Rebecka Alessandro condujo hasta la playa. Honestamente no nos quejamos, todos disfrutamos estar acostados sobre la arena mientras veíamos el cielo oscurecer. Sentia como la tristeza se apoderaba de Alessandro, aunque fingía estar fuerte era inútil ocultarlo. —Si quieres hablar... puedes hacerlo—murmuro sin quitar la vista de las estrellas. —Estoy bien—asegura. No insisti mas, sabia que no tendría sentido obligarlo a decir algo y lo entendía, muchas veces prefieres guardarlo y sacarlo mas adelante. De regreso Alexis conducio, junto a el estaba Cami. En la parte de atrás Alessandro y yo. El con la mirada fija en la ventana, pero con su mano cubriendo levemente la mía. Nos dejaron en casa de Cami y se fueron. —¿Qué tal estuvo la fiesta chicas?—preguntó Luna al vernos entrar. —No est

