Capitulo dos

1953 Words
Roma, Italia Ximena —Chicos apúrense necesitamos tomar el autobús antes de que sea demasiado tarde—digo mirando a mis amigos. Decidimos acortar nuestro tiempo en roma, por petición de Camila pues desde que se enteró que su primo está en Nápoles ha estado empeñada en verlo. Al principio nadie estaba de acuerdo pero después dos días de recorridos turísticos, y de conocer el Vaticano. Solo nos faltaba visitar el coliseo romano. En lo personal estaba emocionada había oído muchas veces sobre el coliseo y el año pasado hice un ensayo hablando de su historia. Pero esta mañana habíamos despertado muy tarde y por ende nos tardamos desayunando y cambiándonos de ropa. Era nuestro último día en roma y quería que fuera inolvidable. Después de todo esta ciudad era conocida con el apodo de la ciudad eterna y tengo que admitir que el nombre le quedaba a la perfección, Roma era capaz de trasportar al pasado a cualquier persona y le daba un sentido de gran importancia a la historia. Era una ciudad mágica a la que estoy segura regresare algún día. —Estamos listos—dice Leo, tiene algunas ojeras en los ojos las cuales son producto de quedarse bebiendo hasta tarde con Mateo y Santiago, cosa que no le agrado para nada a Valeria por lo que discutieron esta mañana. Caminamos hasta que encontramos el autobús que nos indicaron en el hotel que debíamos tomar. Este hacia un viaje turístico por el Coliseo y por el Arco di Constantino pero había una hora específica en la que pasaba y teníamos que estar a tiempo para tomar el autobús o de otro modo tendríamos que esperar al siguiente. Por suerte para nosotros el autobús todavía tenía lugar para ocho personas así que pudimos disfrutar con calma del viaje. Saque mi cámara y comencé a tomar fotos de las calles de Roma, estas tenía un lado moderno y antiguo que me fascinaba, era como un contrate entre varias épocas. Y qué decir de la comida estaba empeñada en probar un helado de Roma antes de irme de la ciudad, me lo han recomendado muchísimo y en las mayorías de las reseñas de viajes por internet que leí recomendaban el helado de Roma como uno de los mejores del mundo. —Ximena mira—dice Valeria que está al lado mío. Miro donde señala dándome cuenta de que hemos llegado al Coliseo tomo varias fotos antes de quedarme absorta mirando esta obra arquitectónica. De inmediato bajamos del autobús y seguimos a nuestro guía que comienza hablar de su construcción y uso, muchas de esas cosas ya la sabia por mi investigación previa, pero varios datos que nos dio nuestro guía no los conocía. Como por ejemplo el Coliseo fue nombrado como una de las siete maravillas del mundo moderno, y entiendo porque es increíble cómo los años han pasado y todavía sigue de pie. Es increíble pensar como más de cincuenta mil personas se reunían para ver a gladiadores luchar entre si al igual que animales salvajes. —Qué bueno que no nací en esa época—dice Mateo haciendo que algunos se rían. Sin duda nadie hubiera querido ser un gladiador, esos hombres no le temían a la muerte y muchas veces sufrían trágicos finales. Eso me hace reflexionar en como el ser humano usaba el sufrimiento de animales y personas como diversión propia. Nos tomamos una foto grupal frente al Coliseo. Nos hemos vuelto una sensación en la escuela, cuando la idea de hacer el tour por Europa se nos ocurrió todos pensaron que estábamos locos y por supuesto fuimos la burla de muchos en la escuela, pero al final logramos nuestro objetivo y todos los que se burlaron ahora tiene envidia. Caminamos hasta el Arco di Constantino, el cual es un arco de triunfo que se ubica al lado del Coliseo. Dice que es uno de los edificios de la antigua Roma mejor conservados, lo cual es cierto viéndolo de cerca te hace pensar en el arduo trabajo que le dedicaron sus obreros, sobretodo porque en aquella época no existían la tecnología ni los equipos de hoy en día, y al igual que el Coliseo han atravesado siglos y todavía se mantiene de pie. Después de terminar nuestro tour turístico regresamos al hotel algo tristes, porque solo nos queda recoger nuestras cosas para continuar con nuestro viaje. Una vez recogidas nuestras cosas nos vamos de camino al autobús que nos llevara a nuestra siguiente parada, Nápoles. Me sorprendo cuando de camino al autobús Santiago trae algunos helados para todos, me emociono grandemente pues era una de las cosas que quería hacer, en el hotel nos dieron mucha comida típica de Roma, y como buenos Mexicanos salimos a las calles a seguir probando la comida que ofrecían los puestos callejeros. Pero no conseguimos el helado del que todos hablaban. Hasta ahora. — ¿Cómo conseguiste el helado?— pregunta Mateo, hay una heladería que nos recomendaron mucho pero nunca logramos encontrarla. —Por fin encontré la dichosa heladería—responde Santiago mientras nos entrega nuestros helados y nos cuenta donde estaba la heladería, todos sonreímos y disfrutamos de nuestro postre antes de subir al autobús.    Es bastante tarde por lo que pasamos la noche en el autobús de camino a Nápoles. Por lo que cuando llegamos a nuestro destino apenas a amanecido, contacto con el hotel donde nos quedaremos y nos traen un transporte para poder llegar más fácilmente al hotel. Todos estamos cansados los asientos del autobús no eran los más cómodos precisamente, incluso Camila que estaba ansiosa por ver a su primo se queda dormida apenas se acuesta en su cama y yo hago lo mismo. Lo cual es una lástima porque nos quedaremos en Nápoles poco tiempo, pensé que solo descansaríamos este día así que me propuse dormir. Y lo hice por largas horas, mi madre siempre bromea diciendo que soy como un oso en invierno, una vez que me acuesto a dormir puedo estar varias horas durmiendo sin que nada me despierte. Pero para mí desgracia despierto cuando siento que alguien me llama animadamente, me muevo un poco en la cama para escapar del ruido hasta que siento como un poco de agua fría me inunda la cara, ahí es cuando despierto y lo primero que veo es a Camila riéndose. —Deberías ver tu cara, ahora eres un desastre amiga— sonrió sin molestarme. Camila sabe que uno de los trucos para despertarme es mojarme con agua fría, de lo contrario créeme seguiré durmiente sin importar cuando me llamen. — ¿Porque me despertaste?—pregunto. Sé que después de varios intentos de despertarme Camila me hubiera dejado al ver que seguía dormida si a pesar de eso uso el método del agua es porque es algo importante. —Me prometiste que me acompañarías a ver a mi primo hoy— dice Camila cruzada de brazos. Diablos, no lo recordaba. —Lo siento—me disculpo—Iré a cambiarme y te prometo que estoy lista en unos minutos—digo haciendo que Camila vuelve a sonreír. Busco un vestido de verano amarillo es uno de mis vestidos favoritos y que siempre me ha gustado usar en momentos de mucho calor, y ya que estamos en verano, aquí en Italia puede ser un horno. Voy al baño y tomo una ducha rápida para luego colocarme mi vestido, decido hacerme una coleta alta, acomodando mis rizos para que se vean bien, es difícil peinar mi cabello rizado muchas dicen que tienen envidia por mi cabello pero es un trabajo poder peinarlo. —Estoy lista—digo saliendo del baño. —Qué bueno porque mi primo ya nos está esperando—dice Camila. Tomamos un autobús que nos lleva a un parque el cual es bastante grande cabe destacar, miro a Camila que está concentrada mirando su teléfono. — ¿Tu primo te dijo donde lo encontraremos?—pregunto ya que como dije el parque es muy grande y está lleno de gente. —No y no tengo buena señal aquí—responde Camila. Como siempre salir con Camila es toda una aventura. Suspiro saliendo del autobús junto con Camila, nos disponemos a recorrer el enorme parque, esquivando a muchas personas que pasean a sus perros, hacen ejercicio o simplemente caminan. Me lamento por no traer mi cámara, ya que el parque es bastante hermoso tiene muchas hectáreas verdes con árboles y plantas. Después de un rato de dar varias vueltas por el parque y nos perdiéramos una que otra vez miro a Camila, que sigue buscando señal para poder enviarle un mensaje a su primo. — ¿Sabes qué? porque mejor no nos separamos y así tal vez lo encontremos más rápido—dice Camila haciendo que alce una ceja, se ha vuelto loca el parque es muy grande y por mi parte nunca he visto a su primo ¿cómo se supone que lo vaya encontrar? —Nunca he visto a tu primo en persona—digo para que entre en razón pero Camila solo sonríe. —No es tan difícil es alto, con cabello castaño oscuro, y ojos verdes—ruedo los ojos a veces no entiendo como Camila nunca entra en razón—Por favor—suplica—Es un francés entre tantos italianos debe resaltar— —Está bien, lo hare—acepto sabiendo que sino Camila seguirá suplicándome—Nos vemos en treinta minutos en la primera fuente del parque—digo haciendo que asista. —Perfecto—dice alejándose. Que increíble no espero ni un minuto para irse y dejarme sola. Camino por el parque buscando a un chico con las características que me indico Camila, pero después de un cierto tiempo me rindo. Decido quedarme a contemplar la belleza del parque, saco mi teléfono, tampoco tengo señal pero ahora lo que quiero es mi cámara por lo que uso la cámara del teléfono para poder tomar algunas fotos. Estaba un poco distraída tomando algunas fotos que no me di cuenta como un chico pasaba a toda velocidad con su triciclo, para mi desgracia paso a mi lado haciendo que retroceda  pero en ese momento tropiezo, me preparo para caer contra el suelo pero eso nunca pasa porque unos fuertes brazos me lo impiden.  Abro mis ojos, dándome cuenta que los tenia cerrados. Me sorprendo al descubrir que mi salvado es un hombre muy guapo, un chico de no más de veinte años muy alto y musculoso con unos encantadores ojos verdes. Me sonrojo cuando me ayuda a levantarme. —Gracias—digo apenada. Luego niego con la cabeza recordando que no me entenderá porque estamos en Italia—Grazie—intento otra vez. — ¿Estas bien?—me pregunta el chico en un perfecto español y con un acento que sé que no es italiano debido a que varias personas en el hotel hablan español. —Si lo estoy—confirmo. Nos quedamos mirándonos un rato más hasta que alguien grita: — ¡Adrien!— dice Camila corriendo hacia el chico ambos se abrazan y se saludan alegremente. Luego Camila me mira sonriendo. —Veo que ya se conocieron—si no tiene idea—Adrien te presento a una de mis mejores amigas, Ximena— Adrien extiende su mano por lo que hago lo mismo para estrecharla pero me sorprendo cuando me besa la mano. —Es un placer—dice con su acento, haciendo que me sonroje. —igualmente—susurro. Quien diría que años después recordaría ese día como el día que me cambio la vida, fue el inicio de un comienzo nuevo para mí. Porque fue el día en que conocí a mi primer amor.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD