Tiene razón, no debo entrometerme en sus asuntos, disculpe usted jefe, y pensandolo bien como le parece que le tengo la candidata perfecta para usted, está bien hermosa la chica, tiene todas las características que usted menciona.
—Perfecto, ya he hablado con otros trabajadores de los diferentes clubes en la ciudad, y mañana en la noche van a llevar a las otras chicas.
—Esta bien jefe, por mí no hay problema, mañana mismo la llevaré a su mansión.
—Así me gusta, ágil para todo, ahora una buena noticia para ti David.
—¿Dígame jefe?
—Si llegará a escoger a la chica que tú vas a llevar, te pagaré un millón de dólares, y subirás de nivel, serás mi mano derecha.
—Le prometo que la muñequita que llevare será su futura esposa, de eso no tenga duda, y me va a complacer ser su hombre de confianza.
—Eso espero, ahora debo irme, no dispongo de mucho tiempo.
—Hasta pronto jefe, gracias por las buenas noticias.
Él sale de la oficina, solo puedo imaginar todo ese dinero en mis manos, que bueno que Megan tiene a Brittany cómo hermana, ella me va a volver millonario, abriré otros dos clubes con el dinero, tendre mucho mas de lo que he imaginado.
Conseguiré todo lo que siempre he querido.
Gracias a Megan jajajaja, la felicidad que me embarga esta situación no tiene precio.
Ese día más tarde.
Brittany.
—¿Estás complacida mi reinita?
—Obvio si, solo tú sabes cómo complacerme.
—Así es mi reinita, ahora puedes vestirte e ir a tu apartamento, ya es tarde.
—Pero prometiste que ibas a llevarme.
—No, no tengo mucho tiempo, además tengo asuntos pendientes por resolver.
Pronto llegará mi esposa con los niños de casa de mi suegra, mañana prometo que te recojo a la salida de la escuela y pasamos otra tarde deliciosa.
—Está bien, entiendo, te amo mi amor.
—Yo también, ahora vete que ya no tardan en llegar.
—Ya me voy, solo deja ponerme los zapatos y acomodar mi falda.
Una hora más tarde.
Megan.
—¿Dónde has estado toda la tarde Brittany?, hemos estado preocupadas por ti, mira la hora que es, y aparte no contestas el teléfono.—Le pregunto severa.
—Estaba en la casa de Sandy haciendo un trabajo de química, además se me descargo el teléfono, no llevo el cargador para todos lados, no es mi culpa.
—Pero niña, debiste llamar y decirnos que estaba bien, no vuelvas a perderte así otra vez, nuestra madre se enferma, ya sabes, su columna y su presión arterial.
—¡¡Ya estoy aquí no!!, dejen tanto alboroto, voy a ducharme, y terminar de hacer la tarea.
—Está bien, pronto serviremos la cena, no tardes.
Ella se retira a su habitación, mi madre y yo nos miramos meneando la cabeza en señal de que todo está mal con Brittany y no sabemos cómo manejarla, al parecer no podemos hacer mucho para que ella cambie.
—De verdad, esa niña me preocupa hija.
—Lo veo madre, es como si nada le importara.
—Deberíamos hacer algo con ella.
—Pero que madre, no es fácil de controlar.
—No lo sé, hija, ya buscaré una manera de frenar sus aires de niña mala.
—Piensa mami y me dices, cualquier cosa que decidas te voy a apoyar.
Terminaré de asar la carne y serviré la cena, menos mal la bebé Ashley se quedó dormida, tiene mucha energía, jugamos una cuantas horas y es bonito verla plácida, amo compartir estos momentos con ella.
—Es una bebé hermosa, cada vez que te quedas con ella, sus ojos se iluminan mucho mas, eres una buena madre. Desearía que Brittany volviera a ser una bebé y tenerla en mis brazos.
—Ya mami, no te pongas mal, haremos algo para que ella cambie, y sea una buena niña, sé que aún estamos a tiempo, ya lo verás, ella va a ser mejor.
—Eso espero hija, tengo un leve presentimiento de que algo malo está haciendo esa niña, no me preguntes que, pero seguro no es nada bueno.
—No pienses en eso por ahora mami, mejor siéntate que ya voy a servir la cena, está delicioso.
Ya investigaré lo que pueda estar escondiendo Brittany, seguro no es nada serio.
—Tienes razón hija, huele delicioso, se me ha abierto el apetito, me gusta que estés aquí con nosotras Megan, y probar tu comida es aún mejor.
—Yo también estoy complacida de estar aquí y poder descansar un poco de tanto trabajo.—Abrazo a mi madre.
Brittany nos interrumpe.
—¿Ya está lista la cena?, perdón por interrumpir su bella escena de madre e hija.
—No digas eso, hija, ven acá un abrazo.
—No, déjalo, para eso tienes a Megan, tu favorita no.
—Ya Brittany, mejor siéntate y espera que ya te sirvo, deja a mi madre tranquila, ya tiene suficiente con sus dolores.
—Si, si, como digas, Genial, carne con ensalada y papas al horno, siempre haces lo mismo Megan, no sabes hacer más ¿cierto?.
—Santo cielo hija, tu hermana cocino con todo el amor del mundo para nosotras, no seas grosera.
—Ya me tienen harta las dos, tú solo defiendes a Megan como si fuera la gran cosa o tu única hija, y yo qué mamá.
—No le hables así a mi madre Brittany.
—¡¡¡Cállate!!!, ¡¡tu solo eres mujerzuela que se gana la vida vendiéndose a los hombres!!. ¡¡crees que no sé a que te dedicas!!.
—Pero como dices eso, es una mentira, tu hermana trabaja en el hospital como enfermera.
—No mientas mamá, lo sé, sé la verdad, todos aquí en los suburbios lo saben, a lo que se dedica la adorable y tierna Megan, así que no mientan más.
Mi madre y yo nos miramos con sorpresa, y tristeza en nuestros rostros, ella ha descubierto la verdad, ese secreto que hemos guardado todos estos años.
No queríamos que lo supiera porque de ahora en adelante va a tener razones para justificarse cuando se equivoque, bueno y ahora estamos sin palabras.
No quiero que mi hermana piense que ella puede hacer lo que quiera solo porque trabajo siendo una vulgar callejera.
—Ahora se van a quedar mudas, tanto que hablan sobre decir la verdad y no mentir y es lo único que han hecho todos estos años.
Supusieron que era tan estúpida para no dame cuenta de la verdad.