no pretendo faltarle al respeto.
Me tardo más de lo necesario lavando el dichoso vaso, lo que menos quiero ahora es voltear y tener que ver su rostro escrutandome.
Bufa y puedo escuchar una risa suave, no parece creerme pero tampoco hace ningún comentario al respecto.
Coloco el paño sobre la mesa y me doy la vuelta para volver a mi habitación Pero estoy acorralada por su cuerpo, tiene los brazos a ambos lados, apoyándose en el borde de la encimera.
— Tengo que volver.
— Tampoco los ví besarse ni una sola vez. — Comenta con voz baja cerca de mi rostro.
— Quizá no lo viste pero cuando estábamos saludando al señor Clark. — Intento explicar Pero de pronto siento que me falta el aire.
¿soy claustrofobica? ¿porque me siento de esta forma estando atrapada entre su cuerpo?
— ha, claro ¿llamas a eso un beso? — Se refiere al beso que izan plantó en mi mejilla cuando saludamos a su padre.
— claro, ¿cómo más podría llamarlo?
— Eso no es un verdadero beso, por lo menos no uno entre parejas, ese tipo de besos son para amigos, para adolescentes de quince años, no para dos personas que presumen de su relación.— Murmura cada vez más cerca.
— ¿Cuál es la diferencia? un beso es un beso y ya.
— No es la forma en la que te besaría un hombre que te ama y te desea.
— ¿Cómo lo harías tu?
— ¿Estás pidiendo que te bese?
— No, no, me refería a tu novia, estás hablando de eso tan confiado cuando ustedes tampoco se besaron en ningún momento.
— ¿Querés saber cómo lo haría yo? — Se acerca acabando con la poca distancia que separaba su piel desnuda de mi cuerpo. — Comenzaría aquí. — Toma mi muñeca y recorre mi brazo con su dedo. — Seguiría por tu cuello dejando pequeños besos, tu rostro, tus labios y finalmente te follaria justo aquí. — Señala la encimera sobre la que estoy recargada.
Puedo sentir mi rostro arder, intento desviar la vista de su rostro Pero delante de mis ojos solo está su pecho desnudo.
— Estoy seguro que no te ha besado de esa forma dudo que siquiera haya probado tus labios, cuando vuelvas a tu habitación quédate junto a la puerta y te darás cuenta como se escucha una mujer que realmente disfruta estar con su pareja.
— Sucio psicópata.— Empujó su pecho Pero no se aleja.
— Tu rostro está tan rojo que hasta parece que es la primera vez que un hombre te habla así.
— Idiota. — Empuje su brazo y hui de él.
Nunca me ha importado nada más que mi trabajo, nunca me he sentido mal por admitir que no ha habido ni un hombre en mi vida, siempre y cuando esa persona sea Ana, mi amiga y confidente, Pero está noche me resultó abrumador admitir mi falta de experiencia, admitir que el tono de su voz y sus palabras provocaron cosas que nunca había sentido, odie que fuese él el primero en decir algo así cerca de mi oído.
Pase las últimas horas de la madrugada sentada al borde de la cama, con mi bolso en mano, listo para salir de ahí en cuanto fuera posible.
Espere solo hasta que el primer sitio de taxis estuvo disponible y para cuando salió el primer rayo de sol por la mañana yo ya me encontraba a varios kilómetros de esa casa y de ellos.
No me despedí, no hice ni un solo sonido, únicamente deje un mensaje de texto para Izan, a pesar de no ser real nuestra relación no quise contarle los motivos por los cuales decidí salir sin avisar, menti con lo que seria más creíble y dije que tenía trabajo por hacer.
Solo pude respirar tranquila cuando estuve en la seguridad de mi departamento, lance mi bolso junto con el saco que inconscientemente aún tenía puesto en cualquier dirección y me tire sobre la cama, mi piel estaba impregnada con su perfume , quizá por usar su saco, quizá por estar pegada a su cuerpo, me permito disfrutar del aroma que por extraño que parezca me produce un hormigueo en el estómago.
para: Ana❤️
Estoy en casa.
Su respuesta fue inmediatamente, como si tuviera el dedo sobre el teclado esperando mi mensaje.
Ana❤️
¿cómo te fue? ¿durmieron en la misma habitación? ¿cómo es su casa? ¿se besaron?
para: Ana❤️
más o menos, no, enorme y no
Podría haber respondido que si nos besamos Pero según Henry, un beso en la mejilla no cuenta como un beso, aparentemente para que sea un beso real tiene que involucrar, tacto, lengua y mucha pasión.