Rebecka Estábamos listas, nos habían maquillado y peinado. Cami se veía preciosa... Y yo... pues yo estaba bien, algo nerviosa. Mi vestido se veía impecable, me había gustado y con el maquillaje se veía aún mejor. Pero verme al espejo solo aumentaba el nudo en mi estómago, estaba tan tensa, no sé si era por ver a Alessandro, ya que estar cerca de él siempre me tiene al borde. Para adornar el vestido, decidí colocar unos largos guantes blancos. —Pues vamos—Cami me toma del brazo. Luna y Lion estaban al borde de la escalera, viéndonos bajar. A Cami le resultaba ridículo que sus padres se emocionaran tanto, pero a mi me parece algo bonito. —Se ven hermosas...—alaga Luna. —Gracias Luna...—respondo. —Bueno... es hora de irnos—Cami me toma bruscamente de la mano y me jala. Sus padres n

