Me despierto no porque Inuyasha prefirió roncar que ser un buen hombre que permanezca en silencio. Abro los ojos y grito horrorizada, trato de moverme, pero mis manos están atadas y mi cuerpo pegajoso, miro con asco la cosa verde que dorna todo mi cuerpecito bello y precioso moldeado por los dioses que pusieron mucho empeño. Hago una mueca de asco, eso huele horrible. Miro a Inuyasha quien esta sujetándose a una pared para no caer mientras rie como loco. Ese maldito infeliz se va a enterar de quién es Kagome Josefina Ruiz Moleta de la Torre González Pedrito Calsetines. Bien, ese no es mi nombre, pero ese maldito no debio hacer eso. —¡Maldito idiota! —Chillo mirándolo con odio —Que linda se ve mi esposa, mira que belleza — murmura parando de reír, pero sin ocultar esos dientes blancos qu

