Terminamos juntos en la mesa de la cocina, nos amamos completamente, la verdad no pensé que en este momento haríamos algo así, incluso llegué a pensar que me sentiría culpable por disfrutar de su cuerpo, por hacerla mía como estaba tan acostumbrado a hacerlo, pero no, solo sentía amor por ella, la muerte de mi padre era un hecho que no me importaba en lo más mínimo. Ella estaba agotada, pero no la iba a llevar a la habitación que compartíamos, si no que la llevé a la que antes correspondía a mi habitación, era más amplia que la de ella, pero supongo que seguía con los edredones y cortinas negras, colores que no eran del agrado de mi princesa, pero eso lo solucionaríamos mañana, me subí el pantalón, sin abotonar el botón del mismo, salí de la cocina con cuidado, ella quedó sonriendo y mi

