Rebecka Abro poco a poco los ojos, mi espalda se siente pesada y siento mucho espacio a mi alrededor, mi cama no es tan grande. Cuando finalmente mi vista me lo permite, examino el lugar donde estoy. Un cuarto algo oscuro para mi gusto, gruesas cortinas grises y las estrellas en el techo. No tengo idea en qué momento me quede dormida, pero la gran cama está vacía. No debe ser muy tarde, o solo eso espero. Me levanto con agilidad de la cama intentando buscar mis zapatos, que por alguna razón desaparecieron de mis pies. Pero fracasó en el intento de encontrarlos. El suelo está frío y gruño cuando mis dedos lo tocan, abro lentamente la puerta intentando que no haga ruido. Cruzo el pasillo y llego a la de Alexis, no me iré sin Cami, giro la perilla y esta abre con facilidad, me asomo y no

