Capitulo cuatro

2024 Words
Ximena Tomo un trozo de mi pizza y gimo por el sabor, no se equivocan al decir que en Italia están las mejores pizzas, por supuesto es su país de origen así que es lógico que tengan una forma especial de hacer pizzas. Por lo que se todo radica en la preparación de la masa y la salsa, pues a pesar de que las pizzas son sencillas su sabor es muy delicioso. —Esto sí que es bueno—dice Leo con una gran sonrisa mientras come su pizza como si no hubiera mañana. —Tal vez es por eso que te has comido la pizza tu solo— dice Valeria haciendo que todos estallemos en carcajadas. Por supuesto Leo es el que más come del grupo, siempre se quiere aventar más de lo que puede, a veces no entiendo como es tal delgado y musculoso con todo lo que come. Hay personas que fueron bendecidas. A diferencia de mí que a pesar de no ser extremadamente gorda tengo algunas curvas, pero más de una vez Valeria y Camila me han expresado que siente envidia de mi figura ya que suelo llamar la atención de los chicos fácilmente con una mirada a mi cuerpo. — ¿Qué les parece si aprovechamos el día y vamos a conocer la ciudad de Pompeya?—dice Adrien haciendo que todos asistamos de acuerdo. La ciudad de Pompeya es una ciudad en ruinas, famosa por haber quedado sepultada por el volcán Vesubio. Todos dicen que es un pecado visitar Italia y no tomarse el tiempo para visitar la hermosa ciudad. Me intriga mucho la historia de la ciudad de Pompeya, he leído muchos artículos de revistas y libros referentes a Pompeya y me ha fascinado descubrir datos curiosos de la ciudad en ruinas. Terminamos de comer nuestra pizza y de inmediato nos vamos al autobús que nos lleva a la estación de tren. En esta ocasión decidimos tomar un tren ya que se dice que es la opción más fácil y cómoda para visitar la ciudad de Pompeya. Me sorprendo un poco cuando veo que me toca sentarme junto con Adrien ya que Camila siempre va con él. Pero al ver más al fondo del tren veo a Camila sentada con un chico y hablando animadamente con él. ¡Increíble! Esto es lo último que quería Nuestra última conversación fue incomoda, así que me siento un poco avergonzada cuando me siento a su lado. Sentí que en el poco tiempo que estuvimos juntos Adrien pudo leerme como un libro abierto. Cosa que nunca he experimentado ya que siempre trato de esconder lo que siento. —Ximena ¿Qué te parece si cambiamos de asiento ya que siempre te gusta estar en la ventana para tomar fotos?— pregunta Adrien con su hermoso acento francés. Nunca pensé que un hombre con un acento pudiera ser sexy solo con hablar, pero Adrien me demuestra lo equivocada que estaba. —El tren ira muy rápido no creo que pueda tomar buenas fotos—digo haciendo que sonría. —Puedes hacerlo en las paradas del tren o solo admiras la vista— dice haciendo que sonría. —Está bien—le concedo ya que admito que siempre me gusta estar en el lado de la ventana este en avión, tren o autobús puedo quedarme por horas mirando la vista y contemplando la belleza de la naturaleza o de las grandes ciudades. Y efectivamente cuando al tren comienza a andar miro la ventana a pesar de que el tren va muy rápido y no se puede ver mucho, pero en cada parada tomo una foto de algo que me parece único y que no estoy acostumbrada a ver en México. Cuando llegamos a nuestra última parada sonrió ansiosa por la nueva aventura, Adrien se encarga de ayudarnos a todos buscando el autobús que nos da una visita guiada, esto puesto que su inglés es mejor que el de la mayoría del grupo, por mi parte tome un curso hace dos años para aprender el idioma pero tengo que admitir que aun así mi ingles no es el mejor. Adrien nos indica cual es nuestro autobús y de inmediato todos entramos y nos acomodamos en nuestros asientos, otra vez me toca sentarme junto a Adrien pero ya no me siento tan incómoda al lado de él y solo me dedico a tomar fotos de las increíbles vistas que veo de Pompeya. Es increíble aprender un poco de la historia de la ciudad de Pompeya. Escucho a nuestro guía atentamente que nos da la explicación de la historia de la ciudad en inglés, algunas cosas admito que no la entendí pero al ver mi ceño fruncido, Adrien me explico mejor cosa que agradecí. Luego nuestro autobús se detiene y nuestro guía nos deja explorar la ciudad de Pompeya. Tomo fotos de la ciudad de Pompeya sorprendiéndome como a pesar de los años que son muchos siglos, todavía se conserva en un gran estado, sobretodo después de la erupción del volcán Vesubio. Me tomo mi tiempo caminando por todos los sitios que puedo de Pompeya, detallo con mi mente todo lo que veo y lo guardo como un recuerdo hermoso. Me quedo absorta mirando uno de los cuerpos enyesados que parecen estar en lo que alguna vez fue una casa, se dice que cuando se descubrieron las ruinas de la ciudad también se descubrieron los cuerpos de las personas que murieron a pesar de las cenizas producto del volcán, enyesaron los cuerpos de las personas, en la misma posición en la que encontraron los cuerpos. Es interesante y un  poco perturbador ver las expresiones que tenían las personas cuando la muerte los sorprendió. —Es una lástima pensar en lo que vivieron todas esas personas que no pudieron evacuar de la ciudad a la hora de la erupción del volcán—dice Adrien. —Si es triste, pero cuando encontraron lo que quedo de los cuerpos creo que debieron enterrarlos y no enyesarlos—dije mirándolo. —Creo que al final quisieron mantener la historia y eso incluye a las personas porque al fin y al cabo por ellos está la ciudad de Pompeya— me gusta oír su perspectiva, es muy acertada. —Italia tiene tanta historia desde su gastronomía hasta sitios como este es como viajar por el pasado— digo mirando un mosaico que está cerca de los cuerpos. Tiene tantos años pero aun así se conserva. —Encontré un sitio donde puedes tomar una foto de la ciudad con las montañas, es fantástico creo que te gustara—dice Adrien haciéndome sonreí. —Vamos entonces— respondo entusiasmada. Adrien me lleva a un pequeño mirador donde efectivamente se pueden ver las montañas más cerca, y es una vista hermosa. Trato de captar el monte Vesubio en todo su esplendor. Es interesante ver como una simple imagen habla tanto de un lugar y como puede mostrar su esencia. Cuando nuestro grupo se reúne de nuevo, ya que nos habíamos separado para que cada quien pueda contemplar la ciudad como quiera. Tomo una foto de todo el grupo, es difícil puesto que solo me puedo alejar de la cámara por diez segundos antes de que se tome la foto y así salir en ella. Pero al final lo logramos y el resultado es un hermoso recuerdo que se con seguridad que ira a nuestro grupo de Telegram. Cuando regresamos al hotel es de noche, por lo que todos nos disponemos a recoger nuestras cosas ya que mañana en la mañana nos vamos de Nápoles. Es un poco agridulce ya que nuestra próxima parada será en Venecia, a pesar de que planeamos tomar un descanso en Florencia, pero después de eso nuestro viaje por Italia termina y comienza la aventura en otro país. Descanso y trato de dormir las mayores horas posibles pues sé que el viaje en autobús será largo y agotador. Despierto con ayuda de Camila y juntas buscamos a los demás. Todos nos juntamos y vamos a comer en el bufet de desayuno del hotel. No me da pena admitir que tome algunos panecillos y dulces tipos de Nápoles para guardarlos para después, todos lo hicimos ya que el viaje en autobuses será largo y es mejor soportarlo con comida. Es un alivio que el conductor nos haya permitido guardar nuestras mochilas en la cajuela del autobús, por lo que no me preocupo por tener que dejar mi pesada mochila en mis piernas y tener menos espacio en mi asiento. Esta vez comparto mi asiento con Mateo que se la pasa hablando durante todo el camino haciendo que ría de sus ocurrencias. —Este asiento es muy incómodo—dice haciendo que asista de acuerdo, pero a diferencia de mí que trato de recostarme y olvidar lo incómodo. Mateo aprovecha para moverse y así buscar la posición más cómoda. —Dudo mucho que así se te haga más cómodo—digo riendo saco un panecillo de la bolsa que está en mis piernas que fue lo único que quise sostener en el viaje porque trae los bocadillos para el viaje. Le doy el panecillo a Mateo y saco otro para mí. — ¿Cuánto crees que falte?—pregunta Mateo irritado. —Creo que alrededor de tres horas—respondo. Es un alivio que no hubiéramos ido directo a Venecia en autobús desde Nápoles, pues hubieran sido once horas de viaje. Por lo menos tomaremos un descanso en Florencia en un pequeño hotel de la zona. —Estoy ansioso por ir a Venecia y hacer un viaje en góndola—dice Mateo sonriendo. —Yo también estoy ansiosa será como estar en una película o en un libro—digo alegremente. Una vez llegados a Florencia nos disponemos dejar nuestras cosas en el hotel y luego recorremos las calles. Me dispongo a tomar fotos de las hermosas calles como ya se me hizo costumbre. A pesar de lo cansados que estamos, Adrien insiste en que vayamos a conocer la catedral de santa María in Fiore. Todos aceptamos debido a que es una buena experiencia que no podemos desaprovechar. Dicen que Florencia es la ciudad del renacimiento en Italia y no creo que haya equivocación en eso. Florencia tiene una arquitectura hermosa y maravillosa en todos los sentidos, las iglesias, las galerías. Cuentan con un sentido grande de historia.   Visitamos la catedral y nos asombramos por todos los detalles. Es increíble, todas las imágenes y la arquitectura de la obra además del sentido religioso, ya que desde pequeña mi madre me llevaba a la iglesia. Puede sonar tonto pero eso me hace recordar México, mi casa y a mis padres. —Me encantaría saber que pasa por esa linda cabeza tuya—dice Adrien haciéndome sonreír. —Solo estoy pensando en mi casa y en mis padres—suspiro—Es la primera vez que me separo de ellos por tanto tiempo— —Entiendo cómo te sientes la primera vez que estuve solo en suiza no podía dejar de llamar a mi madre, me la pasaba horas hablando con ella todo el día—sonrió. Sé que Adrien estuvo estudiando en suiza y este viaje fue un regalo de sus padres por su graduación. —Eres unido a tu madre ¿eh?— digo alzando una ceja. Adrien no parece ser un niño consentido de mami. Con su tamaño y musculosos da la apariencia de un hombre sofisticado y maduro. —Lo soy, digamos que mi padre me enseño que un hombre tiene que darle su corazón a las mujeres de su familia—lo miro sorprendida esa perspectiva la he visto en muy pocos hombres, por no decir ninguno. —Me gusta que pienses así—admito. —Es el pensamiento que todos deberían tener tal vez así no haya tanto machismo— no podría estar más de acuerdo. Me quedo mirando fijamente a Adrien, mirando esos intensos ojos verdes. Y solo puedo pensar que adorar la forma en que el ve el mundo. Y me encantaría contemplar las cosas a través de sus ojos, porque estoy segura que aprendería mucho.
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