Capítulo 5 Hagamos una apuesta

922 Words
Capítulo 5 Hagamos una apuesta"Credence", tosió Rosalie como al pasar en cuanto notó su comportamiento anormal, "todo es mi culpa. No debería haberme enamorado de ti, y no debería haberte contado todo lo que Dorothy hizo a tus espaldas. Todo es mi culpa. Por favor, no la fuerces más. Ella se preocupa mucho por ti; es por eso que quiere usar al niño para ganarse tu corazón... Dorothy, lo siento mucho...", dijo con ojos llenos de ambigüedad, sollozó y no pudo terminar sus palabras pues se atragantaba. "¡Rosalie Fisher, deja de actuar! ¡Eres la mujer más desvergonzada que he visto en toda mi vida!", se mofó Dorothy. Se puso de pie, caminó hacia Rosalie y, con una sonrisa imperturbable, dijo: "En tu mente, solo soy una niña que papá y mamá adoptaron del orfanato, toda mi vida existe gracias a ellos, así que debo hacer todo lo posible para pagar su amabilidad, ¿verdad? ¡Es cierto, siempre estaré en deuda con ellos, pero a ti no te debo nada! No pienses en ser dueña del hombre que amo. ¡Él nunca será tuyo, nunca! ¡Solo ríndete ya!". "Hermana, yo... nunca he pensado eso...". Rosalie se mostraba con una expresión asustada, y arrojaba lágrimas lastimosas por todo su rostro. Credence dio un paso adelante y se paró frente a Dorothy; con gestos sombríos sentenció: "Tú no tienes la última palabra ni en conservar al niño ni en el divorcio". Después de eso, sacó su teléfono móvil e impartió una orden. En respuesta, unos pocos hombres vestidos de n***o, altos y forzudos, corrieron hacia Dorothy y la arrastraron hacia el quirófano sin dudarlo. "¡No!", luchaba Dorothy por librarse de ellos mientras las lágrimas rodaban por sus mejillas. Sin embargo, ella no era rival para esos hombres recios que la arrastraban al quirófano vacío, como si nada, mientras su cuerpo temblaba sin control. Dorothy nunca imaginó que la llegada de su hijo, lejos de facilitar la relación entre ella y Credence, intensificaría el conflicto entre los dos. Mientras Dorothy se acercaba cada vez más a la mesa de operaciones, solo tenía un pensamiento en su mente: ¡escapar! Debía huir para proteger a su precioso hijo. Desesperada, Dorothy hizo acopio de todas sus fuerzas y, en cuanto los hombres se descuidaron, de repente, se liberó de las ataduras y se tambaleó hacia la puerta. Ya no le importaba nada más; solo sabía que si Credence la atrapaba, de seguro perdería a su hijo. Sin embargo, la esperaba la visión de Rosalie caminando hacia ella con una sonrisa provocativa en su rostro. Quiso detenerse, pero ya era demasiado tarde. Pronto, sintió un dolor agudo en el pecho, tan insoportable que se inclinó y se derrumbó en el suelo mientras perdía la consciencia poco a poco... ...... Cuando Dorothy recuperó el conocimiento, sintió una punzada de dolor insoportable y sus párpados pesaban tanto que no podía abrir los ojos. Luchó durante mucho tiempo antes de poder abrirlos: estaba en una sala. Pensó en su bebé, y de manera inconsciente posó una mano sobre su abdomen y lo acarició, con una mezcla de dolor y alegría. No importaba si Credence no la amaba; por lo menos, todavía tenía a su hijo. Sin embargo, su alegría duró poco, de inmediato, Rosalie apareció frente a ella. La expresión de Dorothy se transformó casi al instante. Miró a Rosalie con el ceño fruncido y le preguntó: "¿Qué estás haciendo aquí? ¿Quieres lastimarme de nuevo?". De a poco su memoria regresó y Dorothy recordó la escena antes de desmayarse: Rosalie le había dado un fuerte empujón mientras nadie la veía; como resultado, Dorothy había caído al suelo desmayada. Dorothy sabía muy bien que su hermana, con quien había crecido, no era tan inocente e inofensiva como parecía. Rosalie se acercó y se quedó con la vista fija en el abdomen de Dorothy durante mucho tiempo. "Usé todas mis fuerzas para empujarte, pero no podía suponer que no fuera suficiente para hacerte abortar. Tu hijo ilegítimo es resistente, ¿eh?". "¡A mí puedes lastimarme todo lo que quieras, pero no deberías intentar matar a un niño inocente!". Con los puños apretados, Dorothy miró a Rosalie directo a los ojos, sonrió con frialdad y dijo: "Supongo que conoces bien a Credence. Si le digo que tuviste algo que ver con el accidente de su padre, y que hace cuatro años, la razón por la que estuve en la cama con él también fue cosa tuya, ¿crees que todavía estaría enamorado de ti?". "¿Piensas que Credence creerá todo lo que digas?". Rosalie abrió mucho los ojos de repente y gesticuló con exagerada inocencia. "Además, sin pruebas, solo arrojas calumnias. ¡Puedo demandarte en cualquier momento y meterte en la cárcel!". "En tu corazón, conoces muy bien la verdad". Dorothy entrecerró los ojos y se mofó: "Ahórrame tus tonterías. ¡Algún día serás castigada por las cosas que has hecho!" Rosalie permaneció en silencio, con una mirada despiadada en sus ojos. Como Dorothy era tan testaruda, parecía no quedar más remedio que hacerlo por las malas. Rosalie desvió la mirada y divisó un vaso sobre la mesa, lo recogió y luego aflojó su mano de a poco hasta dejarlo caer: el vidrio se hizo añicos. Sacó un pequeño cuchillo de su bolso, caminó hacia Dorothy y, con aire de suficiencia, dijo: "Parece que te niegas a renunciar a Credence. Bien, hagamos una apuesta. ¡Veremos a quién de nosotras elige!"
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD