—Stefano, sígueme al despacho y terminemos con esto, aún tengo cosas importantes que hacer. —Mi hermano acata la orden sin decir nada y me sigue los pasos hasta que… —Sí, cosas importantes como la mujer americana en tu habitación. —Dice casi en un grito, seguramente para que se escuche su voz en el piso superior. Juro que me exaspera lo anímica y pesada que puede ser cuando quiere—Ella es más importante que atender los asuntos pendientes que tienes con tu propia sangre. Me doy vuelta, molesto. Patricio quiere llevársela del brazo pero ella se zafa del agarre de su esposo y me mira desafiante. —Estas tirando de una cuerda que está a punto de cortarse, Tessa. Usa toda esa sabiduría que crees tener y desaparece de mi vista antes de que termine de perder la paciencia contigo. Sonrie… —¿

