Mabel regresó a Barcelona. El viaje de regreso fue tranquilo, y la noche ya había caído cuando llegó a la ciudad. Al llegar a su apartamento, llamó a Facundo. —Facundo, ¿tengo el camino libre esta noche? —preguntó, queriendo asegurarse de que no habría interrupciones. Facundo respondió con seguridad. —Sí, Mabel. Todo está tranquilo —aseguró. Con esa confirmación, Mabel decidió aprovechar la oportunidad para hablar con Tommy. Sabía que necesitaba mantener las apariencias, pero su corazón la llevaba a querer verlo. Marcó el número de él, esperando que él respondiera. —Hola, Tommy. Soy Mabel —dijo, tratando de sonar casual. —Mabel, ¿qué tal? —respondió Tommy, con su voz cargada de sorpresa y algo de recelo. —Quería saber cómo te fue con los casos que te asigné. ¿Puedes venir a mi apa

