[Ximena] Cuando Laurita estaciona el auto, mi estómago protesta con violencia, cuando veo a mis padres salir a mi encuentro como si me estuvieran esperando, siento que la vida se me escapa. —¡Ximena, cariño! —grita mi madre corriendo en mi dirección. Tiemblo y no es de emoción, sino de terror. Tengo miedo de que ella se dé cuenta de mi estado antes siquiera que yo diga una sola palabra. —Me apachurras —susurro al sentir sus brazos estrujarme con fuerza. —Lo siento, cariño, han pasado tantas semanas. —Lo siento —me disculpo, mientras mi padre se acerca y me abraza. —Bienvenida a casa, mi potra —dice y mi corazón se acelera. Me pregunto…, ¿seguirá tratándome con ese mismo cariño y amor al saber que me he quedado embarazada sin estar casada? ¡Sin tener siquiera novio! Mi cuerpo se es

