Amor, Felicidad y Esperanza.

595 Words
Haciendo memoria de aquel día en que caí al vacío, toda fuerza en mí se desvanecía detrás de un, a pesar que luches no podemos continuar, llegué al fondo de la angustia, me refugié en un mar de alcohol y mi visibilidad se nublaba a causa del humo. Todo empezó a importar poco, hasta mi vida se marchaba en un camino de descuido, mi ser se había vuelto hipócrita, mientras mi alma construía una barrera alrededor de mi corazón, ya no pensaba igual, no sentía el gusto por las cosas y la sensación de reír, terminaba en lágrimas. ¿Por qué? Me preguntaba cuando despertaba junto al sol de la mañana, que pasó si lo di todo, hice lo que me pidió, llegué a extremos a los cuales nunca pensé, sólo por ella, por una sonrisa, por su felicidad, qué hice mal para que ella se fuera y ahora esta culpa me envenena. El tiempo pasó y con ello algunos recuerdos, pero el dolor se satisfacía con los momento y lugares, los cuales no se podían borrar y en uno de ellos apareciste tú, con el dulce color de tus ojos, el pelo ondeando con la brisa y los rayos de sol iluminaban tu cara, todo en ti encendió una parte de mí, esa que quería, deseaba, la otra aún se sentía en desconfianza, aunque demostraba lo contrario en su falsa alegría. Comenzó todo a ser impulsado, por fuerzas del destino, mientras que las manecillas del reloj hacían pasar los días y las noches. Comenzaron los acercamientos, pasaba más tiempo a tu lado, una pequeña chispa se empezaba a encender en mí, gracias al fuego que desprendía tu cuerpo. Tú, toda seguridad que querías brindarme felicidad y esperanza, yo, que lo intentaba pero entre desconfianza y euforia, me costaba escoger el camino. Hasta que durante una noche nuestros dos cuerpos se unieron, en una habitación llena de velas, aromatizadas por el incienso, la música lenta retumbando, un corazón de rosas sobre las sedosas sabanas, una luz tenue roja que recubría las misma y nuestros cuerpos que se iban desnudando paso a paso, prenda a prenda, tus labios y los míos en una constante guerra de mordidas expresando el deseo, mi corazón alborotado rompiendo las barreras que con tanto dolor había construido el alma, todo en mi había comenzado a retomar sentido, mi locura estaba recobrando la cordura, mi fuego comenzaba a brotar por los poros de mi piel, bañándome en sudor y lágrimas de emoción, pensaba haberme perdido y en ti encontré el mapa donde me volví encontrar, que bien se sintió que gritaras mi nombre mientras te retorcías, las veces que tu corazón se juntaba al mío mientras se unían nuestros cuerpos en pleno movimiento y así recobré el amor que había perdido. A partir de ese momento encontré mi alma gemela, mi otra mitad, la mujer que tanto deseaba tener en realidad junto a mí, la que lo daba todo sin pedir nada a cambio, la que aprendí a amar con locura y tenía tan poca cordura como yo, aquella que ama leer y más lo que le escribo. Ahora me encuentro en un mar de recuerdos de amor, felicidad y esperanza cuando vi, dos semejantes amándose como tú y yo lo hacíamos cuando estábamos juntos y ahora estés lejos y yo aquí, contando los días para tenerte en mis manos y volverte a mirar a los ojos y el choque de nuestros labios nos haga de nuevo sentir, lo que la distancia no pudo borrar y el tiempo nos devolvió, nuestro amor.
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