Mikhail Los labios de Sofía fueron mi perdición, la forma en que ella se moldeo a mi cuerpo mientras nos besábamos fue una de las imágenes más increíbles del mundo. Había roto mi propia regla, o bueno dos en realidad, la primera no besar a ninguna mujer y la segunda, pasar esa línea que nunca debí cruzar. Lo sabía desde el principio, Sofía era terca, orgullosa, perfectamente hermosa y ella sería mi fin, sería todo lo que necesitaba y que no podía tener, Sofía podría destruirme en cuestión de segundos si así lo quisiera. Pero debo admitir que correría el riesgo si eso implica poder tenerla a mi lado, si eso implica poder besarla. Así que me deje llevar hasta que los pasos a nuestro alrededor se escucharon, su reacción fue inmediata, como si mi tacto le quemara, se alejó de mí y fin

