No es fácil hablar de Rubén. No porque me falten cosas para decir. Todo lo contrario. Hay tanto, que me cuesta ordenar el caos. Es como si tuviera una habitación llena de cosas rotas: todas me pertenecen, pero no sé por dónde empezar a juntar los pedazos. Rubén es mi viejo. También es mi herida. Es el tipo que todos admiran. Excombatiente de Malvinas. Hombre de ley. Instructor de tiro. Armero. Policía con mayúsculas. De esos que no se corrompen, que caminan firmes, que creen en la patria y la justicia. Lo ven como un símbolo. Como alguien respetable. Yo también lo veía así cuando era chico. Porque cuando sos nene, querés creer que tu papá es el mejor hombre del mundo. Hasta que el mundo te muestra otra cosa. Mi hermana Ann y yo tuvimos un atisbo de esperanza cuando apareció Mirian. No

