Frunce el ceño y niega con la cabeza para clavar sus ojos en los míos. ¿Debo sentirme amenazado? ¡Por supuesto que no! Quiero bajarlo del auto de una patada y pasar las ruedas por su cuerpo. —Queda bastante claro que me detestas. Lo que no comprendo es por qué no me das un momento para decirte lo que tengo que decir. Acelero y salgo a velocidad prudente del cementerio. —Tienes de aquí hasta que llegue a casa para hablar, una vez que llegue bajaras del auto hayas terminado o no. —No me alcanzara el tiempo. Pero puedo responder las miles de preguntas que sé que maquinan tu cerebro. —Bien. ¿Dime como supiste que Oscar murió? —Nunca perdí contacto con él y hablaba a diario con tía Tessa. Cuando no contesto mi llamada la llame a ella y me dijo lo que había pasado. —Hace silencio y des

