Sentí sus manos rozar mi cabeza, tenía miedo, sentía angustia, pero, aun así, no era capaz de sentir el dolor que se suponía debería sentir, ¿Será que esto es solo un juego de mi mente y en verdad estoy muriendo? _ Sé que estás despierta, princesa. – mencionó Santino provocando que sintiera algo por dentro que me daba calor. _ ¿Qué mierda fue ese disparo? – exclamó la voz de Filippo irrumpiendo en la habitación. Me levanté al escuchar la voz del hombre que consideraba padre, no entendía que era lo que estaba pasando, Santino no me había disparado a mí, al frente de la cama que compartía con él yacía el cuerpo de su padre, de Mariano. _ Por fin cumplí con mi venganza, mamá. – susurró con lágrimas cayendo por sus mejillas. - ¡Slavik! Saca a ese muerto de mi vista. Y tú, Filippo, déja

