Tommy entró en el despacho, sintiendo la ausencia de María Isabel como una punzada en el corazón. Pero no había tiempo para sentimentalismos, tenía una misión que cumplir. Cerró la puerta de su oficina y encendió su computadora. Se conectó a la red interna, asegurándose de que su acceso estuviera en modo incógnito para evitar ser rastreado. Comenzó a revisar los correos electrónicos de Aldo, buscando cualquier rastro de las actividades ilícitas que sabía que estaban allí. Encontró varios correos sospechosos, que incluían términos financieros complejos y transferencias de grandes sumas de dinero a cuentas en el extranjero. Anotó todo en un documento cifrado, sabiendo que cada pieza de información era vital para desenmascarar a Aldo. De repente, la puerta se abrió y Fedra entró con una son

