Liana Horas después. Santino había salido por la tarde por temas de su trabajo, la verdad ya estaba bastante preocupada, estaba anocheciendo y su hombre de confianza, Slavik, se había quedado en la mansión para resguardarla, dicho en otras palabras, para quedarse a cuidarme. _ ¿Cuándo volverán? – pregunté a Slavik. Por lo menos tenía la determinación de que Filippo había ido con él, pero no era suficiente, estaba anocheciendo y ni señales de ellos. _ No se preocupe, el señor Santino sabe lo que hace, de hecho, es el mejor. – mencionó con su particular acento que obviamente era ruso, la madre de Santino vivía y era nacionalizada rusa de nacimiento, no iba a venirse a Italia sin gente de su confianza… o eso pensaba. Para más joderla, los cólicos habían aumentado y me sentía irritable

