CAPÍTULO 4

1318 Words
Rebecka Abro mi computadora, guió el puntero hacia el icono de búsqueda y tecleo. "Alessandro Ackerman" Inmediatamente me arroja el resultado deseado. Su perfil. Pero realmente, ¿quién carajos es? Alessandro, jugador de fútbol en su escuela privada y patética, ganó un trofeo por excelente goleador, ganó una medalla por su desempeño académico, quien diría que es un cerebrito, ganó un diploma por su excelente comprensión lectora. Me muerdo el labio y bajo un poco más hasta que leo la nota que salió hace meses, y que llamo la atención de todos aquí. "Alessandro Ackerman, hijo del prestigioso empresario y dueño de la marca de automóviles Ackerman, fue detenido este sábado por manejar alcoholizado y estrellar su auto a la orilla de la carretera" Su padre se encargó de ocultar cualquier noticia al respecto, fue imposible, todo el mundo se enteró. La gente dice tantas cosas al respecto, como que Alessandro es el hijo problemático, y que solo traerá consigo problemas familiares. Yo solo pienso en él por que de sus acciones, que es lo que pensará por su cabeza. Suspiro y cierro mi computadora. Ya fue mucho Alessandro por hoy. **** Pongo mi mejor sonrisa forzada, mientras tomo una enorme bola de helado y la aplasto sobre él cono, se lo entrego al adorable niño rubio que espera por su helado de menta y chocolate. —Gracias—musita. Le doy mi mejor sonrisa—No es por nada... Lo veo salir, muy feliz con su helado. Trabajo algunos días por la tarde, una niñera se encarga de Ray, solo por unas horas. —Llegaste tarde hoy—la insoportable voz de Lenny llega a mis oídos. Mi estúpido e insoportable jefe. —Si, lo sé, no volverá a pasar... —La cosa es que ya no te creo Rebecka, dices eso a diario. —Tuve que ir por mi hermano a la escuela, darle de comer y esperar a la niñera, te juro que no volverá a pasar. Se cruza de brazos—El problema aquí es que ya me canse de tus juramentos patéticos, no sirves para nada. No te enojes. Respira Rebecka. No le des el gusto. A la mierda. —¿Sabes qué?, búscate alguien más—me quito el mandil y se lo lanzo en el rostro. Tomo mi mochila y salgo detrás del mostrador. —No puedes irte. —¿No?, pues ve lo que hago—empujó la puerta y salgo. Respiro hondo, tratando de pasar mi coraje, le había soportado muchas, pero esta había sido la última, ya conseguiré otro trabajo, se que si, uno mejor y con un buen jefe. Saco mi celular de mi bolsillo y llamo al primer número que veo. —Hola..—responde Cami. —Salgamos... —Estoy haciendo tarea y tú deberías estar trabajando. Bufo—Renuncie. —¿Qué?—chilla. —Me cansé... —¡Ya era hora! —Por eso debemos celebrar. Suspira—Lo siento amiga, ¿lo dejamos para el fin?, tengo demasiada tarea. —De acuerdo... lo dejamos para el fin, diviértete con tu tarea. —Diviértete con tu nueva libertar. Respiro hondo—La estoy disfrutando mucho, y solo lleva 2 minutos. Ríe—Te quiero—cuelga. Guardo mi teléfono y me monto en mi auto. Me permito dar un recorrido por el pueblo, veo algunas tiendas de ropa, incluso aparco afuera de una y compro algunas cosas. A pesar de que mamá me manda dinero para mi y mi hermano, siempre me ha gustado trabajar, no está de más distraerme un poco. Una hora y media después llegó a casa, meto el auto al garage y camino por la acera. —¡Becka! ¡Dulce Becka!—la voz de la abuela Ackerman llega a mis oídos. —Buenas tardes señora Ackerman, ¿cómo está? La veo parada en su jardín. —Bien, hoy dan de alta a mi esposo. —¡Eso es genial!, me alegra que ya esté mejor el señor Ackerman. —Si... ¿y qué tal el trabajo muñeca? Hago una mueca, cruzo la calle y camino hacia ella. —Bueno... ya no trabajo en la heladería, decidí renunciar, mi jefe era un abusador. —¡Oh cariño!, conseguirás algo mejor... —Eso espero, tal vez es una señal para que deje de trabajar y mejor cuide a mi hermano. Sonríe—No lo creo cariño... de hecho, que bueno que te veo, tengo una propuesta para ti. Sonrió—¿Para mi? —Así es... —Bueno, me gustaría escucharla. —¿Por qué no trabajas con nosotros? Frunzo el ceño—¿Con ustedes? —Si, ahora con el accidente de Hal, ya no podemos estar solos, y la chica que nos ayudaba tuvo que irse, solo será por las tardes, y estarás cerca de tu hermano, piénsalo... te pagaremos bien. —El dinero no importa en realidad... —Te daremos 100 dólares por día. Abro la boca sorprendida—¿100? —¿Es muy poco?, mmm ¿qué tal 200? —No, no, 100 está bien... —¿Entonces aceptas? Me muerdo el labio—¿Puedo pensarlo? —¡Pero claro!, tómate tu tiempo cariño. —Gracias, le daré una respuesta pronto, ahora debo volver a casa. —Cuídate cariño. Sonrió y camino hacia mi casa. Al entrar veo a la chica que cuida de vez en cuando a Ray, se llama Lisa, es una adolescente y es muy dulce. —Gracias por quedarte Lisa. —Es un placer Becka. Sonrió, saco mi billetera y le entrego un billete. —Llámame cuando me necesites, Ray ya se ducho, comió, hizo la tarea y ahorita está jugando un poco. —Yo me encargó, gracias Lis... Toma su mochila y sale. Comienzo a lavar los trastos y acomodar los libros de Ray, me siento en la mesa y contesto algunos correos pendientes que tenía, cuando la cara de mi madre aparece en la pantalla, me está llamando, contesto. —Hola linda... —Hola mamá. —¿Cómo están? ¿Y Ray? —Estamos bien... mi hermano también, como siempre. Sonríe—Ya los extraño. —¿Cuándo regresas? —Ya sabes... un par de semanas, tal vez un mes. Asiento, de verdad que estoy tan acostumbrada que ya no me afecta, a los 15 lloraba mucho al respecto, hoy, cinco años después, ya no duele. —Bien, pues aquí te esperaremos. —¿Qué tal el trabajo? —Renuncie. —¡Wow!, bueno, me sorprende, ¿ocurrió algo? —Estaba cansada de Lenny, es todo. —¿Conseguirás otro empleo? —Si, de hecho si, obtuve una propuesta hoy. —Renuncias y el mismo día consigues uno nuevo... —Tengo suerte. —¿Cuál es la nueva propuesta? —Cuidar a los abuelos Ackerman...—musitó. —¿Nuestros vecinos? Asiento. Suspira—¿Aceptarás? Me muerdo el labio—Creo que si... les tengo cariño y Hal ayer se sintió mal, no pueden estar solos, aparte estaré cerca de Ray. —De acuerdo, solo mantente alejada de esa familia hija. Frunzo el ceño—¿A qué te refieres? —Nada en especial, es solo que nadie confía en ellos, no quiero que estés metida en escándalos, solo has tu trabajo y nada más. Asentí. Quise decirle a mi madre que no me metería en líos, que le haría caso y que me alejaría de esa familia, pero sabía que no sería así, me era imposible alejarme. Cuelgo la llamada con mi madre y camino a casa de los abuelos Ackerman. Llamo a la puerta y me abre la abuela. Sonríe al verme. —Aceptó... acepto trabajar para ustedes. Y no sabía en qué lió estaba metiéndome al musitar esas palabras. Redes Insta: vibbeswithgabss Tiktok: gabssbooks/ vibbeswithgabss Twitter: vibbeswithgabss Wattpad: gabsspalacios ¡No se olviden de votar y seguirme!? Nos vemos pronto, besos? Los quiere Gabss?
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