Rebecka Me observa detenidamente. —Vamos—lo tomo del brazo. Se levanta rápidamente, y lo jalo. Cruzamos el pasillo hasta estar en el umbral de la puerta que guía al jardín. —Te dije que quería salir de aquí...—murmura. —Y yo te dije que nos íbamos a divertir. —¿Qué tienes en mente?—pregunta. Sonrió, comienzo a deslizar un guante fuera de mi brazo, él no deja de observarme. —Sabes... hace mucho calor aquí—dejo los guantes a un lado, me inclino y comienzo a quitarme las zapatillas. —¿Qué haces? —¿Qué? ¿Te molestaría si me doy un baño en esa enorme piscina? —Rebecka... no creo que sea una buena idea. —¿Por qué? ¿Tus papis van a enojarse?, de verdad creí que no te importaría eso. —Y no me importa—asegura. —¿De verdad? Asiente muy decidido. —Bien, entonces... sígueme—comienzo a

