[Javier] Apenas Ximena sale de la habitación, las náuseas volvieron a saltarme, llevaba varios días mal del estómago y el doctor no había encontrado ninguna razón lógica. Me suspendió algunos medicamentos y me cambió otros, sin embargo, el malestar continuó y sigue afectando mi intento de vida. Una vez que logro calmar mi estómago, soy consciente de mis palabras, no fue mi intención decirlas como las dije, pero ver a Ximena parada frente a mí, me hizo recordar nuestras múltiples travesuras y nuestras cabalgatas, nuestras apuestas que siempre le dejé ganar para que me hiciera peticiones que de otra manera no se atrevería a pedir. El recuerdo de nuestros mejores momentos me golpea y siento rabia e impotencia al estar atado a esta maldita silla de ruedas. Me siento un completo inútil. —¡J

