Capitulo 2 - La despedida

1807 Words
Samantha Williams Han pasado dos días desde que enterré a mi padre y todo ha sido un caos, como era de esperar mi padre dividió la herencia entre mis hermanos y mi madre quien no deja de llorar. Para todos no fue sorpresa que me dejara al mando de la empresa eso mi padre lo hablo con mis hermanas y estuvimos de acuerdo, mi madre por otro lado creo que no le importó en absoluto el dinero que mi padre le dejo y la vieja cabaña en Boston creo que aún no se resigna a despedirse, mis padres siempre se mostraron muy enamorados y su muerte fue un sopresa para todos. Mi madre en algún momento me miró con enojo y me preguntó si alguna vez ame a mi padre, no podía entender como yo actuó tan indiferente a su muerte mientras que ella y mis hermanas sufren más cada día que pasa. No supe que responder porque esa respuesta ni yo la sé desde pequeña intentaba no mostrar que algo me dolía y mi padre, un hombre bastante rudo era quien me alentaba a no dejarme llevar por las emociones. Aún recuerdo su sabiduría en los negocios como para también con la vida tengo sentimientos encontrados tanto buenos como malos, estos días el clima ha estado nublado como si estuviera sincronizada con conmigo como si la cuidad también estuviera de luto. Mi padre siempre decía que sabía cómo me sentía por el clima, era algo interesante ahora que lo recuerdo. Ya hace una hora que el abogado se fue no sin antes decirme que más tarde pasará por la empresa, tal parece que está echa un caos sin nadie al mando, no me dió mucho detalles pero supongo que tendré que ir a ordenar todo el trabajo atrasado, mi madre por otro lado se encuentra en el jardín en el viento hace revolotear su cabellera rubia casi blanca por tanto años de vida, las nubes grises dan señales de lluvia pero no creo que mi madre le importe. Camino en su dirección cerrando mi abrigo e intento que el viento no coloque mi cabello en mi cara, al llegar me siento a su lado y ella entre sus manos tiene una hoja y en ella están pegadas varios pétalos ya marchitas de lo que antes era un tulipán, su mirada estaba fija entre los tulipanes que bailaban al compas del viento. - Nunca escuché a tu padre decirme te amo - empieza hablar mi madre con voz ronca, al mirarla me doy cuenta que tiene su nariz roja y sus ojos rojos y un poco hinchados - era difícil saber que pasaba por su mente, era frío y muy reservado. Pero una vez dentro de la habitación, era el hombre más dulce que pueda existir. No sé que decir o que hacer en estos momentos no soy buena alentando a las personas y mucho menos al verlas llorar, me siento muy triste no poder darle un abrazo o decirle algo para hacerla sentir mejor; recuerdo como fue su matrimonio aunque mi padre nunca hablo de como se conocieron mi madre en varias ocasiones escuché como le narraba a mis hermanas aquella historia. - pero nunca dejo de demostrar lo mucho que me amaba - volvió a decir casi en un sollozo - en el tercer aniversario tuvimos una pelea tan fuerte que le pedí el divorcio, nos dijimos tantas cosas que pensé que nunca más lo volvería a ver pero la noche siguiente llegó a mi puerta con un tulipán - dijo con una risita y con el dorso de su mano se limpio la nariz - Esa fue la única vez que me dijo que me amaba, fue esa primera y única vez que lo ví tan vulnerable, con tanto miedo. Levantó la hoja con pétalos marchitos y lo puso en mi regazo - Fue en ese momento que entendí porque era tan frío y tan hermético. - mamá... - Tu padre vivió con miedo toda su vida - me interrumpió mirándome fijamente - tenía tanto miedo a ser lastimado que ocultaba sus emociones, tenía miedo a fracasar que desconfiaba de todos. Aprendí amarlo a él y a todas sus facetas, aprendí a convivir con sus miedos. - Mamá no entiendo que... - tu padre me habló sobre Siro - volvió a interrumpir Sus palabras hace que me quede en silencio sin nadar que decir y ese era el efecto que tenía mi madre es por esa razón que me prefería siempre hablar con mi padre, era más sencillo; mi madre siempre sabía que decirme pero tiene esa habilidad de derrumbar esos límites que siempre he mantenido con el mundo exterior, era difícil mentirle y aunque siempre supe que el tema de Siro en cualquier momento saldría a la luz nunca imaginé que mi madre lo hablara sin rodeos. Al contrario de mi padre solo escuchaba y me daba algún consejo nunca intentó indagar más allá y si quería saber más solo buscaba información por su cuenta, no preguntaba si no era necesario. - Samantha, sé que tú padre hizo su mejor esfuerzo para protegerte y no salieras lastimada pero vivir con miedo no te facilitará las cosas. Lo que paso con ese hombre no fue tu culpa y aunque tú padre hizo su mejor esfuerzo no fue acertado su manera de criarte lo hizo a través del miedo. Ame a tu padre con cada parte de mi alma y mi corazón pero a pesar de ser un hombre maravilloso se dejó vencer por el miedo, el miedo nos hace decir y hacer cosas que a la larga terminan siendo un error, no quiero verte a ti dejandote consumir por la amargura y por el miedo de ser lastimada. Sabía lo que mi madre dice y porque el motivo de esta charla emotiva y en cierto modo es verdad pero he vivido tantos años de esta manera y la realidad es que me es más fácil no tener que lidiar con posibles complicaciones, intenté no ser tan calculadora y terminé destrozada algo en mi cambio radicalmente, una parte de mi apagó todo rastro de empatía o cualquier sentimiento que me lleve a la vulnerabilidad. Conociendo a mi padre posiblemente no le hablo de toda la historia, estoy tan segura que solo le hablo una parte importante de la historia solo para que mi madre se diera cuenta que no solo mi padre tenia miedo, tambien era un ser despiadado cuando le tocaban su talon de Aquiles. Solo asentí con la cabeza porque si sigo hablando del tema la plática será mucho más larga y no solo eso pequeñas gotas caen en mi frente y levanto la mirada al cielo, volviendo la mirar a mi madre le digo para entrar en la casa y entrelazo mi brazo con el suyo, uma vez dentro de la casa le digo a la empleada de servicio que prepare la chimenea y chocolate caliente. Dejo a mi madre en la sala principal frente a la chimenea dónde también hay varios retratos de mi padre conmigo y mis hermanas, mientras la empleada empieza a preparar la chimenea yo voy en busca de mis hermanas antes de ir a la empresa. La casa de mi padre es una mansión con muchas hectáreas de área verde, su estructura es antigua y con estilo gótico pero sus colores son blancos, para mi mamá era su casa soñada ya que tenía mucho espacio para sembrar lirios, rosas y todo tipo de flores en la parte trasera una vez termina las áreas verde y el jardín que mi madre creo, a unos metros empieza el bosque. Un lugar donde mi padre me enseñó a casar, y a disparar. Una vez en arriba voy a la habitación de Karol la cual tiene la puerta abierta, me quedo parada en la entrada y me encuentro con mi hermana la menor de todas sentada en el gran ventanal con una taza en sus manos, su frente pegada al gran cristal ahumado dónde pequeñas gotas empiezan a caer. Su rostro parece triste al igual que mi madre, mantiene sus piernas envuelta en una manta color azul y tiene una pijama de seda negra que cubre sus brazos, su cabello café amarrado en una coleta mal hecha y no lleva anteojos. - pensé que te irías sin decir nada - dice sin despegar su rostro de la ventana - mi padre hacía eso en situaciones como estas, tú eres igual que el. Karol es idéntica a mi madre, o único diferente era el color de su cabello el cual lo heredó de mi padre pero por todo lo demás mi hermana menor era la más parecida entre las tres con mi madre a diferencia de mi que soy exactamente igual que mi padre, mismas fracciones, mismo carácter. Aunque Karol no hablaba casi con mi padre siempre le mostró respeto, mi hermana era muy cariñosa al contrario de mi padre; desde niña Karol le daba abrazos a mi padre y el siempre se lo devolvía pero no con la misma intensidad al contrario de mi madre quien siempre nos recordaba cuánto nos amaba. No digo que mi padre no nos amó solo que nunca nos dió un abrazo o de su boca nunca escuchamos un te amo de su parte. - Ya me iba solo quería saber cómo estabas se encogió de hombros al tiempo que tomaba un sorbo de su taza, no me miraba pero puedo saber su estado emocional ahora mismo. Mis hermanas eran más unidas entre ella que yo, tenían tanto en común que siempre me sentía fuera de lugar, para ella la empresa era importante pero prefieren mantenerse al margen y era una de las razones que siempre estuve al lado de mi padre, siempre sentí la necesidad de apoyarlo y ser guiada por él, por otro lado Karen era igual de dulce que mi madre lo por qué se le hizo difícil comprender la manera de amar de nuestro padre. - Tu debes estar sufriendo más que cualquiera en esta casa - volvió a decir mientras tomaba otro sorbo - solo que no lo vas admitir. No dije nada porque me doy cuenta que no solo está triste sino que hay algo más que la molesta y a decir verdad no tengo ganas de averiguar que será y no es que no me importe pero necesito resolver otros temas más importantes quizás en unos dias hablé con ella pero por ahora necesito solucionar los problemas en la empresa. -¿Helen? - pregunte - Dijo que quiere estar sola, no quiere que nadie la moleste. Esto último lo dijo que amargura pero como dije no tengo tiempo para esto así que solo me despedí y me dispuse a irme y poder solucionar los problemas de la empresa.
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