Capítulo 4 ¡A menos que me muera!

946 Words
Capítulo 4 ¡A menos que me muera!"¡Cállate!" Dos años atrás, Credence había visto a su padre, Sheldon Scott, caerse del balcón. Por desgracia, el incidente lo había dejado en estado vegetativo. Ante la mención de este triste evento del pasado, la ira se agitó dentro de Credence. Su rostro se ensombreció; de repente, agarró la barbilla de Dorothy, y le rugió: "¡Si no le hubieras seguido el apunte a mi padre en ese entonces, Rosalie se habría casado conmigo! ¡No tú!", dijo Credence y una sonrisa apareció en su rostro que lucía espeluznante. "Esa noche, fingiste ser Rosalie. Además, persuadiste a papá para que me drogara; de lo contrario, ¿cómo iba yo a dormir en la misma cama contigo? ¿Y por qué él, tan por casualidad, nos bloqueó la puerta ? Si no fuera por él que me amenazaba con su vida, ¿crees que me hubiera casado contigo?". Dorothy había amado a Credence durante diez años, mientras que él la había odiado durante diez años. Además, su odio hacia ella crecía con cada día que pasaba. Nunca iba a creer que Dorothy no había usado algunos trucos para casarse con él en ese entonces. Dorothy no podía imaginar ser para Credence solo una fea mujer intrigante. Aunque su corazón estaba lleno de amargura, enderezó la espalda, soportó el dolor punzante en su mandíbula y sonrió desafiante. "¡Bien, di lo que quieras! ¡Pero nunca me divorciaré de ti! ¡Mientras yo sea la Sra. Scott, mi querida hermana solo será considerada una amante despreciable! ¡Credence, no permitiré que te cases con ella, a menos que yo muera!". "Hermana, Credence no te ama en lo más mínimo. ¿Por qué eres tan persistente?". Rosalie se mordió el labio y gritó como si le hubieran hecho daño. Su rostro estaba lívido, como si fuera su barbilla la que tenían agarrada. "No sé nada sobre el accidente del padre de Credence". Miró a Dorothy con lágrimas en los ojos. "Ni siquiera estaba en la escena en ese momento. ¿Cómo pudiste incriminarme así? Sabías que Credence y yo estábamos enamorados el uno del otro, y sin embargo, tramaste en mi contra para distanciarlo de mí... Cuando Sheldon se enteró de que lo habías usado y quiso decirle a Credence la verdad, ¡lo empujaste sin piedad por el balcón! Esta vez, incluso, llevas el hijo de otro hombre... ¿Cómo pudiste tratar a Credence así?". Rosalie hizo una pausa, su rostro estaba empapado de lágrimas. "Hermana, amo a Credence, y él también me ama. Esta vez, no te lo volveré a dar". "¡Cállate! No usé ningún truco y no empujé a papá por el balcón. ¡Además, puedo asegurarte que el niño es sin lugar a dudas suyo! Credence, por favor, no escuches sus tonterías". Dorothy, con su barbilla ya magullada, luchó por liberarse de las garras de Credence. Reprimió el dolor, levantó la cabeza y se encontró con su mirada fría, mientras sentía que la temperatura de su cuerpo bajaba al instante. ¿Por qué? ¿Por qué Credence solo creía en las palabras de Rosalie? ¿Por qué nunca había confiado en ella? "¡No lo hice! Credence, confía en mí..., por favor...". Dorothy extendió la mano para tomar el brazo de Credence; sin embargo, antes de que pudiera tocarlo, su muñeca fue apartada con violencia. Credence vio que Dorothy todavía se estaba defendiendo y adoptó un aire despectivo; se acercó y la miró condescendiente: "¿Tienes el coraje de hacer eso, pero no te atreves a admitirlo? Dorothy, han pasado cuatro años desde que nos casamos, y puedo contar con los dedos de una mano la cantidad de veces que te he tocado. Además, siempre he tomado medidas anticonceptivas. Dime, ¿cómo, de repente, te quedaste embarazada?". Dorothy no podía creer que debido a ese ridículo informe de prueba de paternidad, él se negara a admitir que el niño era en realidad suyo; pero cuando vio su rostro impasible, la invadió una gran ola de desesperación. Sin embargo, ella no refutó su acusación, cerró los ojos por un rato y una sonrisa pálida e irónica apareció en su rostro cuando dijo: "No sabía que siempre me habías visto como una persona despiadada. No importa si lo crees o no, te lo digo, nunca he hecho nada para dañarte a ti o a otros". Un extraño sentimiento surgió en el corazón de Credence, pero lo ignoró. "Te creeré si te deshaces de ese niño y me dejas divorciarme de ti". Su voz, profunda y sin emociones, resonó sobre la cabeza de Dorothy. ¿Divorcio? Parecía que él siempre había querido divorciarse de ella durante los últimos cuatro años. Dorothy estaba tan abatida que las lágrimas asomaron a sus ojos, pero parpadeó con energía contra ellas, y forzó una sonrisa. Había amado tanto a Credence que haría cualquier cosa por él; sin embargo, nunca permitiría que su dignidad fuera pisoteada frente a Rosalie. Dorothy levantó la cabeza y miró directo a los ojos de Credence; pero su mirada distante le atravesó el corazón y le generó una sensación dolorosa y aplastante. "No me divorciaré y nunca renunciaré a mi hijo", murmuró repetidas veces. "¡A menos... que me muera!". Dorothy era muy hermosa. Sus ojos destellaban y resplandecían mientras la humedad brotaba de ellos como de un pozo. Esto la bañaba en un encanto delicado. Por un momento, su atractivo tomó a Credence con la guardia baja: su nuez de Adán se meneaba sin control mientras pensaba en la perfecta figura de Dorothy. Incluso, sus ojos se volvieron más oscuros.
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