SEIS MESES DESPUES MATTIA Estoy sentado en la silla en donde mi madre solía dar las reuniones desde la oscuridad a la organización, tengo un varios equipos esparcidos por todo el escritorio, buscando alguna señal del hombre que alguna vez dijo ser mi padre y que ahora es solo una presa para mi. He esperado pacientemente, he barrido todo el país, buscando señales de él, pero el bastardo sabe como esconderse. Miro el sobre blanco que tengo en mis manos, allí reposan las ultimas palabras de mi madre, aunque no lo admita en voz alta me ha dado terror abrirlo, su partida ha dejado una enorme herida en mi pecho. Supongo que aun cuando la gente me diga que mi madurez es de casi un adulto, en el fondo sigo siendo un niño que llora la muerte de su madre. Por semanas me encerré en mi habitación

