Mi cuerpo se paraliza en el preciso instante que Javier es lanzado por el toro, mi corazón late con tanta prisa que siento como si fuera a salirse de mi pecho, mientras la gente grita despavorida y varios vaqueros entran a la arena. Me niego a aceptar esto que está sucediendo, muevo la cabeza y trato de despertar de esta terrible pesadilla, pero no puedo y todo lo que sigo escuchando son los gritos de ayuda. —¡Maldición! El grito de Camilo me saca de mi estupor y veo cómo se lanza a la arena y trata de atrapar al toro que sigue buscando a Javier. El miedo se apodera de mí, pues no es el único que intenta ayudarlo, Julián y Danilo también intentan distraer al toro embravecido. —¡Ximena! ¡Ximena! Los gritos de Laura llegan a mis oídos y no soy consciente del momento que llega junto a

