Aceite y pólvora

1169 Words

La cena empezó mal. Y con mal quiero decir que me pusieron un vestido de seda azul que picaba, me obligaron a sonreír como una azafata de vuelo y me sentaron entre mi padre y un señor de Sicilia que tenía más pelos en las orejas que en la cabeza. Don Salvo, se llamaba. Comía los espaguetis con almejas haciendo ruido. Slurp. Cada vez que absorbía un fideo, yo me imaginaba a Dante rompiéndole un brazo a un ruso. Era perturbador lo rápido que mi cerebro había normalizado la violencia como mecanismo de defensa contra el aburrimiento. —El aceite de este año es excelente, Rodrigo —dijo Don Salvo, limpiándose la salsa de la barbilla con una servilleta de lino—. Tiene cuerpo. Tiene... carácter. —La cosecha ha sido buena —respondió mi padre. Estaba tenso. Bebía vino más rápido de lo habitual—.

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD