Rebecka Me sentía muy herida. Apenas había logrado soportar la escuela, aunque fue difícil, tenía miedo verlo, encontrármelo en algún pasillo o en la calle, pero gracias al cielo eso no había sucedido. Algunas veces me encontré con Alexis, el cual ni siquiera podía verme a los ojos, por un momento deseé saber el por qué de su vergüenza, el no tenía nada que ver, o al menos eso creía yo. Tenía que presentarme en la casa de los abuelos Ackerman, iba a renunciar, y no por que el padre de Alessandro me lo exigió, si no por que yo no estaba dispuesta a verlo todos los días. Ya encontraría otro trabajo. Me arme de valor y cruce la calle, respire hondo, llene mis pulmones de oxígeno antes de tocar la puerta. La tierna abuela Ackerman me abrió la puerta, sus ojos se iluminaron al ver los m

