Capítulo 4

871 Words
POV Rebecca: Daniele hace las debidas presentaciones y yo solo puedo asentir con mi cabeza, Cuando estrechamos nuestras manos, podría jurar que hubo corriente pasando por nuestros dedos. Retiro mi mano y prosigo con Dolores deseando que no se note lo nerviosa que estoy, jamás pensé sentirme así después de vivir este infierno, la verdad es que me di cuenta de que si que me había resignado a morir. Para distraerme comienzo a hablar con Daniele. -Perfecto, ya nos presentamos, ahora me dirás de qué me protegerá, porque yo de aquí no salgo, ustedes no me lo permiten. -Rebeca no es el momento de hablar esto. -Y ¿cuándo es el momento? ¿de que tienes miedo, de que se den cuenta que soy una prisionera en vez de la esposa de un mafioso? PUES SI, MIRENME SOY PRISIONERA Y ADEMAS TORTURADA. Grito en su dirección y veo como me ven con lastima y miedo. -Rebe por favor, puedes salir, ¿quien te lo impide? -Que ¿Quién me lo impides?, no hace falta, ¿quieres de verdad que salga antes o después que tu hijo me convierte en pera de boxeo? Sé que estoy siendo dura con el, se que tiene una lucha interna muy grande. Por un lado, ama a su hijo y se siente profundamente culpable en ver en lo que se ha convertido y por otro lado, aunque no lo ha dicho, puedo ver en sus ojos que se ha enamorado de mi y se debate entre traicionar a su hijo o traicionarse a si mismo. Me mira a los ojos y se que se debate entre besarme o dejarme con mi rabia. Sin embargo, lo que hace me deja dudosa e impresionada al mismo tiempo. Les pide a las dos personas que entraron que nos dejen solos. Veo a Pepe dudar si salir o no, pero también sabe que debe acatar la orden, así que apretando su mandíbula y a regañadientes sale de la habitación. Cuando nos quedamos solos Daniele toma mi rostro y lo pone muy cerca del suyo, respiro su olor, el no me es indiferente, pero la verdad, entre mi deseo de salir de aquí y de estar a su lado, lo primero lleva la delantera. -Rebecca, se que he sido un cobarde y el peor mafioso y suegro de la historia, pero te juro que te sacaré de aquí, solo necesito hacer unos arreglos para por fin puedas vivir tu vida, quiero devolvértela, quiero que por fin seas libre, pero si te dejo salir ahora, si te dejo ir ahora, solo voy a desencadenar una serie de eventos que harán que todo sea un infierno aun peor y no solo para ti. Por favor dame tiempo, déjame ayudarte en la única forma que puedo, amándote y protegiendo de ahora en adelante. Cuando termina su declaración me besa con un fervor que no había sentido en mi vida, cada hebra de mi ser reacciona a ese beso que por tanto tiempo él ha deseado darme y que yo no sabia que deseaba, no de él, sino de cualquiera que me demostrara al menos un poco de afecto... si, así de herida estaba mi alma que cualquier demostración de cariño, aunque no le correspondiera era bien recibido. No me mal interpreten, estoy consciente de su amor y de verdad le he llegado a tener aprecio, pero lo que en realidad deseo es ser libre, es por eso que luego de que separa nuestros labios, aun con su frente pegada a la mía le respondo – Esta bien Daniele, acepto darte ese tiempo, juro que me portaré bien y esperaré pacientemente por lo que sea que estés haciendo, pero necesito que me digas la verdad. - ¿Qué verdad quieres saber? - ¿Ese guardaespaldas lo envió mi Padrino?, Sabes que el esta preocupado, no le han permitido hablar conmigo y lo conozco, hará lo que sea para averiguar que sucede, incluso mandar a sus mejores hombres a investigar. Me suelta y da vueltas por la habitación, se ve preocupado, luego se voltea y mirándome a los ojos me dice – Necesito que disimules muy bien, si Giancarlo se da cuenta lo matara y me matará a mi y no podre protegerte más. -¿Qué quieres que haga? -A menos que estén solos no puedes hablarle como si supieras que Vito lo envió. Si hay alguien cerca debes tratarlo como un empleado, no lo determines demasiado. -Y ¿Por qué piensas que lo determinaría? -Llevo 1 año conociendote Rebecca, un año viendo la tristeza en tus ojos cada día, viendo tu luz apagarse mes tras mes y hoy pude ver un hermoso brillo en esos ojos y no eran para mi. Necesito mantenerte a salvo, para que después puedas amarlo si lo deseas, pero en libertad, déjame darte al menos eso. Lo haré por ese brillo, lo juro, pero necesito que de ahora en adelante sea la mejor actriz del mundo. Y con esta declaración que me dejó fría y sin movimiento alguno, se marchó dejándome sola en la habitación con mis pensamientos totalmente revuelto y con la certeza de que de hoy en adelante juagábamos una carrera contra el tiempo y la muerte.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD