Capitulo cinco

2128 Words
Adrien — ¡Por fin Venecia! —grita entusiasmada Camila mientras salimos del autobús, los demás la siguen con gritos de alegría y jubilo. Su alegría es contagiaste y me hace reír y divertirme con ellos. Nunca experimentar nada así, siempre he aprendido hacer más sereno, tranquilo en todos los aspectos de mi vida. Tal vez todo se deba a las diferentes culturas, pero tengo que decir que adoro la forma divertida en que viven y gozan de la vida los latinos. Sobre todo una latina. No nos cuesta mucho llegar a la gran Piazza San Marcos, donde se encuentra la Basílica, Campanario y Palacio Ducal. Es increíble ver algo que solo has podido observar en películas, las palomas llenando la plaza y volando por todo el lugar es digno de una imagen. Lamentablemente no duramos mucho en la plaza ya que tenemos que ir al hotel. Modifique mucho mi agenda para poder acompañar a Camila y a los demás en el viaje, eso incluyo el alojamiento y sinceramente fue aterrador pues no supe en qué clase de lugar me alojaría. Pero mirando el gran hotel que desborda mucho lujo sé que tome la decisión correcta. Somos recibidos por una mujer que nos da la bienvenida en italiano y nos da una copa de Champagne a cada uno. —Vaya Ximena—dice Mateo bebiendo un poco de su Champagne—Te luciste con este lugar. Este si es hotel— —Tenían una buena promoción por grupo de personas—dice Ximena encogiéndose de hombros como si no fuera nada. Nos entregan las llaves de nuestras habitaciones. Me toca compartir habitación con Leo y Mateo, cosa que me entusiasmada porque siempre divierto con ellos y en el poco tiempo que nos conocemos se han vuelto buenos amigos, son grandes personas. Nuestra habitación es grande, tiene una pequeña sala y una habitación principal con tres camas lo que es fantástico. El baño es muy grande lo que significa que no pelearemos por el o por lo menos eso espero ya Leo me advirtió de la manía de Mateo de durar horas en el baño, por lo que me tocara despertarme temprano para poder usarlo. Voy a la sala de la habitación y miro la enorme ventana que muestra la ciudad de Venecia en la oscuridad de la noche. Tomamos el autobús tarde de camino a Venecia, por lo que nuestra aventura por la ciudad comenzara mañana. — ¿Chicos que tal si vamos al bar de hotel y tomamos algunos tragos?— propone Leo haciendo que sonría con entusiasmo. —Claro, es una buena idea—digo. —Yo no lo aconsejo. Leo tiene la costumbre de emborracharse al tope y hacer que lo carguen después—dice Mateo haciendo que Leo ruede los ojos. Al final fuimos al bar no sin antes ir a ver a Santiago para que nos acompañara, cosa por la que Valeria no estaba feliz. El bar del hotel es amplio y nos ofrecen una gran selección de alcohol local, lo que es perfecto ya que nos permite probar un poco de la cultura italiana de una dulce forma, con alcohol. —Brindo porque este viaje sea inolvidable—dice Santiago levantando su shot. Todos hacemos lo mismo y comenzamos a beber…. Sin parar por horas. Debo de admitir que no estoy acostumbrado a beber tanto, puedo soportar mi buena dosis de licor pero admito que sobrepase esa línea. —Esto si es alcohol, no como las aguas locas que hacia Santiago en casa—dice Leo haciendo que todos riamos ebrios. —No escuche ninguna queja mientras tomabas—dice Santiago mirando a Leo el cual sonríe como tonto. —Mateo busca al camarero para que nos traiga otra ronda—dice Leo y Mateo está apunto de levantarse cuando se congela mirando la entrada del bar, miro en su dirección y ahí es cuando me doy cuenta que las chicas están caminando en nuestra dirección. — ¡Aguas! ahí vienen las chicas—Mateo nos mira aterrado. —Ya las estoy mirando y no parecen muy contentas—Leo mira a Santiago que esta pálido—Sobretodo Valeria— —Qué vergüenza les debería de dar son las dos de la mañana y ustedes aquí bebiendo—Valeria se cruza de brazos y mira atenta a su novio que trata de sonreí. —Hola cariño—dice Santiago acercándose a Valeria pero esta lo esquiva cuando trata de darle un beso. —No te me acerques y ni creas que dormirás conmigo esta noche—dice Valeria marchándose furiosa. Como veo que todo termino me dispongo a levantarme de mi asiento pero me sorprendo cuando doy dos pasos y me tropiezo. — ¿Enserio Adrien? no pensé que te gustara beber hasta perder la conciencia—dice Camila viéndome un poco sorprendida. Y la entiendo es la primera vez que bebo tanto en mi vida y estoy seguro que mañana lo voy a sentir. Viendo que no puedo caminar sin tropezarme miro a mi prima esperando que se apiade de mí. —Por favor Camila ayúdame—al principio duda pero luego mira a Ximena quien asiste con la cabeza. Acto seguido ambas me ayudan a llegar a mi habitación. Miro a Ximena que me ayuda a acostarme en mi cama mientras Camila sale de la habitación. Esta vestida simplemente con una camisa holgada y pantalones cortos, pero se ve hermosa. Y ahora que me doy cuenta tiene unas piernas muy lindas, largas, me pregunto si será flexible. —Belle—digo en francés mirándola. Ximena solo frunce el ceño, pero al parecer no le presta atención a las habladurías de un borracho. —Buenas noches Adrien—se despide dejando la habitación. Y yo solo puedo pensar en lo que le dije. La llame hermosa, hermosa en francés. He tenido pocas novias pero nunca había sentido lo que siento por Ximena, sé que apenas nos conocemos pero sé que tenemos una conexión, por más loco que parezca. Mis padres se conocieron poco antes de casarse, solo esperaron dos meses desde que se conocieron para dar el gran paso. Todos dijeron que era una locura pero han estado más de treinta años juntos y son felices. Mi padre una vez me conto que desde que vio a mi madre supo que era la indicada y el no espero mucho para casarse.  La vida es corta y solo se vive una vez. Eso fue lo que me dijo una vez cuando le pregunte si cambiaria algo de su vida, sin duda mi padre es un aventurero que hace las cosas pensando en vivir el momento, eso también lo he notado en mis tíos y hermanos, no tengo idea si es un gen de la familia o que pero a todos les gusta vivir la vida de una manera que a los ojos de los demás parece insensato. Y tal vez lo sea pero solo veo parejas felices en mi familia y un amor puro. Y tal vez me toque a mi vivir el momento y escuchar mis emociones sin hacerle caso a los juicios de los demás. La vida es una sola y no perderé el tiempo haciendo lo que todos quieren que haga, solo viviré mi vida a mi manera. Ximena Por culpa de los chicos llegamos tarde a nuestro tour por la Piazza san Marcos. Todos se quejaban de su resaca y por lo visto no iba a levantarse pronto a pesar de que fueran las dos de la tarde, por ende las chicas y yo decidimos ir al tour sin ellos. Un viaje solo para chicas. —No sé ustedes pero nuestro guía es muy guapo—dice Camila sonriendo coquetamente a nuestro guía, un italiano nacido y crecido en Venecia y que por suerte habla muy bien el español. —Basta, chica no asuste al pobre hombre—dice Valeria riendo. Camila solo nos guiña un ojo—No pienso asustarlo, hare otras cosas mejores con el— Todas reímos, no cabe duda de que Camila nunca dejara de ser una cazadora de hombres. —Y bueno como les decía la plaza se construyó alrededor del sigo IX—dice nuestro guía haciendo que volvamos nuestra vista a él y escuchemos la historia de la principal plaza de Venecia. Una plaza que no falta de fotógrafos y turistas. Creo que es el lugar con más turistas que hemos visto en nuestro viaje por Italia. Nuestro guía, Fabio nos muestra la basílica de San Marcos nos explica que la basílica fue construida para albergar los restos del c*****r de San Marcos, el cual fue contrabandeado por comerciantes desde Egipto por contrabandistas venecianos. Me quedo boquiabierta cuando entramos a la basílica como tal, ni siquiera puedo escuchar la explicación de Fabio por lo sorprendida que estoy. La basílica está construida en forma de cruz griega, está lleno de mosaicos en sus paredes y techos. Pero lo que más me impresiona es ver la Pala d'Oro, es una estructura hecha con esmalte bizantino, está decorado con miles de joyas y perlas. No dejo de tomar fotos y sorprenderme con cada paso que doy en la basílica. Es increíble el estado tan pulcro en el que se encuentra, es algo maravilloso que los italianos cuiden de sus piezas arquitectónicas tan bien, me gusta que a pesar de los años sigan trabajando para no dejarlas caer y sean parte de su historia. —Y esta es la tumba de San Marcos donde se encuentra sus restos— nos explica Fabio cuando entramos a una zona grande donde se encuentra una cripta con una gran cruz en encima. No puedo dejar de ver fascinada el lugar, incluso Camila y Valeria se ven sorprendidas como yo. —Esto es increíble, lástima que los chicos se lo pierdan—dice Camila mientras seguimos caminando por la basílica. —Se lo tienen merecido por beber de esa manera—Valeria se cruza de brazos se nota enojada de solo recordar el estado de su novio. —No exageres de seguro solo querían celebrar nuestra llegada a Venecia—trata de defenderlos Camila riendo pero creo que ni ella cree lo que acaba de decir. —Que buena forma de celebrar— digo recordando un poco a Adrien y como lo ayude a que pudiera acostarse en su cama. Nunca pensé que pudiera beber de ese modo, su forma de actuar y de vestir lo hacen ver como un hombre sofisticado, europeo hasta la medula. —No me gusta que Santi beba de esa manera me trae malos recuerdos—abrazo a Valeria. Ella tuvo problemas de violencia domestica por su padre, que bebía de forma descontrolada y solía regresar a su casa después de haber estado todo el día en la taberna, para golpear a su esposa y a sus hijas. —No lo hará, ya verás que cambiara— Santiago era muy descontrolado y salvaje, creo que ha hecho un gran cambio por su amor por Valeria y estoy segura que lo seguirá haciendo, porque su amor es muy fuerte. Cuando salimos de la basílica le damos las gracias a Fabio por el gran tour que nos dio, y claro Valeria y yo tuvimos que impedir que Camila fuera a perseguir a Fabio. —Sé que es guapo, pero no puedo creer que te guste un hombre tan grande— Fabio no es  tan mayor solo debe tener unos veinticinco años, pero para los dieciocho de Camila es demasiado. —Los hombres son como el vino entre más viejo, es mejor—se defiende Camila haciendo que todas sonriamos. Pero admito que mis pensamientos se van a un francés que también es algo mayor que yo. Las chicas y yo decidimos seguir nuestro viaje viendo la hermosa ciudad de Venecia y recorriendo todo lo que podemos. Nos detenemos en un pequeño restaurante de pastas, donde probamos varias de las maravillas gastronómicas de la ciudad. Pedí una de las pastas más populares de Venecia. La Bigoli in salsa, una pasta que me hizo gemir con cada bocado y disfrutar al máximo la deliciosa pasta. —Esto es increíble, ojala pudiera llevarme la receta a casa— sonreí por lo que digo Valeria sé que no es la mejor cocinera y ella incluso ha admitido que la cocina no es lo suyo. —Tú ni siquiera cocinas—dice Camila. —No pero mi hermano si y es el mejor—responde Valeria. Seguimos disfrutando un poco más de la ciudad hasta que se hace de noche y decidimos regresar al hotel. —Las quiero chicas—digo abrazando a ambas hace mucho que no salíamos solo nosotras tres, y se siente muy bien poder hacerlo de nuevo.
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