Capítulo 7: El héroe, sin capa.
24 de diciembre del 2010
faltan pocos días para que acabe el año y estamos a vísperas de navidad. Todo el lugar está cubierto de nieve, pero como todos los años hoy se encenderá el árbol y los ciudadanos vendrán a desearnos felices fiestas.
Creo que navidad es mi época favorita del año, yo amo el frío y la nieve y más tomar un chocolate caliente de menta. Semanas antes se invitaron a la familia real a participar del festejo. Yo no tengo muchos primos, solo tengo dos primos de parte de la familia de la abuela. Ellos son los hijos de la tía Sofía, hija de la tía Virginia.
Creo que son los únicos familiares directos que tengo, se que tengo mas familia pero papá no quiere tener nada que ver con ella. Solo sé que hay rumores de que una parte de mi familia llegó a matar al tío Felipe, hermano de papá. Desde ese día nosotros no nos involucramos con ellos.
Solo somos cercanos a la familia de la abuela, ellos siempre están en las ceremonias, vinieron el día de hoy y el palacio se siente pequeño con su presencia. Bajo las escaleras al escuchar el escándalo de mi tia y mis primos.
Mi vestimenta es un conjunto de dos piezas de color rojo y llevo una camiseta manga larga blanco, mis zapatos no son tan incomodos. Mi cabello lo peino ana y tengo una trenza a cada lado y atrás está en mis ondas naturales. Hoy llevo el collar que me regaló en mi cumpleaños hace años, es la joya más preciada que tengo hasta ahora.
– Princesa revoltosa– dice Henry, mi primo mayor. Tiene mi misma edad y al costado su hermano dos años menor se ríe. Ellos podrian pasar como gemelos fácilmente, son casi de la misma altura, el cabello y el tono de piel casi exacto, exceptuando los ojos. Henry tiene unos ojos verdes increibles en cambio greyson tiene de un avellana verdoso.
Mis primos no tienen papá, el tío Carlos falleció cuando ellos eran pequeños y yo ni siquiera recuerdo su rostro. Según lo que dice la abuela es que Henry es la viva imagen del tío Carlos, el era vizconde por lo que mi primo ahora lo es.
– No príncipe– le digo, él se ríe y lo abrazo.
Henry es con lo que llevo mucho mejor, también quiero a su hermano Greyson pero él es más callado y vive en su mundo. Henry es el molestoso y Greyson el tranquilo, estoy segura que mi padre desearía tener un hijo como Greyson.
– Krystal no le digas así a tu primo– dice mi padre sentado desde el sofá con una taza de chocolate.
– Tranquilo tío, así nos llevamos– dice Henry, él me guiña un ojo. Él se sienta en el sofá y yo me siento a su lado.
Él pone su cabeza en mis piernas y despeino su cabello rubio, sus ojos verdes me miran desde abajo. Greyson se sienta al otro lado y Henry sube sus pies sobre su regazo, él lo empuja y solo se limita a reírse. Amo a Henry, él es tan despreocupado, me gustaría ser como él.
– ¿Por qué me miras así?– le pregunto, mi tía Sofía se sienta al lado de la abuela Elizabeth, solo estamos esperando que baje mamá para ir a dar el discurso del inicio de las fiestas.
– ¿Hablaras hoy día?– él dice algo fuerte, se supone que el año pasado hablaría y daría el inicio de las fiestas. Pero minutos antes de eso, tuve una discusión con papá y no me dejó hablar.
Se que mi padre está escuchando, ya que la abuela y la tia Sofia dejaron de hablar, hasta Greyson deja de ver una revista para prestarnos atención.
– No soy acta todavía para hablar– digo con una sonrisa triste, tengo casi trece años, se que la mayoría en mi familia comenzaron a hablar cuando tenía once años, pero yo hasta ahora no me he dirigido a la prensa ni a mi pueblo.
– Yo se que tu eres muy capaz de hacerlo– dice Henry.
– Yo también lo pienso– dice mi madre desde la entrada del salón. ella me mira con una sonrisa, ella mira a mi padre y él solo se limita a ver su discurso.
– Creo que ya estamos todos, debemos irnos– dice la tía Sofía, ella se levanta y los demás lo seguimos. Cuando voy a salir del salón junto con la abuela, mi padre me llama. Volteo a verlo y mamá asiente, ellos salen juntos con la abuela y solo me quedo con mi padre.
– ¿Estás segura que podrás hacerlo?– pregunta, se levanta de su asiento y se acerca a mi lado.
– Yo estoy segura de que podré. Pero el que parece que no lo esta, eres tú– le digo algo sería, él solo se limita a mirarme.
– Solo no lo arruines– dice antes de salir del salón.
Me quedó plantada en el piso, no puedo creer que al fin hablare. Escucho un carraspeo, volteo a ver a mi padre él me mira y no dice nada.
– ¿No vendrás?– pregunta, me acerco rápidamente a su lado y entramos juntos al balcón.
Me coloco al lado de mi madre y ella me sonríe, le regreso la sonrisa. Veo a toda la multitud, gritar de felicidad. Mi padre comienza hablar sobre las fiestas, cuando él termina todos aplauden.
– Ahora una persona especial para mi dará una cuantas palabras– él habla y voltea a verme, me acercó al estrado y escuchó los gritos de la personas.
– Hoy día damos inicio a un día muy especial para todos, estoy honrada de estar presente ante todos ustedes. Y hoy les deseo una feliz navidad y unas fiestas prósperas al pueblo de lenchister. ¡Enciendan el árbol!– todos gritan de emoción y veo como prenden el árbol, me acerco a mis padres. Mi padre me da un beso en la mejilla, y mi madre en la frente.
– Excelente cariño– dice mamá con una sonrisa.
Me siento realmente feliz, y mi sonrisa de oreja a oreja lo puede comprobar. Al fin hable frente a mi pueblo, y me siento completa. por primera vez siento que lo hice realmente bien, se que aveces soy un poco desobediente y siempre le llevo la contraria a mis padres. Pero ahora no me siento como la princesa rebelde ni revoltosa, me siento como alguien digno de llevar la corona.
Cole
No sé qué pasa con esta chica, cada vez que la veo ella escapa de mí, como si yo tuviera una enfermedad de muerte y temiera contagiarse. Nunca nadie me había tratado de este modo, es raro. Normalmente las chicas al verme ya se quieren quitar la ropa y sueñan con hacerlo conmigo, ella cada vez que me ve lo hace con odio y desprecio.
Cuando la vi pidiendo su comida, me atrajo ese cabello particular entre rubio y rojo. Igual a mi sueño una noche anterior, solo quise tomarlo entre mis dedos y sentir lo suave que se veía.
Después cuando vi su delicado rostro, me la imagine tumbada sobre mí, gimiendo mi nombre y prácticamente tuve que tomar toda mi fuerza de voluntad para no hacerlo.
Que creían que iba a decir algo romántico, no soy un caballero con escudo y espada. Y ahora menos quiero ser una caballero, y menos cuando ni me dirigió la palabra. Ella decidió despreciarme desde el primer momento y lo único que podía pensar era en callar esa lengua viperina.
Al parecer es la mejor amiga de la chica que trae los huevos a Matt. Hasta ahora no se su nombre, al parecer nadie lo sabe. Es nueva en la universidad, algunos dicen que estudia derecho y otros negocios internacionales. Otros hablan de cómo entró fuera de ciclo, algunos dicen que es hija de un político o con un rango similar.
No se si Matt logro escuchar su nombre y hablando del idiota herido me pasa una cerveza, pero niego, ya que vengo en carro y no quiero causar accidentes. En ese sentido siempre he sido precavido, con algo así no se juega.
– Esa chica pronto caerá– lo miró con el ceño fruncido, espero que hable de su chica y no de la mía. Porque si ya una vez la vi, va a ser mía y punto.
– ¿Quién?– siento mi ceño fruncirse.
– Allyson obvio, aunque su amiga no está nada mal...
– Ni se te ocurra – mi voz sale fría aunque no quisiera.
– ¿Que, porque tigre?, ya pusiste tus ojos en ella.
– Puede ser– me encojo de hombros y él lanza una carcajada. Unas chicas pasan por nuestro lado, no llevan casi nada encima solo lo que parece como un sujetador y shorts.
Nos sonríen, Matt les regresa el gesto y les guiña un ojo, ella se ríe pero se callan rápidamente al ver a dos chicos comienzan a acercarse a ellas.
– ¿Vamos? – pregunta Matt sosteniendo una caja de cigarrillos.
Asiento y nos vamos fuera de la casa. El me comienza a hablar del entrenamiento que debemos tomar, escuchamos unas voces de una chica, su voz suena autoritaria.
– Te he dicho que nos dejes en paz, así que vete, por favor.
Nos comenzamos a acercar y Matt se quedó callado al ver la situación. La chica que no me dice su nombre y Ally, junto a unos chicos que están muy cerca de mi chica.
– Si la podemos pasar excelente, nena– habla uno de ellos.
– Ella te dijo que se vayan así que largo– dice Ally se pone al lado de mi chica.
– Pero si nos podemos divertir, anda hermosa– el otro chico se acerca a Ally y siento el cuerpo de Matt tensarse.
Nos comenzamos a acercar, pero los chicos ni las chicas nos ven.
– No quiero nada así que retírate– la voz de mi chica sale un poco nerviosa y temblorosa.
– Sí, claro nena– él chico le agarra de brazo y Ally lo intenta agarrar pero el otro la sujeta.
– ¡Suéltame!– mi chica se intentó liberar de su agarre, no me gusta sus dedos alrededor de sus muñecas.
– ¡Ella te dijo que la sueltes!– cuando llegamos me pongo detrás de él, lo rebasó en altura, él se voltea y suelta su agarre.
– Que no te enseñaron a ser educado con una mujer ¿O quieres que te lo muestre?– Matt tiene su mandíbula apretada los chicos nos miran.
– Lo siento no sabíamos que eran sus chicas, ya nos vamos– dicen los malditos cobardes.
Ellos se van y nos quedamos mirando como caminan rápido, cobardes. Claro, se ponen machitos con una mujer pero con un hombre solo huyen.
– ¿Están bien? – pregunto mirando a mi chica. Ella no dice nada, la que habla es su amiga.
– Si, gracias– agradece Ally, mientras que mi chica habla interrumpiendo a su amiga.
– No tenían por qué salvarnos, teníamos la situación bajo control– lo dice algo tosca, mi ceño se frunce.
– Sí, claro– mi sarcasmo hace que su ceño se frunza.
– Teníamos todo en orden, esta bien.
– Tanto te cuesta decir un gracias– le digo con voz algo fuerte.
– Yo no...
– Krystal, ellos nos salvaron de esos tipos, al menos agradece– dice Ally le agarra del brazo, ella la mira.
Hasta que al fin se su nombre, Krystal, igual que un cristal tan delicado igual que su nombre.
Ella suspira resignada, se gira hacia mí.
– Gracias... – mi sonrisa de lado, la hace rodar los ojos– A los dos, gracias a los dos.
Con esta chica me voy a divertir mucho. Me gustan los retos y ella parece uno de ellos. Me acerco a ella, su cuerpo se tensa, agarra su celular y comienza a teclear rápidamente.
– Creo que en prueba de agradecimiento, deberías salir conmigo– miro sus hermosos ojos azules. Ella mira mis labios y yo los relamo sin intención.
He visto muchos ojos bonitos, pero los de ella parecen brillar mucho, al acercarme más veo que tiene un poco de verde y no pasan desapercibidos unas cuantas pecas en sus pómulos.
Ella retrocede, su ceño fruncido se marca en su inmaculado rostro. Si sigue arrugando su frente le harán arrugas, tengo la necesidad de pasar mis dedos al centro de sus cejas y borrar ese ceño fruncido.
– En tus sueños vaquero– lo dice y se aleja un poco más.
– En mis sueños haríamos otras cosas– le digo con una sonrisa ladeada.
Al terminar mi frase una camioneta negra con lunas polarizadas se estaciona, al frente de la casa. Un hombre alto, de la misma medida que yo, se baja de ella y se acerca a Krystal y Allyson, Krystal se pone pálida.
– Sabía que no tenía por qué dejarte sola, otro día no te hago caso– lo dice muy molesto.
– Sam...
– Nos vamos ahora mismo el re... tú padre quiere hablar contigo – el chico la tomó del brazo aprieto los nudillos, no me gusta que nadie la toque, no entiendo por qué ¿será su novio?
– ¡Mi Padre!– su expresión se torna de miedo.
– Creo que deberíamos de irnos– Ally se acerca a Krystal y ella asiente, se voltea hacia nosotros– Gracias por ayudarnos chicos, le debemos una.
Krystal me mira y mira a Matt y vuelve su mirada al ahora conocido Sam. Ella asiente, él la suelta y se acerca a la camioneta a abrirle la puerta.
Ella se acerca a la camioneta pero le agarró del brazo antes de que suba, y me mira a los ojos, ella es demasiado baja por lo que tengo que bajar mi mirada.
– No me cansaré, hasta que digas que sí a la salida– la suelto y ella se ríe, se acerca a mi oído. Mi polla saltó al contacto de mi oreja con su boca. Su fresco aliento a menta, me hizo estremecer.
– Sigue esperando– murmura, se separa y se va a la camioneta junto con su amiga y él chico.
Apenas se van Matt se acerca a mí, se lo que dirá pero realmente no me importa. Él único pensamiento que llega a mi, es que ella será mía, no me importa si es de el.
– Esa chica es un poco rara– dice Matt.
– Ya sabes que me gusta lo raro– le respondo con una sonrisa socarrona.
– Como sea, ten cuidado si... volvamos a la fiesta.
Esta chica me va a volver loco, se que apenas la acabo de conocer, pero parece como si la conociera de antes. Ahora tengo una semi erección, así que tendré que quedarme aquí por un rato.
[...]
Cuando llego a mi casa, muy temprano a mi parecer, Matt se quejó por regresarnos temprano pero le dije que él podría quedarse pero no quiso. Me pongo a revisar el nombre de Krystal, en la maya de alumnos. Pero ni siquiera puedo averiguar cual es, hay muchas krystal en la universidad.
No sé cuántas horas busco a todas, y realmente parezco un loco obsesionado por no encontrar nada de esta chica. Tocan la puerta y veo que es Connor con una taza de té en sus manos.
– Creo que es la primera vez que veo que no vienes con una chica– dice él.
– ¿Eso es té?– pregunto, él asiente y se acerca a dejar la taza.
– ¿No tomaste?– pregunta algo extrañado, doy un sorbo del te n***o y niego con la cabeza a su pregunta.
– Conduje, aparte no tenia ganas de tomar– le digo, busco la última krystal, pero me doy cuenta que es la única que no tiene r************* .
– ¿Qué haces?– pregunta asomándose a la pantalla.
– Buscando a una persona, pero parece que la vida se la trago.
– ¿Es la chica de la foto?– lo miro con un ceja arqueada, él saca su celular, parece buscar algo y me lo entrega.
Lo primero que veo es el cabello de Krystal y su ceño fruncido. No sale mi rostro, pero eso es algo bueno ya que me veria como idiota babeando por ella. Sonrió al verla, Connor hace un sonido raro, alzó la vista y lo veo con una sonrisa socarrona.
– ¿Qué?– le preguntó.
– Nunca te habías obsesionado por buscar a una chica– dice el quitándome su celular.
– Solo es curiosidad– digo, él me mira y decide pararse de la cama y salir.
– Según lo que escuche de Matt, es que fuiste un héroe sin capa– dice antes de salir, lo llamó y él se queda en la puerta.
– Me mandarias esa foto– le digo y él tiene una estupida sonrisa, quisiera borrarle esa sonrisa, pero en serio quiero volver a ver el rostro de Krystal.
– Claro, solo no te masturbes con ella– él sale rápidamente y yo le lanzo una almohada, solo llega a chocar con la puerta. Minutos después me lleva la foto de Krystal.
– Porque eres un misterio Krystal– es lo único que le digo a la fotografía.