2 años atrás
-Hija mía no sabes lo orgulloso que estoy de ti el día de hoy, haz creado tu propia empresa, pero no solo eso, está posesionada como una de las mejores del país.-
-Padre gracias a ti, creíste en mí y me apoyaste.-
-No hice nada, sabes que al principio no acepté que crearas Marzu Publicidad, pero me convenciste después de ver como la llevabas a un nivel superior.-
-Bueno debía ser digna hija del gran empresario Hugo Zurita, no podía quedar detrás.-
-Eres mucho más que yo hija, por eso eres mi orgullo.-
Hoy me entregaban el reconocimiento como empresa del año, el ascenso que habíamos tenido era algo alucinante, hoy tenía más de 200 empleados a mi cargo, contratos con las agencias de modelaje más importantes del país.
Yo me codeaba con los más ricos, todos me invitaban a sus fiestas, querían que fuera su amiga, era hija de millonaria, nací en cuna de oro, el dinero jamás me faltó, inclusive tuve más de lo imaginado.
-Aquí está mi futura esposa.-
-¡Félix! Que sorpresa verte hoy, pensé que seguías en Francia.-
-Amor no podía dejarte en este día, sabes que siempre estaré para acompañarte.-
-Gracias.- mencionó y lo beso
El ha sido mi novio por un año, hemos prometido que nos casaremos el próximo verano cuando cumpla mal 23 años, sé que suena descabellado pero siento que él es indicado, es un hombre bello por todos los lados que lo vean, es rubio de ojos azules, tiene una sonrisa que rompe corazones, sí a eso le sumamos su cuerpo bien trabajado.
-Amor qué tal si después de la celebración vamos a tener una tú y yo.-
-Felix, se muy bien por dónde vas pero prometí que me guardaría para el matrimonio.-
-Amor ya en unos meses seremos marido y mujer, ¿por qué no adelantar la luna de miel?-
-No insistas, en verdad quiero hacerlo justo cuando sea la señora Halls.-
-Está bien, esperaré hasta ese día, sé que será grandioso.-
-Gracias amor, por eso te amo.- mencioné para besarlo.-
Estoy segura que Félix me ama, me ha apoyado durante este año, también ha sido paciente en cuanto se trata del sexo pero es que en verdad deseo esperar el momento ideal.
Mis amigas han llorado por que se habían aprovechado para quitarle su primera vez, muchas me decían que esperara el indicado.
-Marian es hora, debes decir tu discurso.-
-Si Gaby.-
La conferencia comenzó, todos hacían preguntas, otros me felicitaban por mi talento para los negocios, yo estaba encantada por lo que estaba sucediendo, vivía en una burbuja que pronto reventó.
Día a día subía más alto, justo cuando pensé llegar al cielo todo se derrumbó.
-Cariño mañana serás la señora Halls ¿no te parece asombroso?-
-La verdad es que si, siento que vivo un sueño de Hadas.-
Mencioné mientras terminaba de ordenar unos documentos en el despacho de mi casa paterna.
-Pues mañana serás la más bella hada cuando entres a la iglesia con tu vestido de novia.-
-Te amo tanto Félix.-
- Y yo a ti amor.-
-¡Señorita debe venir pronto!- Era Carmen, la señora encargada de la casa.-
-¿Qué pasa?-
-Solo venga conmigo.-
Salí corriendo del despacho, Félix iba detrás de mí, fue donde me encontré con el caos, habían decenas de hombres armados requisando la casa, yo no sabía que estaba pasando.
-¿Quiénes son ustedes? ¿Que hacen en mi casa?- mencioné
-¿Señorita Marian Zurita?.- un hombre de traje me llamo.-
-Si, esa soy yo.-
-Venga conmigo.-
-¿Quién es usted?-
-Inspector Juan Camilo Roandes de fraude y lavado de activos.-
-¿Qué?-
-Es mejor que venga.-
Fui con el hombre, no entendía por qué estaban allanando la casa, trate de llamar a mi papá pero no me contestaba.
-Tengo en mi mano una orden de extensión de dominio, todos los bienes de la familia Zurita pasan a manos del gobierno.-
-¿Qué? ¿Por que?-
-Su padre es un traficante de droga, lo hemos perseguido por más de 20 años, por fin se les cayó la máscara de nobles empresarios.-
-Eso no es cierto.-
-Actualmente no hay una orden en su contra, pero quiero que sepa que su empresa está siendo investigada, le agradezco que saque algo de ropa y se marche de la casa, todo será para el estado inclusive su apartamento en la ciudad.-
Mis sentidos fallaban, escuchaba a la gente hablar, todos los empleados salían llorando, solo buscaba a una persona, mi prometido pero el segundo golpe había llegado, vi cómo se dirigía a su auto, se subió y se marchó.
¿Me había abandonado? Me pregunté
Pase a la habitación, tome algo de ropa, era lo único que me dejaban sacar, una pequeña maleta y la dignidad por el suelo fue lo que sustraje de esa casa.
Intenté llamar a Gabriela pero me arrebataron el celular, era parte de la evidencia, no me quedó de otra que caminar hasta la avenida y pedir un taxi, gracias al cielo tenía efectivo en mi cartera.
Dos toques en la puerta, mi amiga salió a recibirme, fue donde descargué todo mi llanto, esa noche no pude dormir, creo que fueron litros de lágrimas que arroje, no puedo creer que esto estuviera pasando.
En la mañana un comunicado de prensa me volvió a la realidad, mi padre era buscado por la Interpol, mi empresa investigada y mi querido prometido anunciaba la cancelación del matrimonio, su familia era de políticos y no podía ser manchada relacionándose con mafiosos.
-Quiero morirme Gaby.-
-Óyeme, tú eres fuerte, la mujer más ruda que he conocido así que no te vas a derrumbar, iremos a la empresa y pondrás la cara, sabes muy bien que tu padre no puso un solo centavo así que no deben quitártela.-
-Félix, el,, él me dejó.-
-Pues es un maldito, gracias a Dios no te casaste, es un desgraciado que te abandono en tu peor momento, al menos espero que esto te dé a entender que jamás te amo.-
Me di una ducha, no sé si mis lágrimas mojaban más que el agua que caía de la regadera, salí y Gaby me había alistado un vestido color verde, su corte asimétrico hacia que mi figura resaltara, peine mi cabello de lado, me maquille y salí.
Quería hacerme la fuerte pero era imposible, en la puerta de mi empresa habían cientos de periodistas, todos querían saber si yo también era una narcotraficante.
Pasé tratando de evitarlos, como pude ingrese a la compañía, pero mi sorpresa llegó cuando la mitad del personal había renunciado, no quería que los relacionaran con los Zurita.
Judith mi secretaria me esperaba, es una mujer de 20 años, hizo sus prácticas y decidí dejarla de permanente, su habilidad para manejar mi agenda era asombrosa, tiene una memoria que ni una computadora se le compara.
-Lo siento tanto señorita Zurita, vi lo que decía las noticias, muchos empleados enviaron su carta de renuncia por correo, también nuestros clientes retiraron sus ofertas, nos quedamos solas.-
Escuchaba a las personas gritar algunas golpeaban los vitrales, entonces escuché como el cristal se rompió, una roca ingresó, ella se detuvo justo en la cabeza de Judith, solo vi cómo se desplomó en mis brazos.
-¡Judith!- gritaba llena de pánico.-
Los periodistas tomaban fotos, Gabriela les gritaba que iban a pagar por lo que hicieron, yo solo sostenía a mi secretaria mientras mis manos se llenaban de sangre.
-Vamos Judith debes ser fuerte.- mencionaba
La ambulancia llegó, sacamos a Judith y la llevamos al hospital, los malditos periodistas seguían detrás de mí, Gabriela se quedó en la empresa tratando que no entraran y nos robaran lo único que teníamos.
En el hospital nos informaron que Judith había entrado en coma, el golpe había afectado de consideración su parte cerebral, era posible que jamás despertara.
Ese día conocí a su madre, una mujer de escasos recursos que dependía de lo que Judith le daba, la señora Eugenia lamentaba lo que le había pasado a su hija y yo también lo hacía, yo era la culpable.
Los días pasaron, el caos seguía, mi empresa se caía a pedazos, mi pocos ahorros los invertía en pagar las cuentas médicas de Judith, pero como una enviada del cielo, Gabriela me apoyó.
Vendió su apartamento para ayudar con las cuentas médicas, decidimos irnos a vivir las dos, después de un tiempo y de la aprobación de doña Eugenia nos trajimos a Judith, ella necesitaba atención diaria pero en el hospital costaba mucho, lo mejor era tenerla en casa y con terapeuta diario.
Ahora vivíamos las cuatro en un pequeño departamento, la habitación principal estaba equipada con todo tipo de elementos necesarios para mantener con vida a Judith, en la otra duerme doña Eugenia, y en la más pequeña Gaby y yo.
Entre las dos nos encargaríamos de las facturas, las compras y los gasto de Judith, pero llegó el momento donde todos nuestros ahorros se agotaron.
La única opción fue aceptar un trabajo nocturno, el único que encontramos fue en el club Lexus, un lugar donde podíamos bailar por dinero.
Es así como mi vida cambió en un solo día, hasta el momento ha pasado dos años, hemos tratado de levantar la compañía pero la sombra del delito de mi padre me atormenta.
Del cual debo mencionar que jamás volvió, a veces recibo mensajes de él donde dice que me ama pero que jamás volverá, él me abandonó mientras se esconde en alguna isla paradisiaca con mi madre.
Pero el más cobarde es Félix, me envió un correo electrónico mencionando que me amaba pero que no podía dañar su reputación, me deseaba suerte.
Hace un mes vi que se casara con la hija de una familia poderosa, el maldito solo busca poder y dinero algo que ya no tengo.
-Marian ya llegó el de hacienda.-
La voz de Gabriela me sacó de mis pensamientos
-Gracias.- mencioné arreglando un poco mi traje.-
“No me voy a dejar humillar más, sacaré la cara del lodo y volveré a ser la mujer de acero.”