Había llegado con mucha anticipación a la prueba del algoritmo.
Estaba emocionado por conocer a mi futura esposa. Pero todo fue un problema cuándo me llamaron primero. Me dejaron en una sala, hasta que todos se fueron.
El encargado del programa mencionó que una de las chicas a presentar la prueba tenía un permiso especial, por lo tanto ella debía ser mi pareja compatible.
Fue frustrante tener que esperar en esa sala, dos horas, y luego enfrentar la realidad de que debía esperar hasta que esa mujer tuviera la decencia de presentarse. Llegué a casa decepcionado y mi padre me reconfortó, dijo que investigaria con un amigo quién era ella y así podría saber cómo era. Me pareció acoso al principio, pero luego de pensarlo, queria hacerla pagar.
Curiosamente dieron dos resultados , por lo que me enteré un muchacho también. Y de manera extraña los tres eramos científicos.
El gobierno me dió la oportunidad de liderar un programa de mejora de trajes para salir al exterior, lo cuál fue en compensación por la espera. Mientras trabajaba en un mejor traje contra las inclemencias del mundo, comencé a espiarla. A veces subía videos sobre sus teorías del parásito, vagas la mayoría y en un jardín botánico.
Verla por tantos meses me causó conflicto interno, porque para mí era hermosa. Su cabello pelirrojo era seductor y sus ojos color violeta...
Había noches en las que no podía dejar de soñar con ella. Estúpidamente me enamoré perdidamente.
Así esperé por la siguiente prueba.
Me sentí humillado al usar un gafete de color naranja, diferente al de la mayoría, el cuál era de color verde.
Entonces encontré a un chico con un gafete igual y ambos noa juntamos sin querer. Volví a escuchar la misma plática ( mientras la buscaba con la mirada) cómo si to debiera hacerlo en lugar de ella.
Explicaban que el algoritmo de pareja (o fórmula mágica del amor como le decían) estaba diseñando para encontrar a la persona compatible y crear una mejor descendencia.
Cosas que aún no me interesaban, pero sabía que debia cumplir. ¿Ella querría tener hijos de inmediato?
Pronto pasamos a las pruebas y cuando llegué a la cafetería noté que alguien gritaba.
Por instinto corrí a defenderla. Y después el chico del gafete amarillo me apoyo. Ella se presentó mientras me dejaba sin aliento.
Huí antes de que pudiera notar mis nervios.
Después ambos fuimos llamados.
Yo estaba ansioso de que nos fueramos, de que ella fuera mi esposa.
Traté de disimular al escuchar qué eramos totalmente compatibles, así que firmé de inmediato.
Ella parecía sorprendida. Esperé con paciencia, pero inevitablemente mostré una cara de fastidio.
En realidad era desesperación y algo de impaciencia. Terminamos discutiendo y yo decidí que ella debía ser la que escogiera. No sabía qué tan cerca estaba de su investigación, ni qué tanto podríamos ayudarnos de manera mutua. Le propuse algo y nos fuimos.
Cuándo la dejé por comida le hice un comentario algo sugerente que al parecer notó luego de cinco segundos.
Caminé sonriendo hacía el vagón de la comida. Conocía sus gustos, porque estuve vigilando sus movimientos.
Compré varias cosas que le gustarían y unos dulces, cuándo regresé me asusté al no verla.
Dejé las cosas en la mesa y estaba por entrar en pánico cuándo escuché un ¡Auch!
-¿Qué demonios haces abajo de la mesa?- pregunté enojado.
- Es que...
- Ten cuidado, ya sé que no quieres estar conmigo...
- Nunca dije eso - admitió ella con sinceridad.
- Estaba pensando... ¿Te gustaría tener una boda en unas semanas?
- No es muy común hacerlas.
- También quiero que sepas que te apoyo, si deseas seguir con tu trabajo.
- Me llamaste doctora...
-¿No lo eres? Creo que nos vimos hace unos años.
-¿Cuándo?
- Una plática sobre la tecnología para explorar, hace unos tres años.
- No recuerdo.
- Soy el creador del traje MK, el que permite salir a explorar.
- Ojalá pudiera probarlo - murmuró.
- Sí vamos a mi ciudad yo podría llevarte a la playa.
- No sé nada de ti.
- Descuida, tenemos toda una vida para conocernos.
- No lo creo - dijo riendo con amargura.
- Yo... Quiero que hablemos sobre nosotros.
-¿Estás enamorado de alguien?- preguntó algo dolida.
- No. Bueno... No lo entenderías es complicado.
-¿Entonces qué es?
- Es... Es que... Yo...
No podía decirle, no tan abiertamente.
Así que me acerqué y la besé.
Me empujó y la noté extrañada.
-¿Por qué me besas? ¡Se nota que te desagrado!
- No me desagradas.
- De verdad no te entiendo.
- Estoy... Estaba enojado porque decidiste postergar nuestro matrimonio.
Ahora yo me sentía tranquilo. Había confesado.
- Estaba tan cerca de encontrar una cura al parásito...
-¿De verdad?
- Lo siento. Debí presentar la prueba.
- No estaba molesto, estoy impaciente... Yo quiero entregarme a ti.
Mi corazón latía desbocado, estaba muy emocionado por su reacción.
- Oh.
Esperaba que ella se lanzara sobre mí y que las cosas se pusieran intensas.
Pero lo único que tuve fue su cara de sorpresa. Y confusión.
- No esperaba esa confesión.
- Hablemos sobre ése tema más tarde - dije cambiando el tema - quiero comer algo.
Estuvimos en silencio por mucho tiempo, hasta que ella me observó con detenimiento.
-¿Entonces quieres un bebé?- me preguntó.
Muy directa. Éso me gustaba.
- Si quieres puedes escoger el método...
Ella me sonrió.
- Te diré mi respuesta más tarde - dijo ella.
Más pronto de lo que pensé estábamos llegando a su Ciudad, la cuál la mayoría le decia Tecno, porque se especializaba en trueques o venta de tecnología.
- Vivimos en una departamento, espero no te incomode.
- No te preocupes. Me adapto - dije mientras tomábamos un elevador.
El escudo en esa ciudad era mas grande que el de la mía. Además de que permitía la entrada del aire.
Había hablado con mi padre brevemente antes de abordar el tren, así que le dije que lo veria en una semana. Mi padre bromeando me dijo que disfrutará mi luna de miel.
Más bien eran una vacaciones forzadas.
- Te llevaré a mi habitación.
- Si quieres puedo quedarme en tu sala.
-¿Qué clase de esposo deja sola a su esposa?- preguntó una voz cerca.
-¡Papá!- dijo ella.
- Nicolás Klumps - dijo el hombre - Coronel y padre de Ariana.
- Karl Maks - dije mientras le estrechaba la mano - empresario y diseñador de trajes.
-¿Vienen por sus cosas?- pregunto el señor.
- Nos quedaremos una semana - dijo Ariana - y luego iremos a su casa.
- Deberían tener un hogar - dijo el señor Klumps.
- Buscaremos un lugar más adelante.
-¿Dónde está mi hermano?- preguntó Ariana.
- Sale de la escuela en dos horas.
- Entonces te veré en la comida - dijo Ariana mientras me tomaba del brazo.
No sabía que tenía un hermano. Yo era hijo único.
Nos encerró en su habitación lo más pronto que pudo. Y se lanzó encima de mí, no podia creer lo que sucedía.
- Lo quiero del método tradicional - murmuró antes de besarme.
Ella sabía cómo provocarme o sólo yo estaba algo impaciente.
Nos besamos con desesperación, y perdimos la ropa entre la razón nublada por el deseo. Yo queria comermela en todos los sentidos, besarla, acariciarla.
Así le demostraría que no estaba enojado, ni resentido por la espera, estaba desesperado por tenerla.
Cuándo por fin pude tenerla debajo de mí, ella me respondió con más besos, me exigió que le demostrará cuánto deseaba entregarme a ella, y lo hice.
Fué tan satisfactorio escucharla gemir mientras llegaba al punto máximo del placer... Y el miedo me invadió. Tal vez ella quería tener hijos luego de terminar la investigación.
Me alejé un poco luego de que mis pensamientos sombríos no me dejaban. Me senté un poco ebrio de mis emociones.
Ella me abrazo. Era tan placentero sentirla tan cerca.
Para cuándo me di cuenta ella estaba sobre mis piernas, montandome, sacando gemidos de mis labios, mientras los dos nos volvíamos a fusionar.
- Me gustas mucho Karl - me susurro cansada.
- Te amo Ariana - dije mientras la besaba.