Capítulo 4
Declaración
Narra Nahía
Después de tener una conversación con papá no quedé totalmente convencida de lo que me dijo, sé que me oculta algo y es mucho más grave de lo que pienso.
No es solamente ir a casas de apuestas ni mucho menos ir a los bares, para mí debe tener una deuda con alguien y por eso lo están buscando, lo que más despertó mi curiosidad fue la entrega de ese misterioso sobre.
Se que se puso muy nervioso cuando se lo entregue, hasta el punto de no querer destaparlo frente de mi y ver si contenido.
Se que lo que pienso hacer no es para nada bueno, va en contra de mis principios y valores pero él no me deja otra opción, me va a tocar escudriñar entre sus cosas y saber el contenido de dicho sobre.
Me acuesto a dormir y me quedo viendo una foto de mamá junto a nosotros, esa foto fue tomada cuando yo tenía 2 años, en ese momento nos veíamos tan felices y pensar en cómo nos puede cambiar la vida en un abrir y cerrar de ojos.
Lágrimas empiezan a correr por mis mejillas sin tener control de ellas, me duele lo más profundo de mi corazón, llore tanto que no sé en qué momento me quedé dormida.
Al día siguiente me despierto y no se qué hora puede ser, al ver el reloj son las 9:00 de la mañana, creo que dormí demasiado tiempo. Voy al baño a cepillarme los dientes y lavar mi cara, por un instante quedo viendo mi reflejo en el espejo y tengo los ojos hinchados y se debe a todo lo que pase llorando.
No lo puedo evitar, siempre tengo presente el recuerdo de mamá, aunque sé que dónde se encuentra está mucho mejor que aquí.
Voy a la cocina a preparar algo para desayunar, y como había de esperar no está en casa siempre se va muy temprano y rara vez llega a casa en un horario que lo pueda ver.
Preparo unos huevos revueltos con tocineta, pan tostado y una taza de chocolate caliente. Hoy no tengo clases así que aprovecharé el tiempo para adelantar lo más que pueda las asignaciones de la universidad.
He pensado en buscar un trabajo de medio tiempo, lo malo es que no es buena la paga pero tengo que hacerlo para no depender de mi padre.
Termino mi desayuno y voy por mi laptop a la habitación para bajar hasta la sala de nuevo, escucho que tocan el timbre y siento mi corazón latir con mucha fuerza.
Al principio me asusto y tengo mucho miedo, pero escucho que me llaman y es una voz familiar, me asomo por el ojo mágico de la puerta y es Owen > Abro la puerta y me recibe con una hermosa sonrisa, eso no se le puede negar tiene una sonrisa que enamora.
—¡Buenos días preciosa! ¿Cómo estás?
—¡Buenos días Owen!¿Y eso que viniste a mi casa, pasó algo?—lo invito a pasar para no ser descortés.
—Nada malo nena,puedes estar tranquila vine para ponernos al día con las investigaciones de la universidad, recuerda que hay que empezar con el proyecto desde ahora—camina hasta la barra de la cocina y se sienta.
—Bueno para la próxima avisa, puede que tenga planes y me los puedes arruinar.
Nos sentamos en el comedor y estamos muy a gusto trabajando y contando las tonterías que nos han pasado todos estos días, de repente se queda pensativo e intenta decirme algo pero se queda en silencio.
—Owen, ¿Quieres decir algo?
—No era nada tranquila.
—Pues inventa otra excusa, eso de que no era nada no me convence, así que desembucha— Suelto una carcajada y le guiño un ojo.
—Nahia no sé cómo decirte esto pero es…
Suena el teléfono de casa y me levanto para atender, es alguien que llamó a preguntar por papá y como él no estaba pregunté si querían dejar algún mensaje, pero me dijeron que intentaría llamarlo más tarde y me dió las gracias.
Regreso al comedor para seguir con el proyecto y retomar la conversación con Owen.
—¿A ver, en qué habíamos quedado?
—Mejor vamos a dejarlo así, sigamos con lo que estábamos haciendo.
Me molesta cuando no terminan de decir las cosas y me dejen a medias, pero esa me la desquito más adelante.
Seguimos en silencio durante la mayor parte de la mañana, solo cruzamos palabras cuando queremos quedar de acuerdo o modificar alguna información con algún punto del proyecto.
Ya son aproximadamente las 12:00 del medio día y las tropas me rugen>Me levanto para buscar que hacer para comer pero soy interrumpida en la búsqueda cuando suena el timbre.
Owen me hace una mirada un poco pícara y un ademán con la mano para que vaya abrir la puerta,si es lo que estoy pensando me lo voy a comer a besos.
Al abrir me llevo la gran sorpresa de que es un domiciliario, yo me encargo de agarrar las bolsas y Owen está detrás de mí esperando a que le dé permiso para cancelar.
Estoy sacando la comida de las bolsas y no sé si así adivinó o preguntó, pero me encanta la comida china.
Saco los platos para empezar a servir y el viene caminando hacia donde estoy y mi reacción fue abrazarlo y darle muchos besos en la mejilla.
No sé cómo de un momento a otro nuestros labios se unieron, sentía que todo mi cuerpo se erizaba al contacto con su piel, algo en mi cabeza me pidió que para y me aleje de él.
Sentí vergüenza y le pedí disculpas, fue algo totalmente involuntario y simplemente se dió.
El me dice que no me preocupe, que este tranquila que tampoco es para tanto, terminamos de servir y saco de la nevera un refresco que había comprado hace algunos días y no había tenido la oportunidad de tomar.
Disfrutamos de nuestro rico almuerzo chino, en ese momento me transporte a un recuerdo del pasado cuando en esta misma mesa estábamos mis padres y yo cenando este tipo de comida.
Por un rato me quedé en silencio y sentí que mis ojos se cristalizaron, Owen al darse cuenta se acercó a mí.
—¿Qué pasa hermosa?
—Nada solo recordé un evento de mi vida que me dió tristeza— le sigo entre sollozos.
El me abraza y me aprieta entre sus brazos, y en este momento me siento segura entre ellos, siento paz y tranquilidad.
Terminamos de comer y recogemos los platos para dejar todo limpio, me propone salir a caminar por los alrededores de la urbanización y como no tengo nada más que hacer le aceptó la invitación.
Subo a mi habitación y me cambio de ropa, me pongo algo deportivo y fresco en estos días ha hecho un poco de calor, agarro las llaves y salimos a dar nuestra caminata.
Bajamos unas 3 cuadras y cerca hay un pequeño parque, mis padres me harían de pequeña a este lugar cuando podían, la mayoría de las veces venía con mamá ya que papá trabajaba y venía tarde.
Nos sentamos en unas banquetas que están en el parque y los niños corren de un lado a otro, que simple es la vida cuando se está pequeño y cuando se crece puede llegar a ser un desastre.
Owen compra unas barquillas de chocolate con mantecado, disfrutamos un rato agradable y ya es hora de regresar a casa.
Estoy distraída cuando él me toma de la mano y me mira directo a los ojos
—Nahia, lo que quería decir es que me gustas mucho y no puedo dejar de pensar en tí, no sé si me estoy apresurando con mis sentimientos pero siento que te quiero muy lindo.
Me quedo sin palabras y pues yo sospechaba que podía ser algo así, mi corazón late de alegría pero no sé la pondré fácil.
—Owen tal vez pueda que sea un poco precipitado,pero vamos a conocernos más y veremos si se da algo entre nosotros—lo miro a los ojos y él asiente con un movimiento de cabeza.
Vamos de regreso a casa para que busque sus cosas y pueda irse a casa, nos despedimos con un beso en la mejilla y queda en pasarme buscando mañana para ir juntos a la universidad.
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Mis queridas lectoras por acá les dejo este capítulo u espero que disfruten de esta historia
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