Te dedico estas palabras, quiero que sepas que estamos bien y que te extraño un mundo, ahora que no estas me doy cuenta de cuanta falta me haces. La sala se siente vacía y sola sin tu presencia, extraño los debates políticos, lo comentarios deportivos, los recuerdos del pasado, las charlas que duraban horas, extraño hasta los regaños por hacer las cosas mal, las veces que me despertabas temprano en la mañana creándome un hábito de puntualidad, ahora que no estás, se me pasan las horas del sueño.
A ti que estas en el cielo espero que te sientas bien y estés alimentándote, que estés caminando tus millas diarias y tengas tv a color con señal a Telesur y el canal de los deportes, además de soportar las locuras de la mesa redonda.
Te pienso a diario y estas presente en cada paso que doy en mi vida, en cada palabra que escribo, en cada redacción que hago, te agradezco cada milímetro de educación que me aportaste, cada enseñanza y consejo que me brindaste y sé que me instruiste a que no se debe llorar nunca en la vida, pero cada palabra que te estoy escribiendo es una lágrima basada en los recuerdos de mis veintiséis años que tuve de vida a tu lado y espero que estas letras lleguen a tus manos, recordándote que estamos bien y que te extrañamos a ti que estás en el cielo.