En la oscuridad de la noche, Tommy se preparaba para su encuentro con los hombres misteriosos. Había reunido toda la información que había recopilado sobre Aldo, su único objetivo era destruirlo y demostrar su verdadera naturaleza. Tomó una respiración profunda y salió de su apartamento, subiendo a su auto con determinación. Mientras conducía por las calles desiertas, notó algo inquietante: un vehículo lo seguía. —No puede ser —murmuró para sí mismo, apretando el volante. Su mente de inmediato ideó un plan para despistar a sus perseguidores. Tomó varios atajos, girando bruscamente en calles oscuras y estrechas. Finalmente, después de una serie de maniobras arriesgadas, logró perder al vehículo que lo seguía. —Maldito Aldo —pensó Tommy, convencido de que su enemigo estaba detrás de eso. C

