Capítulo 8: Yo Romeo y Tú mi Julieta.
14 de febrero del 2012
Hoy es el día del amor y la amistad. y estoy con mis mejores amigas, es la mejor forma de pasar estas fiestas con ellas. Mis padres se fueron de viaje a Estados Unidos y no era necesario que yo fuera, me quedé en el palacio con mi abuela y Addison y Bonnie decidieron venir.
En el último año he estado mucho más estresada, desde mi discurso del año la prensa está encima de mi. Creo que esta es la primera vez donde el foco está en mí y no me gusta.
Aunque algo bueno salió de eso, la relación con mamá ha mejorado mucho, viene a verme más a menudo y a veces tocamos melodías juntas, creo que es el único momento en el que realmente estamos conectadas.
Y bueno la relación con mi padre sigue igual, no creo que nunca mejore, sé que mamá ha hablado con él para que disminuya las reglas, pero mi papá decide hacer caso omiso y solo exigirme lo mismo.
Lo último que me pidió que aprendiera fue equitación, no es que no me gusten los caballos, pero son animales y prefiero solo observarlos, no subirme y correr con ellos. Odio las clases pero cada vez que escapó el solo me encuentra y me obliga hacerlo.
– Traje muchos chocolates y helado– dice Addison con muchas bolsas encima, ella las deja en la cama y Bonnie se acerca a abrir el empaque.
– Gracias– le digo, he estado muy abrumada, mis padres regresaran esta semana y quieren verme montar.
– ¿Sigues preocupándote por la equitación?– pregunta Bonnie, metiéndose un chocolate a la boca.
– Lo haces bien, no entiendo porqué te preocupas– dice Addison.
– Me pone de los nervios subirme a un caballo, cada vez que lo hago tengo miedo– digo acercándome al helado y comiéndolo del vaso.
– ¿Ya hablaste con tu mamá?– pregunta Addison.
– Su relación ha cambiado mucho, tal vez deberías decirle que no quieres hacerlo– dice Bonnie.
– Papá dice que tengo que ser una reina completa y la equitación es esencial. Créeme mamá ya le dijo que no era necesario pero el es muy insistente– le digo muy frustrada, mi padre dijo que si no seguía con mis clases me olvidara de llevar el apellido real.
– Mi madre está igual con las clases de español– dice Bonnie.
– Conforme crecemos más responsabilidades tenemos– dice Addison.
Tiene razón este año cumpliré quince años y por más que he intentado ser más dócil en mis responsabilidades a mi padre no parece serle suficiente. Ya no soy una niña pequeña, pero me siguen tratando como una, mi cuerpo ya no es el mismo. Ya tengo mi periodo y ahora utilizo un Brad, claro que lo odio pero no puedo estar todo el día sin él.
– ¿Y que se supone que hagamos?– pregunta Addison, me encojo de hombros.
– Debemos seguir las reglas que nos dan. Pero estoy segura que algún día me importa un mierda y haré lo que yo quiera– les digo llevándome el pote de helado a la boca.
Krystal
Hablar con mi padre cinco minutos para que me diga que quiere vídeo llamada no es nada bueno. Solo menciono un “Tenemos que hablar”, normalmente no me pongo nerviosa por el simple hecho de escuchar su voz, pero Ally estaba a mi lado y sabía que si decía algo ella iba a preguntar. El camino a casa fue de un silencio crucial, nadie quiso hablar del tema.
Ni siquiera me puedo enojar con Sam por llamar a mi padre o por darle la noche libre, esos tipos casi nos hacen daño. En casa hubiera sido diferente, ahí todos me conocen y ni siquiera se hubieran acercado a un metro de distancia. Si no fuera por cole y su amigo la historia hubiera sido diferente.
Hasta ahora mi padre no había llamado para saber de mi vida, sé que sam le presenta mis avances pero nada más. Mi padre no es malo, solo que le gusta joderme la existencia. Al parecer le gusta molestarme como yo a él.
Sé que en el fondo de él, está el padre cariñoso que era conmigo. Aunque ya ni siquiera lo recuerdo, creo que la única vez que lo vi preocuparse por mi fue después de mi accidente. Luego volvió hacer el mismo padre distante conmigo, ahí todo cambió, yo cambié y él se volvió peor.
Y fue aún peor cuando Elizabeth más conocida como mi abuela falleció y mi padre tuvo que tomar mucho más responsabilidades. Bueno aunque ya mi abuela no hacía tantas cosas.
La abuela era no sólo la madre de mi padre, era como mi otra mejor amiga o como una madre, era divertida y le gustaba ayudarme a escapar un rato. Aún recuerdo el sentimiento de tenerla cerca, la extraño cada día.
Aparte le gustaba contarme historias de ella de joven y era un parecido a mí, y eso me encantaba. Me contaba la historia de cómo conoció a mi abuelo.
Cuando ella falleció, sentí que otra parte de mi corazón estaba enterrado con ella. A veces pienso que solo oculté el dolor de perderla y nunca lo llegué a afrontar.
Cuando llegué a casa lo único que pude hacer fue quitarme mi ropa y ponerme un pijama cómodo, intenté dormir pero no pude hacerlo. No se lo que me dirá mi padre y eso me pone de los nervios.
Ahora estoy sentada frente al ordenador, con un pijama un poco más decente para ver a mi padre. Al menos tuve la decencia de peinarme, así que no parezco una loca salida de un manicomio.
Espero que el enlace con Skype se conecte para hablar con él. Lo primero que veo es la frente de mi madre. Creo que ellos no me ven, por lo que puedo verlos hablar con naturalidad entre ellos.
– ¡No sé cómo funcionan estas cosas!– dice ella frustrada y con un ceño fruncido.
– Deja que yo vea, me estás dando todo el trasero, no es que me queje pero...
– ¡No seas pervertido!– grita mi madre escandalizada.
Mi madre se aleja y aparece mi padre sentado, estoy conteniendo las ganas de vomitar por los cursis que son. Normalmente no suelen ser así frente a los demás y lo agradezco.
– Hola, mamá y papá– mi voz hace sobresaltar a mi madre, ella y mi padre, ambos miran la pantalla.
– Lo logre, ya ves yo te dije que lo haría. Hola cariño, te has estado alimentando– le reclama a mi padre, mi madre está tan bella como siempre, y tiene la sonrisa más bonita que haya visto.
La tecnología y mi padre no se llevan muy bien, digamos. Ella comienza hablar sobre la alimentación y sobre mis clases, prácticamente tengo que interrumpirla para poder hablar.
– Hola mamá, he estado bien. Veo que la única que se preocupa por mi eres tu– mi padre pone lo ojos en blanco.
– Vas a seguir de esa manera, si te llame fue para que sepas que no puedes estar lejos de Sam, él es tu guardaespaldas. No se porque le diste la tarde libre, quieres que te mande mas seguridad para que te vigilen. Recuerda que no estás de viaje de diversión es con fines educativos.
– Si solo para esto llamaste, no sé porque te molestaste, la mayoría pregunta por sus hijos no para darle órdenes– mi madre mira a mi padre, para que se retracte, pero ya es demasiado tarde, estoy molesta.
No sé en qué momento se rompió nuestro lazo, pero él ya no es el mismo y yo tampoco. Lo único que hacemos es pelear, no veo caso para que llamarme si solo va a estar poniéndome de mal humor.
– Cariño– mi madre me mira con ojos de súplica.
– Fue un gusto verte madre, pero tengo que estudiar. Y quizás besarme con algunos estudiantes, aquí hay muchos chicos guapos– le doy la sonrisa más linda, mi padre mira la pantalla con la cara de querer asesinarme y mi madre abre sus ojos y su boca sorprendida.
– ¡Krystal!... – apago la pantalla antes del grito de mi padre.
Siempre me va a gustar joderle un poco el día a mi padre. Si él no me deja ser feliz yo porque tengo que dejarle ser feliz a él.
Voy a bañarme y a ponerme algo sencillo, una sudadera gris y unos jeans rasgados y mis amadas converse blancas.
Ahora que no tengo que usar tacones cada rato soy feliz, y realmente mis pies lo agradecen. Creo que una vez que regrese al reino extrañaré mucho estos días así que no desperdiciaré ni un solo momento.
Al salir todo está silencio, y eso es demasiado raro ya que Ally le encanta hacer ruido. Ya se habrá ido, me acerco a su habitación. Antes de tocar escucho que está que grita por celular.
Es raro que ella grite o discuta, ella parece algo dramática a veces pero es muy cariñosa y pasiva. Se la escucha muy molesta, realmente no se si tocar o irme.
– ¡Ya te dije que no sé nada de ella! ¡Y no voy a regresar a la casa déjame en paz!– Decido tocar la puerta, para saber si esta bien.
– ¡Ally todo bien!– se queda silencio un rato y después contesta con voz más calmada.
– Si, todo va bien. Ya salgo– responde, asiento aunque ella no me ve.
Voy a recoger mis cosas y la espero que salga pero no lo hace, Sam me lleva a la universidad, porque no quiero llegar tarde. En el camino intenté hablar con Sam.
– ¿Ayer llamaste a mi padre?– le pregunto.
– Él me llamó a mi, estaba preocupado porque no le habías llamado desde que estabas aquí– dice, él me ve por el espejo retrovisor.
– Pensé que le habías contado que fui a la fiesta– murmuró en voz baja.
– No pero tal vez debí hacerlo, te expones mucho. Por cierto ¿Quiénes eran los chicos que estaban con ustedes?– pregunta, recuerdo el toque de Cole sobre mi brazo, aunque llevaba mangas largas aun podía sentir su palma caliente en el toque de mi piel.
– Nadie sin importancia– le respondo rápidamente.
– Y por que te estás sonrojando– pregunta él, lo veo brevemente por el espejo retrovisor, me veo yo y tiene razón me estoy comenzando a sonrojar.
Decido no contestarle, ni siquiera sé por qué me sonrojo. Son con recordar su toque me hace sentir muchas cosas que prefiero olvidar.
[...]
Al llegar a la universidad, todo está tranquilo, me acerco a mi casillero a cambiar mis cursos hasta que siento que alguien está a mi espalda, por instinto volteo rápido a darle con mi libro en el proceso y escuchó la queja de Cole.
Este chico no se cansa, he conocido chicos insistentes pero esto ya se pasa, está lindo pero es un fastidio. No me gusta tener su atención porque tengo la atención de otras personas y lo que menos quiero es tener el ojo público sobre mí.
– Hola, muñeca– su sonrisa de lado me confirma, que ese es su arma que utiliza con todas.
Al fijarme a un lado veo a tres chicas mirándome como si quisiera arrancarme mis cabellos y dejarme pelona. De eso mismo hablo, me hace ponerme nerviosa que alguien me reconozca.
– Se te ofrece algo – volteo a seguir acomodando mis libros. En parte lo hago para no verlo.
– Que tal si en forma de agradecimiento salimos a comer, o lo que sea– giró de nuevo y lo veo mirando mi trasero, sube su mirada rápidamente.
– Que te hace pensar que quiero salir contigo. Si, te agradezco que me ayudarás con esos imbéciles, pero nada más– cierro la puerta y me dirijo a mi siguiente clase cuando escucho su respuesta.
– Ya caerás y cuando lo hagas yo estaré ahí para sujetarte– su sonrisa petulante me molesta, siento mi ceño fruncirse.
– No lo creo Romeo – comienzo a avanzar y su risa resuena en mi espalda.
– Entonces tu serás mi Julietta– prácticamente grita, lo ignoro.
[...]
Al llegar a la casa estoy literalmente molida, empujo la puerta y entro, me encuentro con la peor escena, Ally está tirada en el sofá con medio litro de helado y con la ropa más horrible que allá visto.Lleva manchas en toda la camiseta, muy aparte su rostro es carmesí y sus ojos acuosos. No se si ella está así por la discusión que tuvo en la mañana.
Ella normalmente parece muy feliz todo el tiempo, es algo sarcástica con Sam y es un desastre al momento de cocinar pero eso no le impide hacerlo. Pero ahora que la veo en el sofá luciendo tan miserable no parece Ally.
Sam la mira y no sabe qué hacer, se siente incómodo. El deja mi mochila a un lado y va hacia la cocina, él no sabe lidiar con problemas femeninos, el creo que es un poco como yo. Realmente quisiera acompañarlo pero me quedo a preguntarle a Ally como esta.
Ni a Bonnie o Addison las vi jamás así. Dejo mi mochila en el suelo y entró, ella me mira y veo que ha estado llorando. No se como reaccionar, nunca fui de las personas en dar apoyo moral, soy un gran desastre y no quiero complicar las cosas, no cuando veo que la está pasando realmente mal.
– ¿Todo bien? – me siento a su lado y veo que está viendo una serie en Netflix. Aunque parece que ni siquiera la ve, solo se reproduce y ella mira detrás de la tele.
– Si... solo estaba viendo algo– responde sorbiendo su nariz.
– No te vi en la universidad– aunque casi nunca la veo ya que el campus es enorme y no muchas veces coincidimos.
– No fui, no me sentía muy bien. Mañana me sentiré mejor, siempre lo hago después de que él llama– responde en voz baja y se calla abruptamente.
– Así que te quedaste viendo televisión y comiendo helado, mientras que el resto nos daba un derrame cerebral– veo como sonríe, me pasa el envase del helado, y vemos juntas la serie, que descubro que es sobre vampiros.
Ella no habla del tema y prefiero que sea así por el momento, solo he decidido acompañarla en silencio, sé que yo agradecería de tener a alguien en un momento triste y quiero hacer algo por ella.
Después de hora completa viendo The Vampire Diaries, y que acabáramos la temporada y que quiera tener un Salvatore para mí. Me dirijo a mi habitación. Ally se va a su habitación a dormir, solo se levanta y se aleja, decido hacer lo mismo.
Tras darme un duchazo y ponerme mi pijama, mi celular se prende al llegar una notificación. Yo antes de dormir siempre lo pongo en modo vibrador, ya que si me llaman, contestó y respondo cualquier cosa.
Decido responder al mensaje, quizás es una de mis chicas, últimamente el horario es horrible por lo que no tengo muchas llamadas con ellas. Veo que es un número desconocido, mi ceño se frunce, me siento en la cama con las piernas cruzadas y debato en abrirlo o no. Al final lo hago y abro el mensaje.
Número desconocido:
Ten dulces sueños, Julietta, te desea tu Romeo ;)
Ya sé quién es, pero no sé cómo carajos, Cole consiguió mi número. Realmente este chico está pasando todos los límites. Aquí nadie tiene mi número, no se como lo consiguió. Guardó su número, para saber a quién bloquear luego. Por mientras decido seguir su juego.
Para Romeo:
Búscate otra Julietta, Romeo; está no está disponible. Por cierto como conseguiste mi número.
Romeo:
Ya encontré a mi Julietta y no la voy a dejar, sueña con tu Romeo que yo soñaré con mi Julieta.
Para Romeo:
Estás completamente loco. Lo mejor será que te olvides de este número.
Romeo:
Loco por Julietta. Me dirás que sí a la salida.
Para Romeo:
Suerte que no me llamó así. Y no.
Dejo mi celular en la mesita de noche y me acuesto. Escucho que vibra pero ya no abro el mensaje, no se como consiguió mi número, pero de algo estoy segura, este chico significa problemas. Tengo que hacer que se olvide de mí si no este año en la universidad será insoportable.