Silbando alegremente, Luther salió una vez las puertas del ascensor se abrieron ante él. El lobo beta había intentado dejar de silbar o sonreír, pero inmediatamente lo dejó tras darse cuenta rápidamente que sería una misión imposible de hacer. Se encontraba demasiado feliz junto a su lobo como para suprimir dicha felicidad. Su encantador elegido no solo le había permitido encarar al estúpido de Jeff para que no lo molestara más en su relación, sino que, una vez salieron de la oficina de este, le dio un total recorrido con la editorial solo para poder mostrarle a esos humanos que husmeaban sin disimulo alguno, que era suyo. Y como Luther estaba completamente de acuerdo con la idea de mostrar territorio, por supuesto que aprovechó la oportunidad para dejar claro que, así como le pertenecía

