Fue un poco complicado para Layla organizar sus tiempos; tenia que dejar a Mika bañada, cambiada y comida antes de irse a la universidad, los días que tenia clases toda la mañana era cuando Vanessa se hacia cargo de la pequeña pues Andrew tenia que trabajar. Desde que Taylor se fue no había vuelto a saber de ella aun cuando ambas estudiaban en la misma universidad y tuvo la oportunidad de verla una tan sola vez subiendo a un auto desconocido, sabia que Andrew le seguía pagando todo, hasta el departamento al que se había mudado, pero seguía sin decir nada de lo que hacia la mujer.
- ¿No vas a salir?- pregunto Andrew al verla salir de la cocina.
- No.- se extraño con aquella pregunta.
- Hoy es tu primer fin de semana libre, creí que saldrías a algún lugar a pasear con tu novio.- comento jugando con la niña.
- ¡Es verdad!- exclamo sorprendida- Lo olvide por completo con todos los jaleos de esta semana.- puso la mano en su frente.
- Toma tu paga y llama a tu novio para que vayan a pasear.- sonrió extendiéndole un cheque.
- ¿Esto no fue lo que acordamos?- vio el cheque y después a Andrew.
- No digas nada, sal de aquí y ve a divertirte porque te lo mereces.- rodo los ojos y fue a sentarse al sillón.
Layla sonrió y corrió a su habitación para ponerse los botines, tomo su cartera y se puso una chaqueta de cuero pues quería salir con Damián ahora que las cosas parecían estar solucionándose entre ellos de forma milagrosa, pasaban horas hablando por teléfono contando como habían sido sus días, justo como las primeras semanas en que se hicieron novios. Layla lo llamo y le dijo que si podían salir ese día pues tenia libre y Damián accedió con un tono de voz feliz que la hizo sentir bien, se despidió de Andrew y de Mikaela, después de Vanessa que iba bajando del segundo piso terminando de hacer el aseo y se fue emocionada de que podría pasar un día completo con su novio, quizás la noche tambien, ya lo vería mas adelante.
- ¡Damián!- grito mientras se lanzaba a sus brazos.
- Hola bonita ¿Que tal?- ella lo lleno de besos en el rostro.
- Bien y tu.- sonrió contemplándolo.
- Feliz ahora que te puedo tener en mis brazos.- dejo un beso en los labios de Layla.
- ¿Donde quieres que vayamos?- pregunto Damián.
- Vamos a comer y después vamos al cine.- sonrió emocionada por disfrutar su día libre.
Se la paso riendo como loca en la pequeña cafetería a la que fueron a comer, Damián tenia muchas cosas divertidas que había echo con sus amigos y las cuales no le había contando aun, las bromas de sus hermanos y que su madre la esperaba en cualquier momento en la casa. Después de comer fueron al centro comercial, precisamente al cine a ver una película, se decidieron por una de acción y fue ella quien pago los boletos pues estaba feliz con su primer sueldo aunque no lo había cobrado, pero uso sus ahorros y dejo que Damián pagara las palomitas y muchas otras cosas para picar mientras veían la película.
Después de la película Damián la invito a su apartamento para continuar la tarde disfrutando con su novia, sabia que Andrew le había dado todo ese día y si ella quería podía volver hasta el domingo ya se había decidido, pensó en que quizás podría pasar ese tiempo con su novio y despejar su cabeza de todas las responsabilidades que implicaba cuidar a una niña de ahora cuatro meses y a la cual su madre abandono. Se puso el casco y subió a la motocicleta abrazando por la cintura al hombre mientras este aceleraba, en diez minutos ya estaban en el lugar y Layla sonrió entrando al pequeño espacio con mucha confianza pues había ido tantas veces que se lo sabia de memoria.
- Mi pequeña muñequita.- la tomo de la cintura y la pego a su cuerpo para darle un beso en los labios.
- Veamos otra película, preparo palomitas y pedimos una pizza.- Layla sonrió divertida.
- Yo tenia otros planes para los últimos momentos antes de que tengas que volver a esa casa.- sonrió llevando sus manos a los glúteos ajenos.
- No tengo que volver hasta mañana, estaba pensando en que podríamos pasar la noche juntos.- lo tomo de las mejillas y le dio otro corto beso.
- Eso me gusta mas.- continuaron dándose besos hasta que Layla tuvo que detenerlo.
- Preparare las palomitas.- se alejo del hombre y fue hasta la cocina.
- Esta bien, pide la pizza y busca la película que quieras ver... me iré a dar un baño.- Damián le dio una nalgada y se fue a su habitación.
Layla mordió su labio inferior imaginando lo que llegaría a ella mas noche, saco una bolsa y la metió al microondas para esperar a que las palomitas reventaran, saco su celular y mientras buscaba el numero de la pizzería escucho que algo vibraba sobre la mesa, al voltear noto que era el celular de Damián y continuo buscando, nunca había sido una mujer celosa que tuviera necesidad de revisar el celular de su pareja pues confiaba plenamente en él, sin embargo, la hizo sentirse curiosa el constante vibrar del móvil, lo tomo imaginando que seria alguna llamada, pero se sorprendió al ver los mensajes. Lo desbloqueo y se metió al chat leyendo cada uno de los mensajes que acaban de llegar, con ellos iban un par de fotos de una chica en ropa interior que supo de inmediato a quien pertenecían aun cuando la cara de la mujer no se viera.
Todos dicen siempre que la curiosidad mato al gato, pero nunca dicen si lo que descubrió valió la pena el morir, pero en aquellos momentos Layla sentía su corazón partido en muchos pedazos y un nudo en el estomago que subió a su garganta, se mantuvo con una serenidad que hasta a ella misma le causo sorpresa, reviso la galería y se topo con muchas fotos de una pareja que se veía muy sonriente, felices de su relación y felices del engaño que les estaban haciendo. Dejo el celular como lo encontró después de pasar todas las fotos a su celular y las capturas de los mensajes, vio salir al hombre con una toalla enrollada en la cintura y tomo su celular para revisarlo, Layla no había dejado pruebas de su intromisión y tampoco del traspaso de las imágenes pues se encargo de eliminar todo.
- ¿Ya pediste la pizza?- pregunto el hombre escribiendo algo.
- No, aun no porque estaba esperando a que salieras para que me digas de que la pido.- dijo Layla como si nada.
- Pídela de jamón y pide unos bollitos de queso.- sonrió como si nada y se fue a la habitación.
- Claro cariño.- bajo la vista y pidió la pizza.
Damián salio ya cambiado y ambos se sentaron en la sala para ver la película, Layla no se atrevió a decir nada y cuando la pizza llego solo le dio el dinero al hombre para que pagara, no comió y solo le daba vuelta a las fotos en su cabeza, a como había sido tan tonta en no darse cuenta de las cosas que estaban pasando frente a ella y en como la engañaron vilmente traicionando su confianza. El reloj que andaba Damián era el mismo que Taylor había comprado cuando salio con ella, se le había echo familiar desde el primer momento en que lo vio, pero le resto importancia; las fotos de ellos dos felices paseando por lugares y las fotos de la mujer en ropa interior, otras donde estaban desnuda sola y otras posaba con él, todas eran de Taylor junto a su novio, o quien iba a dejar su novio.
- ¿Por que no comes?- pregunto Damián.
- No tengo hambre y creo que sera mejor que vuelva a casa, Mika se enfermo del estomago.- mintió solo para poder irse y no discutir.
- ¿Estas bromeando?- Damián la vio con sorpresa- ¡Parece mentira que prefieras dejarme por ir con ese idiota!- grito molesto.
- La niña esta enferma.- se levanto y fue a buscar su cartera.
- ¡Eres mi novia, estas conmigo y te preocupas mas por esa niña!- exclamo al verla seria.
- Me preocupa mas ella que tu calentura.- rodo los ojos molesta.
- ¡Si te vas esto se acaba!- amenazo poniéndose frente a ella- Con esa actitud solo me haces pensar que tienes algo con ese tipo.- dijo viéndola a los ojos.
- Que se acabe entonces.- se encogió de hombros.
- ¡Yo tenia razón, eres una zorra y te has metido con un hombre casado, creí que tendrías mejor gusto!- Layla solo sonrió con aquellas palabras.
- Eres una basura rastrera hipócrita...- tras aquellas palabras recibió una bofetada.
Abrió y cerro su mandíbula un par de veces sintiendo el dolor tras el golpe fuerte que el hombre le había dado, puso la palma de la mano en su mejilla derecha y la sobo mientras veía los ojos oscuros del hombre.
- ¡Esto es tu culpa, tu comenzaste a ofenderme!- la apunto con el indice gruñendo.
- Que sea la ultima vez que me hablas, no quiero saber de ti y tampoco quiero que me busques, esto se acaba hoy.- paso al lado de Damián y cerro la puerta del apartamento con fuerza.
Llego a la calle y sin saber a donde ir solo comenzó a caminar lo mas rápido que podía, sentía mucha rabia corriendo en su cuerpo y no quería llorar en medio de la calle por la que iba caminando, fue a sentarse a una parada de autobús y se quedo ahí hasta que pudo sentir que su enojo se disipaba.
Layla saco su celular viendo que eran las ocho y media, había pasado una hora sentada en aquella banca viendo a personas llegar e irse mientras ella sentía todo su interior fragmentarse poco a poco, de verdad llegó a pensar que Damián había cambiado y que su relación iba por buen camino después de pasar unas turbulencias, estaba tan equivocada que hasta le daba vergüenza pensarlo; se levantó y abordo un autobús que la dejara cerca de la zona residencial donde vivía con la ahora desintegrada familia Laing, se abrazo así misma mientras caminaba hacia la casa y por suerte se había llevado las llaves o si no hubiera tenido que dormir en el jardín pues no pensaba despertar a Andrew aunque no fuese tan tarde, abrió la puerta y se sorprendió al verlo en la sala con todas las luces apagadas siendo las únicas que iluminaban las del jardín ya que la luz se colaba por las ventanas.
- Buenas noches.- saludo y cerró la puerta tras ella.
- Hola, creí que no volverías hasta mañana.- comento Andrew viéndola algo cabizbaja.
- Yo también lo pensé, pero las cosas cambian...- se encogió de hombros mientras caminaba hacia él- ¿Quiere que le prepare un té?- lo vio con un vaso en la mano.
Era más que obvio que había estado bebiendo alcohol, la botella de ron estaba hasta la mitad cuando Layla la había visto llena en la mañana y parecía que comenzaba a estar algo mareado.
- Quizás una cerveza y para mí un vaso con agua.- suspiro viéndola.
- Estoy en mi día libre, mejor un vaso de ron con hielo.- Layla sonrió de lado y fue a la cocina.
Le llevo el vaso con agua fría para Andrew y se sentó en el sillón individual mientras se servía el licor, dejó el vaso hasta la mitad y después de moverlo un poco asegurándose de que el líquido marrón clarito se enfriara lo bebió de un solo trago haciendo una mueca ya que el licor era bastante fuerte, Andrew no dijo nada aunque si se sorprendió de verla hacer aquello, algo le decía que Layla tenía una pena igual o quizás mayor que la suya.
- ¿Que te lastimo tanto?- pregunto cuando la vio desparramarse en el sillón.
- El hecho de amar a alguien y que esa persona me traicionará con alguien cercano a mi.- dijo con la vista fija en la mesita de centro.
- La vida a veces es muy injusta.- sonrió de lado terminando el agua.
- Justo cuando creí estar en lo mejor de mi vida, caí de cara contra el suelo porque yo estaba feliz con él, pero su felicidad estaba al lado de otra, otra basura traicionera a la que le di la mano y me esculpió en la cara.- apretó la mandíbula.
Se estaba debatiendo entre contarle la verdad a Andrew o simplemente guardar el secreto y dejar que él siguiera su rumbo mientras ella se iba por el suyo, no era justo tampoco ocultarle una verdad de esa magnitud a un hombre que había sido bueno con ella y que la acogió como una buena amiga en el tiempo que se quedo solo.
- ¿Tiene algo que ver con que tengas el labio inferior lastimado y la mejilla colorada?- aún con media luz Andrew lo noto.
- Tiene que ver con eso y otras cosas más que son difíciles de contar.- desvío su vista hacia él.
- Eres muy joven para desperdiciar tu vida con un tipo así, piensa bien las cosas en lo que vas a hacer después de eso.- apoyo la mejilla sobre sus nudillos.
- No hay más oportunidades, estoy cansada y harta...- suspiro- Mamá me dijo que el que lastimaba una vez lo hacia dos y tres, lo hace cuantas veces se le permita hacerlo.- alzo la vista procurando no llorar
- Bienvenida al club del fracaso amoroso.- Andrew puso más licor en ambos vasos.
- Dos miembros, vamos bien y creo que pronto tendremos más.- sonrió y tomo el vaso.
- Voy a pedirle el divorcio a Taylor, aunque tenga que darle la mitad de todo lo que tengo.- Andrew tiro la cabeza hacia atrás en el sillón.
- ¿No puede pelear eso?- la pregunta de Layla hizo que la viera de nuevo.
- Explícate.- pidió intrigado.
- Puede alegar una infidelidad y quedarse hasta con la custodia completa de Mikaela.- su mente sólo pensaba en una forma de vengarse.
- Hay un acuerdo prenupcial que hicimos, la víctima de infidelidad se queda con todo, pero para sacar esa cláusula necesitaría evidencia, cosas que no tengo.- comento rascando su barbilla.
Layla lo vio por unos segundos y después saco su celular para mostrarle las fotos que se había mandando, Andrew abrió sus ojos con sorpresa y lo vio pasar de la ira a la tristeza en cuestión de casi segundos, una por una vio las fotos que habían en el celular de la chica, vio las capturas de pantalla de las conversaciones y sintió un dolor punzante en su pecho, el poco amor que le quedaba por Taylor acababa de esfumarse con lo que sus ojos estaban viendo.
- ¿Es Damián?- pregunto viendo a la chica.
Layla solo pudo asentir y se quebró por fuera, no podía seguir callando más su dolor, comenzó a llorar como una niña pequeña y está vez fue Andrew quien extendió sus brazos hacia ella, Layla se lanzó a él y quedó hincada sobre la alfombra mientras lloraba sin reparo sobre el pecho ajeno abrazándolo con fuerza, apretando su camisa con las manos.
- Me vieron la cara.- susurro Layla.
- Llora todo lo que quieras, no te guardes nada.- susurro acariciando el cabello rojizo.
- Me duele tanto que siento que voy a gritar y no quiero... no quiero despertar a Mika.- Layla estaba conteniendo la voz.
- No la vas a despertar, te ahogaras si sigues reprimiéndote de esa manera.- solo podía abrazarla y ser su soporte en aquellos momentos como ella lo fue para él.
Dejo de estar reprimiendo su llanto y libero todo lo que estaba guardando en su interior desde hace casi dos horas y media, apretó la camisa de Andrew con mas fuerza y sus lagrimas comenzaron a empapar la prenda, ella estaba hincada entre sus piernas y se quedaron en esa posición sin saber cuanto tiempo había pasado desde que ella se desplomo, siguió acariciando el cabello rojizo y poco a poco el llanto de Layla fue menguando hasta llegar a ser solo un sollozo ahogado contra su pecho.
- ¿Como hago para que no me duela tanto?- pregunto Layla en un susurro ahogado.
- Si estuviera en una condición mejor sabría como responder a tu pregunta.- por los ojos de Andrew tambien rodaban lagrimas.
- Mi cabeza esta pensando muchas formas de vengarse, quiero ver a Damián por el piso y a Taylor con él.- se alejo de él y se quedo sentada sobre sus pantorrillas.
- No vale la pena que manches tus manos con una venganza...- le tomo la barbilla y la hizo levantar el rostro- No podre poner a tu novio por el piso, pero si me voy a encargar de que Taylor se arrepienta de cada cosa que hizo.- ambos se vieron a los ojos.
- Pero... ¿Va solucionar algo?- pregunto Layla.
- Perdona que no comprenda tus palabras.- ladeo la cabeza un poco confundido.
- El dolor no va a ser menos si los vemos arrastrándose por el piso y lamiéndolo, seguiremos siendo dos personas engañadas y nuestros corazones seguirán rotos...- Layla se sentó en la alfombra y cruzo sus piernas, Andrew hizo lo mismo- Me estoy ahogando de la rabia, quiero que pase lo peor, pero estoy pensando tambien en que no me servirá de nada porque mañana ya lo habré olvidado y seguiré con mi vida, contare la anécdota y diré lo fuerte que me hizo, tendré una nueva pareja que seguramente me volverá la mujer mas feliz del mundo y eso me hace pensar que no vale la pena podrir mi alma con la venganza.- bajo la cabeza y vio sus manos.
Andrew se quedo en silencio y con la vista puesta sobre la mesita de centro, se pensaba ser un hombre de experiencia para su edad, empresario joven que estaba haciendo crecer su fortuna como la espuma gracias a su ingenio, pero en aquellos momentos Layla le acababa de dar una lección para su vida y debía tomarla ya que tenia toda la razón, estaba planeando hacer que Taylor besara el suelo y le rogara por compasión, pero tras aquellas palabras pensó que lo mejor era dejar las cosas así y simplemente pedir el divorcio, conseguir la custodia de su hija y enfocarse exclusivamente en ella.