Cuando Zac abrió los ojos, se encontró con un blanco techo desconocido que lo desorientó un poco. Girando su cabeza, sus labios se torcieron levemente ante el dolor que sintió principalmente en su nuca, pero aun así se esforzó por observar a su alrededor y averiguar en donde estaba. Sus vagos recuerdos le mostraban su discusión con Anika, un bastardo golpeándole por la espalda y... Esos idiotas encerrándole en un ascensor en mal estado. Estremeciéndose del puro recuerdo, Zac se enderezó de golpe y observó a su alrededor aterrado. La puerta se abrió de golpe y Luther apareció. Tan pronto como se encontró con el pálido rostro de su encantador elegido, el hombre lobo se apresuró a correr al lado de la camilla y atrajo el cuerpo de su pareja, rodeándole con sus brazos. —Tranquilo, bebé. Est

