Aquella plática la retrasariamos un rato. Yo me levanté por las náuseas y descubrí que Karl no estaba a mi lado. Escuché voces en la cocina y cuándo me acerqué ellos se silenciaron.
- Lo siento - dijo Mat con la cabeza agachada.
- Mat y yo tuvimos una larga plática - dijo Karl.
-¿Pasa algo más?
- Quiero que vayamos a ver un departamento - dijo Karl.
-¿Tan temprano?- le pregunté bostezando.
- Iremos en unas horas.
- Estaba pensando en lo que mencionaste - dije nerviosa - éso de ir a la isla.
- Por el momento no lo aprobarán, por tu embarazo.
-¿Y qué tal si vamos a escondidas?
- Eso me pondría en muchos aprietos si se entera tu padre - dijo preocupado.
- Nos defendería. Sabes que te apoyo.
- Hay especies muy peligrosas - dijo Mat - pero son raros los peces.
- También no cuentas con las especies salvajes que existen - dijo Karl serio - no tenemos cómo defendernos.
- Maldición.
- Pero podemos pedir ayuda externa.
-¿Ayuda externa?
- Eso podría salvar a la humanidad.
-¿Están mal los humanos?- preguntó Mat.
- La gente no lo sabe bien - explicó Karl - pero hay ciudades que tienen más casas que gente.
- Pensé que esos problemas nos alcanzarían hasta dentro de veinte años - murmuré.
- Hace poco un ciudad fue invadida - dijo Karl - perdimos a la mitad de la población.
- Eso...
- Muy pocos lo saben - dijo Karl - es porque era una ciudad pequeña, pero... Alguien la saboteó.
Entonces era peligroso pedir ayuda externa, éso significaría no confiar en nadie. Ni siquiera en los militares.
Aunque yo confiaba plenamente en Iska. Y en Karl.
Sabía que debiamos ser discretos. Y sabía en quién podía confiar.
Mientras yo desayunaba, ellos estaban lavando los trastes y Karl le enseñaba a bromear, así que procedí a llamarle a Iska.
-¿Qué pasa primita?
- Quiero que me hagas un favor - dije firme- Necesito que hables con mi padre y los dos tengan una charla muy seria conmigo.
-¿No me digas qué vas a dejar a tu esposo?
Negué con la cabeza. karl me miró porque la llamada estaba en altavoz.
-¿Es qué éso es posible?- pregunté con sarcasmo.
Karl lo tomó a mal y detuvo lo que hacía. Me observó con molestia.
- Quiero saber sí tú puedes ayudarme. Nos confiscaste la casa - dije seria.
- Lo siento por éso - dijo Iska.
- Tengo una propuesta que nos beneficiará - comenté con calma -pero debe ser en privado.
-¿Te parece que pasemos a cenar hoy?- preguntó Iska.
- Eso estaría bien - dijo Karl - yo también quiero saber qué planea mi esposa.
- Es algo que ayudará a la humanidad - mumure.
- Hablaré con el tío. Te veo a las seis.
Y me colgó.
-¿De verdad pensabas en dejarme?- preguntó Karl fingiendo estar preocupado.
-¡Claro que no! Me gustas mucho.
-¿O es que mi dinero te atrae?
- Sabes que mi reputación y estatus me permiten vivir cómodamente.
- Era broma - murmuró Karl apenado.
- Quiero revisar los videos faltantes.
-¿Estás segura? Iska no los hecha de menos porque le dejé una copia.
- Quiero entender qué pasó.
Mat estaba muy callado por lo que Karl y yo intercambiamos miradas.
- Tengo una pantalla en mi viejo taller - dijo Karl.
-¿Tu viejo taller?
- Recuerda que crecí en ésta casa.
-¿Sabes dónde quedaron mis vitaminas?- dije mientras recordaba las indicaciones sobre mi embarazo.
- Se quedaron en el coche - dijo Karl.
-¿Puedo ir contigo?- preguntó Mat a Karl.
Terminé de desayunar y luego de tomarme mis vitaminas Karl me llevó a su viejo taller.
Era una habitación grande, con muchas piezas arrinconadas en una esquina. No muy lejos ví el prototipo del traje moderno de exploración.
- Así que tú lo creaste - dije asombrada.
- Sí. Lo hice a los doce años, pero tardé en que me tomarán en cuenta.
-¿Eres un genio Karl?- preguntó Mat.
- Se podría decir.
-¿Entonces tus hijos van a ser muy listos?- preguntó Mat con curiosidad.
- Las mezclas de genes suelen ser impredecibles - dije a Mat- tanto en intelecto como en físico.
- A mi me gustaría que nuestros hijos sean pelirrojos - dijo Karl.
- Hay muchos pelirrojos - murmuré - ¿Qué tal iguales a ti?
- ¿Descarados, aburridos y más malas cosas?- dijo Karl riendo.
- Rubios, guapos y de ojos verdes.
- No es gran cosa. Me gustan más tus ojos - dijo Karl.
-¿Cuál es el primer video qué veremos?- preguntó Mat.
Al parecer a Mat le molestaba nuestro coqueteo. Reí un poco de esos dos
Karl comenzó a buscar en su tableta los videos.
- Aqui está el primero - dijo Karl.
Comenzó a reproducirlo en la pantalla.
La estación espacial se encontraba realizando una revisión por una lluvia de meteroritos que se avistó recientemente.
- Cabina, hay un objeto no identificado acercándose a la zona de pruebas - dijo una voz.
- Prioridad a la zona de pruebas - respondió la cabina.
- Estoy observando que la trayectoria es inminente.
- Regresé a la estación espacial.
- El protocolo dice...
- Suelte el cable a la zona de pruebas o seremos arrastrados todos - dijo una voz femenina.
- Señora... Perderemos años de investigación.
- Ejecute la orden o perderemos a cinco familias.
- Como ordene.
El video era del astronauta, un hombre que debió acatar la orden. Soltó un cable y una cabina se alejo lentamente. Unos segundos después algo impactó contra la zona de pruebas. El meterorito que impactó se dividió en siete partes y comenzó a caer en la Tierra.
- Así que éso pasó - dijo Mat.
-¿Zona de prueba? - pregunté en voz alta.
- No sé mucho, pero al parecer era parte de una investigación avanzada.
-¿Cuántas vidas se habrán perdido?- pregunté con curiosidad.
- Según los recuerdos de mi padre - explicó Mat algo perdido- aquel lugar estaba en el paso de su nave.
-¿Cómo es posible? - dijo Karl asombrado - ¿Ellos venian en una nave?
- Bueno... En cámaras criogenicas.
- Mat, no queremos que te sientas incómodo - dije mientras lo observaba.
- Está bien. No me molesta. Son cosas que él me heredó.
- El siguiente video es... Sobre un centro invadido.
-¿Qué fecha tiene?- le pregunté a Karl.
- Un año después de que llegaron.
- Mi padre apenas despertaba.
-¿Existe la posibilidad de que puedas decirnos dónde llegó tu padre?
- Ha pasado mucho tiempo - dijo Mat.
- No lo presiones - lo defendió Karl.
- Es que... Si podemos saber sobre su tecnología...
- No te emociones, lo más seguro es que esté fuera de nuestro alcance.
- Maldición. Es cierto.
Karl comenzó a reproducirlo. Los primeros segundos fueron horribles. El lugar estaba cubierto por una maleza amarilla.
- El lugar esta infestado - dijo una voz masculina - ¿Están seguros de querer avanzar?
- Es necesario. Sabemos que nos costará algunas bajas.
- Los trajes podrán soportar por lo menos una hora - dijo el hombre.
- Avancemos hasta el pasillo y regresemos - dijo la voz que contestó.
- La temperatura aumenta mientras avanzamos - dijo una tercera voz.
- Este lugar... Fue el centro de los primeros infectados - dijo el primer hombre.
- Algo nos sigue - dijo el tercer hombre.
-¡Corran!- gritó el lider.
El video se cortó. Karl me miró preocupado.
- No sabemos qué tan avanzados están - dijo Karl.
-¿Pudo existir la manera de comunicarse?
- No. Ellos querían destruir a los humanos - dijo Mat.
Era una probabilidad. Pero no una opción el momento.
-¿Cuántos videos quedan ? Karl.
- Unos diez - murmuró
- Debe existir una manera de replegarlos de las zonas.
- Lo ideal es destruirlos - murmuró Mat.
- Por eso necesito analizar un espécimen - expliqué - para ver cuáles son sus debilidades.
- Sabes que eso que pides es muy difícil - dijo Karl - no te arriesgaría aunque no estuvieras embarazada.
- Debe haber una manera...
- Es probable... - murmuró Mat.
-¡Oh no! - estalló Karl contra Mat - ¡No vot a dejar que la ilusiones con misiones riesgosas!
- Tu puedes ir con ella. A ésa isla.
-¡No lo entiendes! Tú no puedes infectarte. Nosotros sí.
- Por favor... No quiero que ambos estén enojados - dije mientras me interponía - encontraremos la manera.
-¿Por eso llamaste a tu padre y a tu primo?- preguntó Karl enojado.
-¿Éso qué tiene qué ver?- dije a Karl - ¡Ni siquiera sabes qué les voy a decir!
- Claro... Hazme a un lado. Sólo soy el donador de esperma.
-¿Qué?¿Qué te pasa?
-¡Sé cuáles son las intenciones de Mat!- gritó Karl - no lo quiero aquí.
Respiré profundamente.
- Está bien - dije con cansancio -No me quieres aquí, entendí la indirecta. Nos vamos.
-¡Estoy hablando de Mat! Yo te amo a ti.
- Lo siento Karl, cuándo entiendas que Mat no quiere nada conmigo hablamos.
Fuí por mis cosas. No entendía qué le pasaba a Karl. Nunca lo dejaría fuera de mis planes. Estaba por decirle mi plan. Queria qué le regresaran su casa, que nosotros pudiéramos conseguir tejido y que Mat fuera el que lo manipulara. Queria ayudar a la humanidad a combatir el parásito extraterrestre.
No sé en qué momento comencé a llorar. Tome mi maleta improvisada y me dirigí a la salida.
-¿Voya a ir contigo?- preguntó Mat.
- Yo...
Comencé a llamar a Iska.
- Necesito que me recojas- dije a Iska cuándo contestó.
-¿ No te vería más tarde?- preguntó cansado.
- Tuve una pelea con Karl. Necesito irme.
- Te enviaré un auto en veinte minutos - dijo Iska - quiero mostrarte algo.
- No tardes - dije antes de terminar la llamada.
-¿Vas a dejarlo así?- preguntó Mat.
- Karl no quiere hablar. Estúpido algoritmo.
- Yo me quedaré contigo. Los protegeré a los tres.
- Si nos vamos no podrás proteger a Karl.
- Hablo de ti. De tus hijos.
-¿Mis hijos?
- Son dos bebés - dijo Mat.