| Zinerva | Él se levanta de la silla para acercarse a mí, su torso es largo y la mesa para dos personas es pequeña, se le hace fácil inclinarse hacia mí y de repente me agarra del cuello, pero sin la fuerza suficiente para hacer daño. Su rostro se acerca al mío y antes de que pueda reaccionar, ya sus labios están contra los míos. El toque es suave, aunque nuestros labios están juntos no se siente presionados, al menos no lo suficiente para no poder separarme, pero no lo hago, me quedo inmóvil sintiendo el olor de su colonia y viendo sus ojos cerrados. Fue rápido, provocó que cada vello de mi cuerpo se erizara. Después me soltó y volvió a su silla como si nada. Lo único que se me ocurre es tapar mi rostro con el menú del restaurante. No estoy roja, pero sí avergonzada, porque en realida

