La Verdad Nos Hará Libres.

2443 Words
– Alina –dijo Thomas con una tierna sonrisa en el rostro. Alina Wong es una joven de la misma edad de Thomas, de rasgos y ascendencia asiática, estatura promedio y una belleza que solo grita ternura. Thomas y ella fueron novios en la secundaria pero se separaron por órdenes de su psicóloga, ya que Thomas no estaba "listo" para un noviazgo aún. Sin embargo, si le preguntas a uno de sus ex compañeros sobre Thomas y su ex novia, cualquiera de ellos dirá que “Alina era el amor de Thomas, y Thomas él de ella”. Según, era algo en ellos que se notaba si prestabas atención, una cierta “tensión s****l” que se sentía en el aire... o algo así. – Wow, ¿cuánto ha pasado?, ¿diez años? –preguntó ella. – Yo diría qué un poco más –respondió el muchacho. – Pero te sigues viendo bien –, ¿eso fue un cumplido?, ¿acaso fue un cumplido o él estaba exagerando? – Tu igual –respondió Thomas de vuelta y luego añadió– sigues… siendo bajita –a lo que Alina se sorprendió abriendo un poco su boca, pero sin perder ese toque humorístico– bueno, me refiero a que… – Para tu información, soy la más alta en mi clase de piano –dijo la joven sacando una sonrisa orgullosa. – Eso es impresionante –respondió Thomas con la misma sonrisa y asintiendo dos veces con la cabeza– ¿estudias piano? – Todos los martes a las cinco. – Ah, qué bien. De hecho esa información me sirve de mucho ya que… –hizo una pausa para pensar– siempre he querido aprender piano. – ¿En serio? –preguntó ella. – Sí. – Entonces serás el siguiente Mozzart –dijo Alina. – De hecho, soy más como Beethoven. Tengo un oído sordo para la música –por increíble que sonara, su chiste logró hacer reír a Alina. “¿y ahora qué?” se preguntó Thomas a sí mismo. – Sigues siendo gracioso –le dijo ella. – Y hago malabares todos los viernes –su técnica hasta el momento: hazla reír hasta que se aburra y se valla. – Qué bien –dijo ella– ¿y qué haces aquí? – Trabajo aquí –dijo palmeando una considerable pila de juguetes que debía ordenar en los estantes– ¿y tú? ¿qué te trae “al país de las maravillas”? – Mi sobrina rompió su muñeca y ahora “su tía favorita” debe comprarle otra o se pondrá “histérica”. – Eso suena grave –dijo Thomas fingiendo seriedad y miró la pila de juguetes. – Lo es –dijo ella. – ¿De estilo Barbie? –preguntó Thomas. – Mi hermana dijo que cualquiera está bien. – Está es de buena calidad –dijo entregándole una muñeca Barbie. – Mi héroe –dijo Alina– gracias y nos vemos. – Sí, nos vemos, por ahí –dijo Thomas y al voltear al otro lado del pasillo dónde estaba, se encontró de frente con su jefe– ¿qué? – Pídele una cita o que pague la muñeca –dijo y le apuntó a la caja registradora dónde ya se encontraba Alina esperando, y luego se retiró a otro lado. Thomas, ni modo, tuvo que ir y registrar la compra también. . – ¡Dichosos los ojos que ven! –gritó Freddy por encima de los vítores de alegría al ver al hombre que no habían visto en cinco años aparecer de repente. – ¡Mikey! –Gritó Chip con efusividad mientras llegaba a él para abrazarlo con fuerza y al final darle un beso en la cabeza– ¡nuestro muchacho! Los demás tuvieron que hacer fila, pues lo único que vieron fue un torbellino rubio que atacó a Mikey y lo enredó en un abrazo. Troy más que nadie había extrañado a su tío y todos lo sabían, por lo que aplaudieron y silbaron a su encuentro. – ¿Cuándo volviste y por qué no dijiste nada? –preguntóegañó Troy en medio de la alegría de tener a su único tío de vuelta. – Llegue hoy, quería sorprenderlos –respondió Mikey. – Pensamos que llegarías mañana –comentó Connor. – La fiesta de mi hija será en Reno, Las Vegas. Tomé una desviación para venir a visitarlos –respondió el hombre. – ¿O sea que te irás? –preguntó Troy algo decepcionado. – Pero volveré –le dijo Mikey sonriendo de lado. – ¿Y supongo que en cinco años jamás averiguaste lo que es un maldito teléfono? –preguntó Connor a modo de broma, pudiendo contar con los dedos las ocasiones en las que Mikey los había llamado para saber cómo estaba su familia en Florida. – Contesté tu "S.O.S", ¿no? –respondió Mikey en cuanto a la llamada de Conn por el almacén perdido– pero te concedo el regaño, rara vez suelo usarlo. – ¡¿De verdad?! –preguntó Chip siendo sarcástico. – Qué bueno que lo aclaras porque empezábamos a creer que no «sabías» cómo usarlo –dijo Conn siendo sarcástico también, a lo que todos le dieron la razón. – Yo también te extrañé, Conn –dijo Mikey dándole una palmada en el hombro. – Te extrañé, Tío Mikey –dijo Troy abrazándolo una vez más con fuerza y luego lo soltó para dejar que sus «hermanos» lo abrazaran. – Mikey –Gel fue el siguiente en ir a abrazarlo– bienvenido, hermano. – Michael –Tanner fue el siguiente en recibirlo en sus brazos como a su propio hijo– justo estaba hablando de tu hermano y tus sobrinos. – Solo cosas buenas espero –le dijo Mikey correspondiendo el abrazo. – Sí –le dijo Tanner. – Que gusto que volvieras, Mikey –dijo Alan al acercarse para abrazar al hombre también. – ¡El hijo pródigo ha regresado! –exclamó Freddy abriéndose paso entre la multitud y estirando sus brazos hacia el hombre, el cual lo recibió con una enorme sonrisa. – ¡Y regresó para quedarse! –Exclamó Chip al aire mientras Freddy lo liberaba de su abrazo– ¡o sino lo ataremos a una silla y lo encerraremos en el sótano! –al escuchar eso Mikey lo miró un poco estupefacto, por lo que toda la habitación estalló en carcajadas y Chip le hizo un ademán de que era verdad su amenaza. – ¿Acabo de regresar y ya me están amenazando? –preguntó el hombre cuando otro m*****o, nuevo en el club, se le acercó. – Hola, no sé si te acuerdes de mí. Soy Seyn –dijo el chico de rasgos latinos estirando su mano hacía Mikey, el cual la aceptó intentando recordarlo. – Seyn –dijo entrecerrando los ojos hasta que algo en su cabeza hizo click– ¿tú no eras el prospecto? – Sí, ese era yo –dijo el chico sonriente. – Ha sido m*****o oficial desde que te fuiste a Washington con tu esposa –comentó Conn. – ¿Ah, sí? – Sí, no habían más candidatos. Ni modo, tuvimos que aceptarlo –bromeó Gel abrazando a Seyn por el cuello. El latino se zafó de inmediato del agarre y todos rieron una vez más. – Y claro, éste es Silence –dijo Connor presentando al último que faltaba– un m*****o nómada de Nevada, vino aquí para ayudarnos con el asunto de las armas. Silence él es Mikey, tío de Troy y hermano menor de CJ. – Hola –dijo el nómada extendiendo su mano hacia Mikey. – Un placer –dijo el hombre estrechando su mano. – Bueno, ¿qué hacemos aún aquí parados? –Preguntó Chip animando a todos– ¡tenemos a uno de los Reyes con nosotros!, ¡esto hay que celebrarlo! –gritó el Europeo tomando a Mikey de los hombros y guiando a todos hacia la barra. Todos los hombres salieron de su sala de juntas y se dirigieron al salón de la casa club o afuera dónde siempre hay cerveza, peleas y mujeres a montón. Connor y Mikey se sentaron en la barra del mini bar mientras el novato les servía tragos. Hablaban del negocio y de lo que le pasó al almacén, pero algo que Mikey no mencionó frente a los demás es que realmente había ido de improvisto al club porque tenía noticias para Connor. – ¿Y qué planes tienes? –le preguntó Mikey a Connor. – Primero te necesito mañana aquí para hablar con los Carlisle sobre la entrega –le respondió Connor– necesito que los convenzas de darme más tiempo, unas dos semanas al menos para conseguir las armas o reemplazos de estás. – Bien, ¿luego qué? – Luego conseguir otro almacén o algún otro lugar dónde poder ensamblar las armas. Honestamente, esperaba que tú pudieras ayudarme con eso también –dijo Connor mientras apoyaba un codo en la barra. – Creo tener un lugar –respondió Mikey– aunque es más bien una propiedad, planeaba vendérsela al líder de un cartel que iba a ver esta noche, pero si tú lo necesitas. – ¿Dónde está? –preguntó Connor. – A 1000 klm en Broward. – Podríamos verlo mañana después de la reunión –dijo Connor casi como una sugerencia. Mikey le hizo un ademán de "adelante" – Bien. Teniendo eso resuelto... ¿cuál es el otro asunto? –preguntó Conn sin dejar su mirada seria. – ¿Qué otro asunto? –preguntó Mikey haciéndose el desentendido. – Hay muchos kilómetros desde Washington hasta acá –dijo Connor sin cambiar su mirada seria– sería un desperdicio de dólares tomar una "desviación" solo para visitar a unos viejos amigos. – Y a mí sobrino –le dijo Mikey con el mismo tono serio– hablemos afuera. . Thomas se encontraba en su habitación arreglando su camisa para la dichosa fiesta, cuando una llamada de su novia entró en su celular. – Hola, Meg –contestó él con alegría de escucharla, pero no mucha alegría de ir con ella y sus amigos a esa fiesta. – Hola, precioso –respondió ella con ánimo, se notaba que ella ya había empezado con el humor festivo– irás con Clay y Charlie, ¿cierto? – Sí, ¿por qué? –preguntó Thomas. – Voy a llevar a alguien –dijo Megan al teléfono, lo que dejó a Thomas sorprendido– no te importa, ¿cierto? – No, pero, ¿a quién? – Es solo un amigo, me encontré con él en el camino. – Ah –fue todo lo que respondió Thomas. – No te estarás poniendo celoso, ¿oh, sí? – Claro que no –respondió Thomas con calma, aunque sí sentía curiosidad por quién sería ese «amigo» – Los celos agobian –dijo Megan canturreando– nos vemos allá. Te amo. – Y yo a ti –respondió el chico antes de cortar la llamada. En ese momento entró Clay al cuarto a ver si Thomas estaba listo. Al verlo hizo una mueca de impresión, ya que era la primera vez que veía a su hermano con una camisa tipo franela de manga larga y pantalones que no fuesen jeans. – Wow, nunca suelo decir esto pero, sí te ves guapo –le dijo Clay. – Me siento ridículo –le dijo Thomas. – Es porque no sales mucho, pero ya te acostumbraras –le dijo Clay y tomó la chaqueta de su hermano de una silla para ponerla sobre sus hombros– andando o Charlie se desesperará. . Connor decidió llevar a Mikey a la parte trasera del club, cerca del taller de automotor, para hablar en privado. Sabía que si Mikey quería hablar solo con él debía ser por dos motivos: debido a un grave asunto que requería de suma discreción O "el asunto" que los ha involucrado a ambos por más de veinte años. – Aun no sé cómo dejé que me convencieras de hacer eso –le dijo Mikey mientras caminaban por el patio de la casa club. – Algo que ambos teníamos en común en ese entonces, es que odiábamos a CJ –respondió Conn secamente. – Era mi hermano –respondió Mikey. – Y te utilizó para hacer su jugoso trato con los "papis mafiosos" –le dijo Conn– te vendió. – Pero lo que pasó después... –dijo Mikey negando– haber perdido no sólo a su hijo, sino también... – Se lo merecía –dijo Conn– probó de su chocolate –al escuchar su afirmación, Mikey se detuvo abruptamente. – Lo que le hice yo fue una cosa, pero lo que tú le hiciste... le quitaste su club, le quitaste a su esposa – Él solo perdió a su club y a su mujer –dijo Connor con rabia, pero en voz baja por si algún curioso andaba cerca. – Pensé que para ti significaría algo –dijo Mikey en el mismo tono casi susurrante– que el niño significaría algo. – No menciones al niño –dijo apuntándolo con su dedo– yo también sé algo de ti, no lo olvides. – No vine para que nos amenacemos mutuamente con el pasado –dijo Mikey cortando el asunto. – ¿Entonces a qué viniste? –preguntó Connor. – Quiero que Troy me acompañe a Reno –con la respuesta Connor quedó totalmente confundido. – ¿Qué? ¿A la fiesta de tu hija? – Sí, quiero que conozca a su prima. – A él no le gustan ese tipo de fiestas –dijo Connor casi mofándose. – ¿Y qué clase de fiesta crees que es? –le preguntó Mikey en tono neutral. – Esmóquines y champaña, ¿qué sé yo? esas cosas de ricos. –Mikey soltó una mofa en su cara– no sabes nada sobre las fiestas de ricos. ¿Al menos puedo preguntarle si quiere ir? – Hazlo si quieres, pero no sé qué te responda –dijo Connor con una mueca y así, Mikey se encaminó de regreso a la casa club. La pelea fue una prueba, Mikey quería saber si sería buena idea decirle a Connor lo que sabía, ya vio que el secreto por ahora debía mantenerse. Nadie debía saber que él tuvo a sus investigadores privados, detectives e incluso caza recompensas buscando durante veinticinco años a su sobrino perdido. No fue una casualidad que le sugiriera a su hija hacer su fiesta de cumpleaños número veinte en Reno Nevada, pues ahí es donde Thomas Colt reside actualmente...
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