Dos semanas, ningún arrepentimiento

866 Words

No me encontraron nada. Ni armas, ni guita, ni pruebas que me ataran al robo. Solo partes del auto, y encima en la casa de otro. Sabía que no me iban a poder retener mucho tiempo. Era cuestión de bancarme unas semanas, mantener la boca cerrada y salir como si nada. La impunidad, esa vieja amiga, me susurraba que todo esto iba a pasar rápido. Y yo le creía. A la comisaría me llevaron esposado, con la cara sangrando y el orgullo apenas tocado. No me dolía el cuerpo, me dolía la bronca contenida. Los policías me empujaban, me gritaban, me trataban como a un perro. Y yo, que siempre había sido altanero, que no dejaba que nadie me humille, apreté los dientes y agaché la cabeza. No porque les tuviera miedo, sino porque entendía las reglas del juego: ahí adentro, abrir la boca en el momento equi

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD