La mirada de todos los presentes, incluso la del presidente del país que había venido solo por cortesía, ya que mi madre se lo había pedido, estaban colocadas sobre mí, me sentía intimidada, los socios e inversionistas eran en su mayoría hombres, no terminaba de procesar lo que mi madre había dicho frente a todos, miré a Federico, tenía una ceja alzada, mientras sonreía de lado, totalmente incrédulo de lo que Antonia había dicho —¿no dices nada Paula? ¿Qué te parece la noticia? — mi madre se mostraba alegre, quise sonreír, pero la noticia no me la esperaba para nada, abro los ojos como platos y paso saliva —yo… no me esperaba esto, para nada…. Yo…— comienzo a tartamudear, Manuel Andrés se pone de pie, acomoda su saco y veo como camina hasta mi —esta decisión, no la tomamos de un día pa

