CAPÍTULO 5

1056 Words
Desde el punto de vista de Lucy —Creí haber escuchado la última vez que no querías ningún favor de personas como yo. —Me recordó el hombre que tenía delante. Yo solo podía apretar los puños en mi regazo, porque el muy desgraciado tenía razón, eso había dicho, y jamás pensé pedir un favor a estos hombres. —Necesito hablar con tu jefe, Cassian… —quería agregar más, pero no salió nada. Él se acomodó mejor en su silla, mientras juntaba las manos cruzando los dedos entre sí, completamente despreocupado. Y eso solo lograba irritarme más. —¿Para qué? —preguntó después de unos segundos mirándome fijamente. —Porque mi padre ha cometido un error. —dije al fin. —¿Y eso que tiene que ver con El Lobo? —pregunto Dante. —Solo ayúdame, por favor Dante. —dije poniéndome de pie. —Veamos, ¿que yo gano a cambio? —preguntó. —Lo que quieras, solo necesito cinco minutos con El Lobo. —aseguré. Él se levantó lentamente, como queriendo alargar mi preocupación, mirándome fijamente preguntó. —¿Lo que yo quiera? Y no era como lo dijo, sino más bien como recorrió con la mirada mi cuerpo lo que me produjo un escalofrió donde sus ojos se posicionaban. Trague con dificultada, Dante se estaba acercando cada vez más a mí. Y no estaba segura de si quería salir corriendo, a suplicarle que me folle de una vez. Sacudí la cabeza, no era momento de excitarme, era momento de salvar a mi hermanita. —————————— Desde el punto de vista de Cassian Si sabía que me iba a divertir tanto hace mucho tiempo me haría pasar por mi beta. La pequeña gatita se estremecía con cada mirada, y su aroma, Diosa… su aroma era lo más exquisito que había olido. —Bien, tendrás tus cinco minutos con el Lobo. — mencione mientras la acorralaba por completo por la puerta de mi oficina. —Pero recuerda algo. —dije, llevando mis labios hasta su oído. —Si El Lobo, no acepta sea lo que sea que tienes para proponerle. De todas maneras me vas a deber una. Y espero que estés lista para cuando lo vaya a cobrar. Ella asentía de forma frenética. —Sí… te pagare lo que sea. —dijo mientras tragaba ruidosamente. Mientras yo seguía con los labios pegados a su oído. Entonces mientras ella se derretía ante mi cercanía, le enlace mentalmente a Dante. —“La hija de Voss quiere hablar con el Lobo, cuando lleguemos a tu oficina, tú serás yo” —Él respondió con un simple: — “Entendido Alfa” Entonces volví a hablar con la gatita que seguía temblando por mi cercanía. —Sabes que aquí no cobramos con dinero. —dije mientras me alejaba, y la miré directamente a los ojos. Ella asintió, por lo menos era consciente en lo que se estaba metiendo, aunque no supiera en realidad quien era yo. Con una mano la sujete de la cintura, atrayéndola más hacia mí. Casi pegando su cuerpo con el mío, todo para remarcar mi punto, cuando sintió mi excitación, ósea lo duro que me estaba poniendo, se le escapó un gemido bajo. Diosa, esta gatita me estaba volviendo loco. —“Follada de una buena vez Cassian” —dijo mi lobo, aullando en mi cabeza, deseoso de probarla. —“Tranquilo, que aún no es momento de entretenernos con ella” Extendí la mano libre y abrí la puerta, haciendo que ambos retrocediéramos. —Vamos gatita. Vamos que te llevare a la boca del Lobo. Ella protestó, y no supe si era de frustración porque no la iba a follar o que. —Me llamo Luciana, pero mis amigos me dicen Lucy… —dijo la pequeña gatita. —Yo no soy tu amigo Gatita. —respondí, cruzando la puerta. Ella resoplo. Creo que el problema era que la llamara gatita, y una vez más como si leyera mis pensamientos. —Entonces dime Luciana, no soy “Gatita” —dijo resaltando la palabra Gatita con sus dedos. —————————— Cuando llegamos hasta la oficina del verdadero Dante. Lo enlace nuevamente, aprovechando que la gatita no podía verme. —“Ya sabes que hacer” Entonces toque la puerta, hasta yo me sorprendía todo lo que estaba haciendo, pero valía la pena, yo sé que después de esto, la iba a disfrutar a mi antojo. —Adelante… —se escuchó la voz de Dante desde el otro lado. Sin girarme completamente le hable a la gatita: —Espera aquí. —entonces entre y manteniendo aun la puerta abierta dije: —Lobo… Hay alguien que quiere hablar contigo. —dije mientras veía aparecer una sonrisa en sus labios. El maldito de Dante se acomodó en su silla tras su escritorio. —Ya te he hecho millones de veces que no me interesan, resuélvelo tú. Cuando iba a hablar. Sentí como unas manos me apretaban, haciéndome a un lado, y ella entró por completo. —Lobo, no te puedes llevar a mi hermana, mi padre se equivocó… —Dijo poniendo sus manos sobre el escritorio. —Ni siquiera sé quién es tu hermana, mucho menos tu padre. Sal de mi oficina en este momento, si no quieres morir. —No entiendes… mi hermana es todo lo que tengo, ella… ella… —Basta… —dijo Dante mientras se levantaba de su silla. —Si tu padre es el que se equivocó, ¿Qué haces aquí? —Soy Luciana Voss. Y yo puedo reemplazar a mi hermana. Dante soltó una risita. Luego le dirigió una mirada escalofriante a la Gatita. Ella retrocedió, chocando contra mi pecho. —Será tu hermana. Ahora no lo volveré a repetir. Sal ahora. —dijo dante y volvió a sentarse. Entonces con una sonrisa torcida, se dirigió a mí. El muy cabrón estaba disfrutando de esto. —Y tú… —dijo mientras me señalaba con los dedos. —que esto no se vuelva a repetir o lo lamentaras. Ahora llévate. O de lo contrario pagarás con tu vida. Agarre de la cintura a la gatita, y la saque a rastras. Ella zapateaba. Y gritaba, pero ni a Dante ni a mi nos importaba.
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