Capítulo 5: Conociendo al jugador.

3021 Words
Capítulo 5: Conociendo al jugador. 13 de julio del 2010 Hoy el reino se viste de n***o, no hay eventos y los compromisos se cancelan. Me miro en el espejo, mi cabello cobrizo está trenzado y la parte de atrás está suelto. El vestido que llevo es n***o y me lleva hasta las rodillas, los zapatos son incomodos como siempre, pero puedo tolerarlo. Alguien toca la puerta y veo que es Ana. Ella lleva una bandeja y sobre ella se encuentra un broche con la insignia del reino. – Me pidieron que le trajera esto– ella se acerca y me mira como pidiendo permiso para ponerlo. No se porque lo hace ya que ella es una buena confidente y amiga, pero no pregunto y solo asiento con mi cabeza. – Puedes ponerlo– le digo, ella asiente y me pone el broche. – ¿Cómo te sientes?– me pregunta en un susurro, me acerco a la cama y me pongo el abrigo igual de n***o. – Lo poco que la conocía era una excelente tía. Me duele su muerte, pero a la que debe doler es a mi abuela– le digo. El día de hoy la tía Virginia falleció, ella era más joven que la abuela pero el cáncer la terminó llevando. La abuela viajó hace unos meses a ver y escucho que le dijo a mi padre que ella seguía delicada. Papá no quiso que fuéramos a visitarla, ya que decía que teníamos muchos eventos de los cuales no podríamos postergarlos. La tía Virginia solo tuvo una hija de la edad de papá, ella y mi padre no se llevan para nada pero a mi me cae super bien. Es muy directa al igual que lo era la tía Virginia, a veces cuando papá se molesta conmigo el dice que me parezco a ellas. Salgo de la habitación ya que mis padres se encuentran abajo en el recibidor, al llegar mis padres se encuentran conversando. Veo a la abuela a una esquina y me acerco a ella. – Abuela– me dirijo a mi abuela, ella me sonríe algo triste. – Cariño– le doy un abrazo. – Si ya estamos todos podemos irnos– dice mi padre, mi madre a su lado asiente a lo que él dice– Krystal iras con nosotros. – Yo quiero ir con la abuela– le digo rápidamente, el voltea a verme y frunce el ceño. – Krystal tu padre dio una orden– dice mi madre muy tranquila. – Pero yo quiero ir con la abuela– prácticamente hago un puchero. – ¿Ni hoy día te puedes comportar?– mi padre me mira muy serio, los guardaespaldas ignoran el incómodo momento. – No veo, porque no pueda ir conmigo– dice la abuela. – Madre– dice mi padre con un tono de advertencia. – Listo, vamos cariño iremos juntas– dice la abuela, la tomó de la mano y pasamos por el lado de mi padre. – Por esas razones, es que ella se porta de la forma en la que lo hace– escucho que dice mi padre, la abuela sigue caminando. Volteo brevemente para ver a mi padre y su semblante es sombrío. Al salir del castillo hay muchos paparazzi en la entrada, la abuela saluda educadamente y yo la imito, ellos comienzan a gritar mi nombre. Ellos comienzan a hacerme preguntas, pero yo tengo prohibido hablar con la prensa y lo aceptó, muy aparte porque no sé cómo dirigirme a ellos. Subimos rápidamente a la limosina, poco a poco dejamos atrás el carro de mis padres. Iremos a la ciudad en donde velaron el cuerpo de la tía Virginia, la abuela vivió ahí por mucho tiempo y ella quería que la velaran en el lugar donde creció. – ¿Abuela?– digo en un susurro algo bajo. – Dime cariño– ella voltea a verme, su ve algo triste conforme nos acercamos a donde velaron los restos de la tía Virginia. – ¿Tú morirás?– le pregunto, eso ha estado rondando mi mente desde la muerte de mi tía. Ella solo me mira sin mediar palabra, no se que haría si la abuela llega a morir. Yo no nací cuando falleció el abuelo y el tío Felipe hermano de papá, sé que él murió muy joven. Pero esta es la primera vez a la que asisto a un funeral y recién caigo en cuenta que la vida no es eterna y en el momento menos inesperado podemos perder un ser querido. – Algún día moriré– responde la abuela. – Yo no quiero que mueras– creo que voy a comenzar a llorar. – Pero no será ahora cariño, será cuando tu ya no me necesites. – Pero yo siempre te necesitare– una lagrima cae de mi mejilla, ella la limpia con su dedo. – Entonces intentaré nunca irme– lo dice con una sonrisa en el rostro. – ¿Lo prometes?– acerco mi nariz a la suya, desde que tengo razón hacemos eso para prometernos algo. – Lo prometo– ella termina de acercar su nariz y la arruga lo que me hace reír. . Krystal Nunca pensé que vivir con una persona fuera tan fácil. Normalmente en las películas lo hacen ver tan fácil, como si fuera perfecto y mágico a la vez. Ally ya está viviendo conmigo, mandé a Sam a que la investigara y al parecer es una chica que tiene dinero. No tanto como yo, pero si es una niña de la cual puede tener la vida perfecta sin necesidad de estudiar ni trabajar. Muy aparte es muy inteligente, estudió en uno de los mejores colegios y fue la primera de su clase. Entró a Harvard con una beca y sus antecedentes están limpios, nunca se metió en ningún problema, excepto que una vez se le vio fumando pero según el reporte se lo quitó a otra chica que estaba fumando. Lo que me pregunto es porque vivía en una casa a punto de caerse, lo sé porque cuando fuimos a ayudarla con la mudanza no me gustó para nada ese lugar. Ella compartía la casa con una chica que parecía que consumía sustancias raras, y bueno ni que decir de su novio que parecía un dealer. Tenía miedo que en cualquier momento me sacaran un cuchillo, lo bueno es que Sam tenía su cara de pocos amigos y ellos no pensaron en acercarse a mi. Le pregunté porque vivía ahí y su rostro cambió radicalmente a uno serio y lo único que me dijo fue que no se llevaba con su papá y nada más. No quise preguntar más porque se cuando una persona no quiere hablar. Me levanto de mi cama y miro mi habitación, me sigue pareciendo insípido, y eso que compre unos adornos de colores, tal vez debería comprar edredones de un color llamativo. Salgo de mi recámara y me encuentro a Ally en casi ropa interior, solo que con una playera grande. Ya ni pregunto, ya me estoy acostumbrando a ella. La primera vez que la vi en calzones me sorprendí ya que no pensé que tendríamos tanta confianza. Pero después de una charla larga nos dimos cuenta que tenemos casi los mismos gustos, a ella le encanta estar cómoda y a mi igual, así que acordamos en estar en ropa interior. Siempre había querido hacerlo pero en el castillo me mataría mi padre si bajo a tomar desayuno solo usando una bragas. – Buenos días– mi voz en las mañanas es horrible, parece que tengo piedras atoradas en la garganta, es tan ronca que parece de un puberto en vez de mi voz. – ¡Buenos días!– dice Ally, no voltea está concentrada cocinando. Me siento en la encimera a ver a ver mi celular. Tengo que informarme como van las cosas en el palacio. Lo bueno es que hay un blogs juveniles hablando del tema del reino, tanto si es aburrido como si no ella lo hace ver interesante, se que es una mujer la dueña del blog por la forma en la que habla, así puedo enterarme lo que pasa ahí. – Oye, hoy día tengo que salir no sé a qué hora regrese– el tono de voz de Ally cambia. Lo que me hace subir la mirada, su cuerpo está tenso. – ¿Todo bien?– pregunto algo alerta, ella comienza a susurrar algunas cosas pero no logro entender creo que habla otro idioma. –Si...– se queda callada, ella carraspea y vuelve hablar– Si, todo está bien. Asiento, aunque ella no me puede ver, decido no indagar porque ella también me da mi espacio. Todavía no estamos en el punto de nuestra amistad en donde ella me cuenta sus cosas y yo tampoco. Me enfoco en mi celular y no hay nada nuevo aparte de los encabezados. "¿Dónde está la princesa?" "¿La Princesa renuncia al título de la corona?" "El rey oculta a la princesa" "Princesa en África" Lo último hace que frunce el ceño y haga una mueca rara en mi cara. Como me voy a ir a África, en primer lugar no me iría ahí ni aunque mi príncipe estuviera ahí y más cuando le tengo miedo a los leones. Ally me sirve el desayuno y comemos en silencio ya que ella está practicando unos diálogos. Como lo más rápido que puedo ya que, hoy día comienzan mis clases. Terminó de comer y lo dejó en el lavado. Me voy a mi habitación a cambiarme. Me pongo unos jeans entallados, unas zapatillas blancas y una camiseta blanca, esta camiseta es de Addison, y no sé cómo rayos llegó a mi maleta. Agarro un abrigo d color beige, hoy hace algo de frío y no quiero enfermarme. Dejo mi cabello suelto, hoy amaneció algo decente porque no quiero arruinarlo y agarro la mochila con cuadernos que puse la noche anterior. Salgo de la habitación y me encuentro con Sam parado en la puerta como uno de los guardias del castillo. Claro que su vestimenta es muy formal, lleva un traje y su cabello está peinado hacia atrás. – ¿Qué haces ahí?– frunzo el entrecejo – La voy a llevar a la universidad su majes... – ¡Shhhh! Ally te puede escuchar– prácticamente le pongo mi mano en su boca para callarlo. – La señorita Allyson, ya se fue – el baja mi mano y asiento con la cabeza mucho más tranquila. – Sam– le señalo con un dedo– Tú solo me vas a llevar y después te vas, es una orden. – Está bien su majestad– él acepta a regañadientes. – Otra cosa aquí no me puedes volver a llamar majestad, señora o princesa– el va a reclamar– Aquí me llamarás por mi nombre de pila, se supone que somos primos así que si me desobedeces te regresas a Lenchister. – Pero si su padre se entera, me despedirá– él está serio pero noto algo de miedo en su voz. – No lo hará, promételo– arqueo una ceja y él asiente resignado. Salgo del departamento con Sam detrás de mí, veo la camioneta polarizada con una ceja arqueada, el solo se limita a encoger los hombros que les costaba comprar un carro normal. Suspiro resignada y subo en la parte de atrás. [...] Hay maneras de morir peores que estas, dios porque me pagas con esto. Fue porque obligué a Bonnie a comer un gusano, dice ella lo hizo por voluntad propia, lo prometo. Mi cabeza ya me duele de tanto estudio, veo el horario en mis manos y prácticamente quiero romperlo, no puedo creer que mi padre me haya puesto en la mayoría de clases sobre el derecho constitucional, ni que estudiara derecho. El sabe que es una forma de cansarme aburrirme y rendirme. Él piensa que lo llamare rogando que me regrese a casa, mi padre no es tonto el sabe como manipular a las personas y sabe buscar su punto débil. Él sabe muy bien mi punto débil, sabe que uno es mis amigas y el otro es los estudios. El piensa que extrañare a Bonnie y Addison y querrá regresar, claro que lo hago pero también sabe que soy muy terca y testaruda y yo nunca me doy por vencida en algo cuando me lo propongo. Él lo sabe tan bien, ya que el en ese aspecto es igual a mi. Me acerco a comer algo, estoy famélica. Juro que si no como algo ahora atacaré a alguien. Agarró una fuente y me acerco al mostrador pero no sé qué coger. Creo que estoy parada mucho tiempo por lo que una chica está dando resoplidos muy fuertes atrás mío. Pero enserio no se que escoger todo se ve realmente bueno. – Te recomiendo la hamburguesa con doble queso– una voz fuerte y varonil suena a mi espalda. Su voz me hace estremecer, es la voz más sexi que he escuchado en mi vida. Me volteo y lo que llama mi atención son unos enigmáticos ojos azules, enfocó bien mi mirada y veo a un chico, no que chico, es un hombre. Alzó mi cabeza mucho más, ya que yo parezco una rata a su costado y no es que sea baja solo que él es demasiado grande. Sus hombros son más anchos que el océano pacifico y sus brazos más grandes que la roca, como si eso fuera posible. Te hablo de un chico de metro noventa, hombros anchos y caderas estrechas, pero miro su cara y esto va a sonar raro pero tiene cara de bebé. Sus facciones son angelicales pero algo me dice que de angelical no tiene nada, su mandíbula es muy marcada y vaya su nariz no es respingada es recta y muy masculina. Sus ojos están rodeados de las pestañas más grandes que allá visto, de un color claro y sus labios son de un rosado muy bonito, sus labios son delgados pero carnosos. Tiene unos lunares en el rostro y cuello. Su cabello es rubio como el de la Barbie, y lacio se ve mejor que el mío, está un poco despeinado o tal vez él es consciente y le gusta llevarlo así. Qué tipo de gen se usó para hacer este espécimen. Porque no vine antes a Boston, ya se mi padre. Nos quedamos mirando, habrá hecho una inspección igual de la que yo le hice a él. No creo, yo soy la única rara aquí. Espera me hizo una sugerencia tal vez debería de responder, sí eso debería de hacer. Y por qué no lo haces La voz de mi interior me hace salir de mi nube de idiotez. – No me gusta el queso, pero gracias por la sugerencia– creo que soné algo tosca, no era mi intención pero no quiero que nadie me reconozca. Volteo a seguir con mi pedido, pido una coca-cola y un sándwich de jamón y pollo, la señora amablemente me lo pone en mi fuente. Agarro mi comida y me doy la vuelta y el chico sigue ahí. – Te importaría darme un permiso– le pido amablemente. El chico frunce el ceño. – ¿Eres nueva verdad? –Asiento algo confundida por su pregunta – Con razón no me conoces y yo nunca te he visto. Yo levanto una ceja como diciendo y ya me dejas pasar. y este quien se cree, ya lo guapo que se me hacía se fue al desagüe cuando hablo mas. Addison tenía razón, no confíes en un niño bonito porque todos son idiotas. – Como sea me das permiso para salir– como veo que él no se mueve lo rodeo y sigo caminando. – Bueno me presento lindura, yo soy Cole Miller uno de los mejores jugadores de fútbol americano de esta universidad. Claro que también estudió derecho. Él me comienza a seguir pero como yo no me detengo me sobrepasa y se pone al frente mio. Me da una sonrisa que hace que un hoyuelo salga en su mejilla izquierda. Este chico cree que con su sonrisa ya me tiene a sus pies. Aunque debo de admitir que tiene una linda sonrisa. Conozco a chicos así en Lenchister hacían lo mismo, solo me acosté con uno así una vez, fue lo peor de lo peor, creo que sigo traumada. Intentó eliminar esos recuerdos. – Bueno Cole jugador de fútbol americano, un gusto pero no estoy interesada– recién me doy cuenta que tiene el logo de la universidad es su chaqueta y que las chicas a mi alrededor quieren matarme y comerse a Cole apenas me valla. Tranquilas chicas que ya me voy. Mejor me voy antes que sea más vista y me reconozcan, aunque no creo que me conozcan, pero mejor prevenir. Su cara de Cole se desfiguró, su mirada cambió de coqueto a ingenuo. Lo rodeé nuevamente y salí rápidamente lejos de él y me fui a las mesas más apartadas donde no había muchas personas. Al sentarme, comencé a comer, aunque sentí una mirada penetrante espero que no sea Sam de nuevo. Comencé a buscar a Sam pero lo único que vi al girarme vi a Cole mirarme, se encontraba recostado en una pared y muchos chicos a su lado rodeando, todos con la misma sudadera. Eso no era sorprendente si no la cantidad de chicas que lo miraba. Con razón está acostumbrado a que todas le hablen si prácticamente las chicas lo están violando con la mirada. Él se da cuenta que lo estoy mirando y me guiña uno de sus fantásticos ojos, fruncí el ceño en su dirección y me volteé a seguir comiendo. No me importa meterme con ese tipo de chicos, es como si llevara en un frente con letras escarlatas peligro. Yo no vine a aquí a hacer noviecito, yo vine a estudiar y a enseñarle a mi padre, que estoy mejor sin él y sus absurdas reglas. Y se que lo haré, le haré tragar todas sus palabras.
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